sábado, 17 de diciembre de 2011

Dinero, narco, transparencia y las campañas del 2012

Uno de los grandes temas que rodean a las elecciones del año próximo es el del dinero en las campañas. Específicamente, el foco rojo está sobre el dinero sucio e ilegal del narcotráfico en la financiación de las campañas, que puede generar trastornos en términos sistémicos. Así, mientras el poder de los grupos mafiosos vinculados a las drogas crece en la política mexicana, un artículo del periodista Rodrigo Lloret que salió publicado el pasado domingo 11 de diciembre en el periódico argentino Perfil*, es un muy buen puntapié para la discusión de un asunto clave para pensar el marco en el que se desarrollarán las campañas del 2012.

El argentino Lloret narra que vino a México porque fue invitado a ser moderador de una mesa en el II Foro de la Democracia Latinoamericana de la OEA, y que, casualmente, uno de los ponentes en esa mesa era Enrique Peña Nieto. Allí, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso de la UNAM, el periodista le preguntó al candidato del PRI cómo haría para garantizar la transparencia de los fondos que recibe para su campaña. Pero Peña Nieto, “no quiso, o no pudo, responder”, dice Lloret en su artículo. Así, éste terminó diciéndole a al licenciado Enrique Peña Nieto: “Te propongo no hablar de literatura a cambio de que respondas quiénes te financian”. Hubo risas y aplausos en el auditorio, pero el priista no se inmutó por los temas aludidos.

El tema del dinero en la política es crucial y está, entre otras cosas, teóricamente ligado a la transparencia y el cabildeo electoral que practican los diferentes grupos que invierten dinero y donan fondos a las campañas de los candidatos y partidos. Sin embargo, en México mucho falta en el sentido de hacer transparente el dinero en la política, es decir, en este caso, el que invierten los distintos actores políticos en las campañas electorales –léase gobiernos y partidos políticos, pero también grupos patronales, cámaras empresariales, sindicatos, organizaciones sociales, fundaciones, empresas, etcétera–. Aunado a lo anterior, el problema es que, ahora, hay que agregar el dinero que provenga de los cárteles de la droga y el narcotráfico. Pero, ¿cómo controlar el dinero que provenga de los grupos ilegales, cuando no se lleva un control estricto y preciso del dinero de los grupos legales?

En ese orden de ideas, el problema planteado es grande y relevante para los políticos mexicanos: el poder del narco está avanzando sobre el desarrollo de las campañas electorales. Sin embargo, en el foro convocado por la Organización de Estados Americanos, el candidato del PRI no pudo aclarar cuál es el origen de los fondos que recibe en su campaña proselitista para intentar llegar al poder. Es decir, Peña Nieto volvió a ser noticia después de serlo por su resbalón en la feria del libro de Guadalajara. La coincidencia de los dos hechos es que ambos tropiezos intelectuales tomaron lugar en foros que, al ser territorios extraños para la cultura política del priista, lograron ponerlo en aprietos. En fin, a veces este tipo de detalles o chismes políticos traen a colación asuntos de peso como la transparencia y el dinero sucio del narcotráfico en las campañas electorales.

* “Libros, políticos y narcos mexicanos”, Rodrigo Lloret, en Perfil edición impresa del domingo 11 de diciembre de 2011.  http://www.perfil.com/ediciones/2011/12/edicion_634/contenidos/noticia_0042.html