jueves, 14 de mayo de 2020

La nuera cabildera del Presidente.

Varios temas le dan mala fama al cabildeo y uno de esos es la figura del cabildero o cabildera. Aunque lo que hacen estos agentes, básicamente, es dialogar con los representantes o servidores públicos, darles información y datos de sus sectores para tratar de convencerlos a su favor, comúnmente su reputación no es buena. En parte porque se los asocia, quizá en una generalización injusta, con la corrupción y el tráfico de influencias. Esto viene a cuentas porque, coincidencia o no, la madre del nieto del presidente López Obrador, es cabildera de un sector estratégico para el gobierno federal: el energético.

Carolyn Adams es la novia de José Ramón López Beltrán, el hijo primogénito del presidente. Ella es una profesional de origen estadounidense, que lleva varios años trabajando como cabildera en el sector de los energéticos. Primero lo hizo en la importante British Petroleum, para en 2016 pasar a Cava Energy. Esta empresa es parte de Stella Holdings, un grupo con más de 20 años de trayectoria en México que aglomera diversas compañías en los sectores de telecomunicaciones, alimentos, inmobiliario y energético. Asimismo, actualmente es parte de un fondo financiero especializado en la construcción de gasoductos y es proveedora de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

Justamente por esto, esta cabildera ha sido tildada como la nuera incómoda del presidente. Según el periodista García Soto de El Universal, su relación con López Obrador es tensa. Pues él preferiría evitar una relación que se pudiera prestar a suspicacias por un posible conflicto de intereses, en un gobierno que trae la lucha contra la corrupción como estandarte.

En este sentido, cabe destacar que ni Carolyn Adams ni Cava Energy están registradas en los padrones de cabilderos del Senado y de la Cámara de Diputados. Tampoco, haciendo una búsqueda rápida en el sitio QuiénEsQuién.Wiki (portal donde se pueden encontrar contratos que el sector público genera con proveedores en general), figuran las empresas Cava Energy ni Stella Holdings en relación a ningún proyecto de Pemex. Así, las suspicacias pueden encontrar asidero y la mala fama de los cabilderos se corrobora, porque sin transparencia en los quehaceres de esta empresa ni de ella como gestora de sus intereses, la relación personal entre el hijo del presidente y la cabildera, pudiera conllevar a posibles conflictos de intereses.

Por último, la relación del hijo mayor del presidente y la cabildera Adams también llama la atención por el lujoso estilo de vida lujoso de ella. Esto choca con el discurso de austeridad de Morena, del que López Beltrán es miembro. Quizá por eso el perfil de ella en redes sociales pasó de ser público a privado, y tal vez por eso también la relación entre AMLO y Adams no es buena. Pero lo que más importa aquí no es eso, sino que sus vínculos familiares podría conllevar al tráfico de influencias o sospechas de corrupción, si no hay transparencia en los trabajos de Pemex, de la cabildera y la empresa que representa.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Corrupción y cabildeo: la necesidad de más transparencia.


Resulta curioso que, al hablar de la lucha contra la corrupción y la necesidad de transparencia en los quehaceres del gobierno, normalmente no se incluya al cabildeo como parte esencial de la discusión. En momentos que la opinión pública se encuentra perpleja, por los casos de supuesta corrupción que involucran a miembros del gobierno federal con el hijo de Manuel Bartlett, se vuelve más importante ligar al mecanismo de la corrupción con el cabildeo. Es decir, si la corrupción se define como el abuso del poder público para un beneficio privado que, al igual que el cabildeo mal practicado, puede llevar a la distorsión de las políticas públicas, estamos hablando de fenómenos interrelacionados.

Uno de los rasgos negativos más conocidos del cabildeo es que, puede ser un medio para el indebido tráfico de influencias. En muchas ocasiones esto se origina en las campañas electorales, cuando los privados recaudan fondos para la financiación de las campañas de candidatos y partidos. Justamente, aquí hay un nexo entre el cabildeo con el mecanismo de la corrupción, el cual es una suerte de rueda que comienza a girar en las campañas electorales. Este círculo vicioso prosigue con gestiones para, mediante acciones de cabildeo, promover que personas allegadas a esos donadores de recursos, sean designadas en puestos claves de la administración pública. Específicamente, en las áreas de licitaciones públicas y compras de gobierno, auditoría y ejecución de recursos.

Baste el ejemplo mencionado del supuesto caso de corrupción en la compra con sobreprecios de ventiladores para los enfermos de Covid-19, para constatar este mecanismo y ver cuan nocivo es para la calidad de la democracia y la legitimidad de un gobierno. Asimismo, sirve para ver que el problema de la corrupción persiste, así como la necesidad de atacarla y contar con instrumentos para hacerlo. En ese sentido, bastante se ha avanzado en México en la agenda contra la corrupción, donde la creación del Sistema Nacional Anticorrupción con las siete leyes que lo componen, es un claro ejemplo.

Sin embargo, entender y arremeter contra los focos de corrupción sin relacionar debidamente este problema con el cabildeo, como normalmente hacen muchos periodistas y organizaciones especializadas, es un error u omisión importante. Ciertamente, los actos de corrupción se gestan en la oscuridad y a espaldas del público, como en el Bartlett Gate, por eso es necesario ligar estos temas y empujar una regulación adecuada del cabildeo. Así, se harían transparentes todos los contactos y relaciones que existen entre particulares y funcionarios públicos o legisladores,. Por último, además de enlazar más estos temas, sería deseable que todos los organismos empresariales, organizaciones de la sociedad civil y demás actores que gestionan intereses en todos los órdenes de gobierno, hicieran más públicas sus gestiones y fuentes de recursos. De esta manera, no sólo pregonarían con el ejemplo sino que acallarían críticas que, muchas veces de manera injusta, ponen en tela de juicio sus acciones.