jueves, 17 de febrero de 2011

Lobbying y el nuevo reglamento del Congreso de la Unión

¿Ayuda, para el entendimiento político del nuevo reglamento del Congreso de la Unión, hablar de un “reglamento mordaza”?



El nuevo reglamento interior de la Cámara de Diputados ha dado para hablar en los días pasados, ya que se emparentó el hecho de que no se permita tomar por la fuerza la tribuna legislativa con el despido de la periodista Aristegui de la estación MVS. Se argumentó que, en ambos casos, hay una irrupción de la libertad de expresión. Como de costumbre, voces de todo tipo se manifiestan en asuntos públicos, lo cual es importante en términos de cultura política porque es un hecho que habla de pluralidad. Pero, ¿sobre qué se está debatiendo del nuevo reglamento de la Cámara Baja del Congreso de la Unión?

El nuevo reglamento interior del Congreso, entre muchas otras cosas que reguló, contiene un apartado para tratar al cabildeo o lobbying. Aunque esta nueva disposición no despertó muchos comentarios, debate o críticas de especialistas, sí estableció un registro para cabilderos, bajo la responsabilidad de la Mesa Directiva del Congreso, por primera vez en la historia del país. Inédito o no, pero un avance decisivo para el funcionamiento y transparencia del Poder Legislativo, no tuvo resonancia en la opinión pública: ni de Ciro Gómez Leyvas o Carmen Aristeguis.

Y esto es curioso, más cuando quienes hablan sobre temas políticos en los medios de comunicación son gente que ha estudiado ciencia política, relaciones internacionales, sociología y demás ramas de las ciencias sociales que no desconocen la importancia del cabildeo y de la existencia de un registro de cabilderos. Mientras se hace énfasis en que, con el nuevo código –tendenciosamente bautizado “reglamento mordaza”–, se coarta la libertad de expresión porque éste prohíbe la toma de la tribuna legislativa, se dejan de lado aspectos de la misma reglamentación que, al contrario de lo que se dice, sí amplía y mejora la democracia.

También, es curioso que los diputados que se quejan de este “reglamento mordaza” son los mismo que votaron en contra, en lo general y particular, de un reglamento que contiene el primer paso para legislar sobre el cabildeo. Tanto políticos como medios de comunicación están insistiendo que el nuevo reglamento del congreso es anti-democrático. Así, lugar de hablar seriamente sobre el acontecer político y legislativo del país, de temas sustanciosos, se está discutiendo públicamente sobre un cartelito mediático.

Con todo, el hecho de contar con un reglamento interior propio para la cámara de diputados, entre otras cosas, por lo menos es una noticia relevante sobre el sistema político mexicano. Además, los artículos que van del 263 al 268, los que tocan al cabildeo, son un paso adelante para la ingeniería institucional y democrática del Congreso, con todo y las falencias que hay en la ley. En este sentido, la opinión de los académicos en los medios de comunicación hubiese sido importante para alentar el debate en un tema tan importante. Pero los reflectores no voltearon para iluminar este tema –tan poco tratado en México–, sino que para alumbrar sobre las nuevas disposiciones para el orden de las sesiones donde se prohíbe la toma de la tribuna. Es decir, ¿qué se lee y escribe de política, trivialidades?

domingo, 6 de febrero de 2011

“I hope you are all Republicans” - Ronald Reagan (1901-1994)


100 años atrás nacía Ronald Reagan, uno de los políticos más importantes del Siglo XX.

Un día como hoy pero de 100 años atrás, Ronald Reagan nacía en California. Locutor de radio, actor, político, líder, gobernador de California y presidente de los Estados Unidos, Reagan es muy bien conmemorado por unos y no tan bien recordado por otros. Sin embargo, a casi 15 años de su fallecimiento y a 100 de su nacimiento, el mundo rinde homenaje a uno de los políticos más brillantes que el mundo dio en el Siglo XX: Ronald Reagan, “el gran comunicador”.

Más allá de la polémica, ineludible para un político de talla, Ronald Reagan es recordado como uno de los líderes importantes del mundo occidental. Un presidente transformador, el modernizador del Partido Republicano y el creador de un estilo de conservadurismo que hasta el día de la fecha nadie ha visto en ningún lugar del mundo. También, Reagan es recordado por ser el responsable del final de la Guerra Fría y del derrumbe del Muro de Berlín, entre muchas otras cosas.

Y es curioso recordar a un hombre como Reagan en el México de estos días porque, el PAN, el partido político que históricamente ha representado a la "derecha" mexicana -de allí, si se quiere, el parentesco entre republicanos y panistas-, está en momentos culminantes para su identidad. Con las alianzas que ha hecho recientemente con el PRD y las críticas que esto ha levantado en muchos de sus miembros, Acción Nacional parece estar buscando una narrativa en correlación con sus raíces e historia con y en el presente. Por eso, recordar a Reagan es tan significativo: un conservador que supo tomar lo mejor de su cosecha y sumar lo mejor de otras cosechas en su costal.

Como muchos coinciden, Reagan no era un conservador tradicional. Tampoco lo había sido Nixon, pero Reagan, muy a tono con los tiempos que le tocaron vivir y ser protagonista, supo atemperar sus bríos. Como gobernador de California, en los años 60, supo estar en contra de sus convicciones personales en contra del aborto y aprobar una ley pro-aborto, por la que una mayoría de californianos se habían manifestado a favor. Como presidente, supo extender beneficios sociales de la época del New Deal y también hacer reducciones impositivas sectorizadas. Asimismo, supo ser moderado y negociar con Gorbachov el fin de la amenaza nuclear y la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Así, Reagan es recordado como quizá el último gran presidente de los Estados Unidos y un modelo para los republicanos. Por su simple pero amplia visión de la política, del bien común y del progreso, no sólo los conservadores los recuerdan, sino que muchos liberales también. Eso no quita que haya sido satanizado, junto a Margaret Thatcher, como uno de los culpables del neo-liberalismo voraz que vivimos hace 30 años. Pero no todos lo han enjuiciado así: Reagan le ganó la elección de 1980 al que era el presidente que se quería reelegir y era un ídolo del progresismo liberal, Jimmy Carter, y después de cumplir dos mandatos fue importantísimo para que su vicepresidente, George H. W. Bush, sea electo presidente. Es decir, 12 años de republicanismo por la esquela de un gran liderazgo que fue mucho más que un político carismático. Clinton no logró ese record en las urnas. ¿Lo hará Obama?

Ronnie Reagan (1901 - 1994)