miércoles, 6 de abril de 2011

Lobbying y transición: cabildeo en Puebla.


Con la llegada de la transición hacia la democracia en la entidad poblana y su mediana consolidación en el país, el lobbying se ha hecho presente con mayor fuerza que otrora. Una salvedad del asunto es que, en lugar de usar la expresión "lobbying" –la cual se refiere a la representación de intereses organizados que no son partidos políticos o poderes del Estado–, comúnmente se usa el castellanizado "cabildeo". En términos académicos está claro que, con ambas palabras, se habla de lo mismo y que se pueden usar indistintamente. Sin embargo, muchos periodistas y columnistas usan la palabra cabildeo para referirse a algo que no es; del mismo modo, en los pasillos del poder público comúnmente se hace un uso erróneo del término cabildeo. Así, ¿de qué hablamos cuando hablamos de cabildeo en Puebla?

En Puebla la transición hacia la democracia ha dado pruebas de su existencia de distintas maneras. Por ejemplo, con la alternancia en los gobiernos municipales –como el caso de la capital– y, por sobre todo, con el cambio de partido en el gobierno del Estado, la transición hacia la democracia se hizo presente con más cuerpo que con anterioridad. Asimismo, la transición ha sido constatable con el crecimiento de la competitividad electoral y de la democracia de mercado. También, encuestas electorales y de gestión gubernamental, agencias y asesorías políticas especializadas en distintos campos, etcétera, dan prueba empírica de la transición hacia la democracia en Puebla. Pero para comprobar la transición en una perspectiva pluralista, sumado a las variables anteriores destaca la aparición del cabildeo y de los distintos grupos que participan cada vez más en la política local.

Así, las filiales locales de COPARMEX, CCE, CANACO, CONCAMIN, sindicatos varios y el Club de Empresarios, entre otros grupos de interés, son muestra de que el cabildeo es una realidad en Puebla. Aunque no del todo profesional, moderno, transparente y eficiente, con los cambios políticos dados, el lobbying local ha tomado envión como instrumento asequible para influir en la toma de decisiones públicas. Por lo mismo, si se compara la actualidad de la actividad de los grupos de interés locales con lo que anteriormente éstos hacían, no caben dudas del crecimiento y mejoramiento del cabildeo. Es decir, ahora no basta con sólo contar con un solo contacto de alto nivel o ser compadre de un coyote amigo del gobernador como antes. Las cosas están cambiando en la política local.


Dicho lo anterior, la ampliación de los canales de acceso a la toma de decisiones, el multipartidismo, los gobiernos divididos y otras variables más han hecho que, cuando menos, sea importante contar con un cabildero de base en las compañías, grupos y asociaciones que pretenden conseguir un bien público que les sea favorable para su propia existencia. Ahora, aunque con el error conceptual de llamarle cabildeo a algo que no es –la negociación política entre pares del poder público, por ejemplo–, la transición hacia la democracia en Puebla es más palpable que antes y prueba de ello es la cantidad de grupos haciendo lobbying en los distintos poderes locales, como se puede apreciar cada vez en el Congreso del Estado. Así, es un hecho que, para conseguir beneficios, los grupos como la COPARMEX, la CCE o la CONCAMIN, entre otros, necesitan cabildear como no lo hacían antes, lo cual es una noticia interesante de analizar detenidamente y que habla mejor que antes de la política poblana