Con la llegada
de la transición hacia la democracia en la entidad poblana y su mediana
consolidación en el país, el lobbying se ha hecho presente con mayor fuerza que
otrora. Una salvedad del asunto es que, en lugar de usar la expresión
"lobbying" –la cual se refiere a la representación de intereses
organizados que no son partidos políticos o poderes del Estado–, comúnmente se
usa el castellanizado "cabildeo". En términos académicos está claro
que, con ambas palabras, se habla de lo mismo y que se pueden usar
indistintamente. Sin embargo, muchos periodistas y columnistas usan la palabra
cabildeo para referirse a algo que no es; del mismo modo, en los pasillos del
poder público comúnmente se hace un uso erróneo del término cabildeo. Así, ¿de
qué hablamos cuando hablamos de cabildeo en Puebla?
En Puebla la
transición hacia la democracia ha dado pruebas de su existencia de distintas
maneras. Por ejemplo, con la alternancia en los gobiernos municipales –como el
caso de la capital– y, por sobre todo, con el cambio de partido en el gobierno
del Estado, la transición hacia la democracia se hizo presente con más cuerpo
que con anterioridad. Asimismo, la transición ha sido constatable con el
crecimiento de la competitividad electoral y de la democracia de mercado.
También, encuestas electorales y de gestión gubernamental, agencias y asesorías políticas
especializadas en distintos campos, etcétera, dan prueba empírica de la transición
hacia la democracia en Puebla. Pero para comprobar la transición en una
perspectiva pluralista, sumado a las variables anteriores destaca la aparición
del cabildeo y de los distintos grupos que participan cada vez más en la
política local.
Así, las filiales
locales de COPARMEX, CCE, CANACO, CONCAMIN, sindicatos varios y el Club de
Empresarios, entre otros grupos de interés, son muestra de que el cabildeo es
una realidad en Puebla. Aunque no del todo profesional, moderno, transparente y
eficiente, con los cambios políticos dados, el lobbying local ha tomado envión
como instrumento asequible para influir en la toma de decisiones públicas. Por
lo mismo, si se compara la actualidad de la actividad de los grupos de interés
locales con lo que anteriormente éstos hacían, no caben dudas del crecimiento y
mejoramiento del cabildeo. Es decir, ahora no basta con sólo contar con un solo contacto de alto nivel o ser compadre de un coyote amigo del gobernador como
antes. Las cosas están cambiando en la política local.
Dicho lo
anterior, la ampliación de los canales de acceso a la toma de decisiones, el
multipartidismo, los gobiernos divididos y otras variables más han hecho que,
cuando menos, sea importante contar con un cabildero de base en las compañías,
grupos y asociaciones que pretenden conseguir un bien público que les sea
favorable para su propia existencia. Ahora, aunque con el error conceptual de
llamarle cabildeo a algo que no es –la negociación política entre pares del
poder público, por ejemplo–, la transición hacia la democracia en Puebla es más
palpable que antes y prueba de ello es la cantidad de grupos haciendo lobbying
en los distintos poderes locales, como se puede apreciar cada vez en el
Congreso del Estado. Así, es un hecho que, para conseguir beneficios, los
grupos como la COPARMEX, la CCE o la CONCAMIN, entre otros, necesitan cabildear
como no lo hacían antes, lo cual es una noticia interesante de analizar
detenidamente y que
habla mejor que antes de la política poblana