viernes, 16 de julio de 2010

Política y Rock #4

"The Catcher in the Rye", "JFK" y teorías conspirativas

Los otros días me reuní con el profesor e investigador de la Universidad de las Américas Víctor Reynoso, entre otras cosas, para saludarnos y platicar sobre de todo un poco, así como de las elecciones locales que acaban de pasar en México. Por lo general, encontrarse con alguien que uno considera, como dirían los brasileros, gente muito querida, nos regala una buena conversación y un rico momento. En esta ocasión, Víctor me contó que, para su clase de inglés, estaba leyendo The Catcher in the Rye de J.D. Salinger. "¿Sabías que ése es un libro muy significativo, que cambió la vida de muchas personas?", le dije. "No, pero mi profesor también mencionó eso", me dijo él. Pues bien, resulta que una de esas personas, de alguna manera, tocadas por este libro fue David Mark Chapman, el hombre que asesinó a John Lennon.

Así como Héctor Aguilar Camín concluyó sobre el asesinato de Donaldo Colosio que, al igual que en el homicidio de John Fitzgeral Kennedy, el autor se trató de un “asesino solitario” (lone-nuts en inglés), las versiones oficiales sobre el asesinato de John Lennon también encuentran la misma conclusión. Es raro, pero para los tres casos mencionados (así como para los de Robert Kenndy, Martin Luther King y Malcom X) existen las mal llamadas “teorías conspirativas”, o bien hipótesis que no coinciden con las conclusiones oficiales. Un ejemplo es la que presentan Phil Strongman y Alan Parker en John Lennon and the FBI Files (2003), una investigación sobre el asesinato de John Lennon y las implicancias políticas del caso. (De este libro salió, en el 2009, el documental con el mismo título).

Más allá de si estas teorías son valederas o no, y como paréntesis, cabe recordar la película de Oliver Stone que fue basada en el libro JFK de Jim Garrison, el fiscal que investigó el asesinato de Kennedy y el protagonista que Kevin Costner personificó en la película de 1991. La conclusión de Jim Garrison fue de que no se trató de un “asesino solitario”, sino que el asesinato de JFK fue todo un operativo organizado, realizado y encubierto por gente del propio gobierno de los Estados Unidos, más precisamente del FBI.

Para el caso de John Lennon, y como me decía el maestro Reynoso, quizá la teoría conspirativa no sea sostenible como en el de Kennedy, más que nada porque John Lennon no era presidente, y no era alguien que pudiese atentar contra un interés importante del gobierno o la seguridad nacional. Pero John Lennon, además de ser un músico popular, era un líder social importante. Por eso, y los más de 300 folios del FBI que lo abalan, las implicancias políticas del asesinato de John Lennon, quizá sean válidas.

Un dato muy convincente para pensar que las teorías no oficiales de ambos casos pudiesen ser ciertas, es que los dos asesinos, Oswald y Champman, eran jóvenes de ciudades remotas del sur profundo de los Estados Unidos, sin estudios, empleo formal, cuenta de banco y demás cosas que pudiesen validar que, así como así, estos dos jóvenes hubiesen podido pagarse viajes y estadías en peculiares lugares del mundo. Resulta que Champman y Oswald, en un periodo muy corto de tiempo, viajaron a ciudades remotas del Sureste Asiático y el Medio Oriente, todos lugares donde Estados Unidos tenía bases navales y de entrenamiento de agentes especiales.

La pregunta es inevitable, ¿por qué irían estos dos jóvenes a lugares como esos? La respuesta también lo es: quizá David Marck Chapman y Lee Oswald fueron agentes especiales del FBI para misiones encubiertas.

Así, la conversación con el maestro Reynoso siguió y derivó en otros tantos temas que, finalmente, también hacen a esta materia de estudio, la política.



FACTS: ¿Se puede mexicanizar el dicho “si llueve es un día republicano”?

Para la autora de la columna Los Conjurados, Erika Rivero Almazán, del periódico digital e-Consulta, el mal papel de las encuestadoras en la elección del 4 de julio da de qué hablar. La cuestión sí que se presta para la discusión, de eso no hay duda. Pero más allá de si los sondeos fueron fidedignos o no, y demás planteamientos de esa columna del miércoles pasado, quisiera referirme, en específico, a un tema disparado por la periodista y que hace referencia a un hecho –con dicho incluido– muy particular.

¿Puede el clima afectar el comportamiento de los electores en el día de la elección?

Rivero Almazán se pregunta por qué, en la elección reciente, los sondeos erraron de la manera en que lo hicieron. Así, sobre el yerro gigantesco de firmas como Mitofsky e Indicadores, ella se pregunta: “¿Por qué se equivocaron hasta por un margen de 20 puntos? […] ¿Acaso el hecho de que no haya llovido tuvo un impacto tan brutal en el marcador?”

Desconozco si la autora de Los Conjurados lo haya hecho a sabiendas o no; pero, con la pregunta que hace referencia a la lluvia y el resultado de la elección, aludió a un hecho (fact) curioso e interesante de la política que relaciona el clima con la participación electoral.

En los Estados Unidos hay un dicho que dice así: “Si llueve, es un día republicano” (If it rains, it’s a Republican day). Este dicho no sólo está avalado por la cultura popular estadounidense, sino por estudios como el de Brad Gómez (2005), The Effect of Bad Weather on Voter Turnout and Partisan Vote Share in U.S. Presidential Elections, 1948-2000 (“El efecto del mal clima en la participación electoral y la repartición partidaria del voto en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, 1948-2000”). Este autor muestra que, promediando las elecciones presidenciales que se celebraron entre esos 52 años de historia, el mal clima en los días electivos recortó el voto para el partido demócrata en un .5 por ciento. Como dato curioso, con todo y la victoria de Clinton en la elección de 1994, según Gómez, la lluvia llegó a costarle al partido demócrata 2.5 por ciento de los votos, por cierto inadvertidos por las encuestas.

Mientras que para el caso de Estados Unidos se sabe que, tanto en las elecciones de 1948, como en las de 1994 y en las del 2000, los resultados fueron cerrados, las encuestas no atinaron el resultado y el clima terminó perjudicando al candidato demócrata, en México no se cuenta con ese tipo de data o publicaciones –o al menos, que yo tenga conocimiento–. Así, el pasado 4 de julio las encuestas fallaron y el clima en Puebla pudo o no jugar su parte en el resultado, como lo plantea Erika Rivero Almazán en su columna; pero esto último carece de sustento científico, como en el caso de Estados Unidos. Es decir, para poder determinar si la lluvia favorece al PRI y perjudica al PAN, o si el buen clima produjo lo contrario en la elección reciente de Puebla, habría que hacer estudios, o retomar los que ya se hayan hecho, para refutar o no la hipótesis que se desprende del dicho .

Con todo, en la reciente elección el buen tiempo en Puebla fue un hecho, la alta participación del electorado también y Acción Nacional le ganó al PRI. Valdría la pena hacer las correlaciones históricas pertinentes para ver si es posible mexicanizar el dicho gringo, “si llueve es un día republicano”, y dar sustento a un dicho del presidente del PAN duranguense, Juan Carlos Gutiérrez Fragoso, “si hay cielo azul, es día panista”.

domingo, 4 de julio de 2010

FACTS: Ranking de e-Campañas en México

Recta final del Ranking eCampañas a Gubernaturas


A unos días de las elecciones para gobernador en 14 entidades del país, Martín Orozco Sandoval, candidato del PAN a la gubernatura del estado de Aguascalientes, se posicionó a la cabeza del Ranking de eCampañas a Gubernatura 2010; Xóchitl Gálvez, la aspirante al gobierno de Hidalgo por la coalición PAN, PRD, Convergencia, descendió al segundo lugar.

Por segunda semana consecutiva, Javier López Zavala, de la Alianza PRI-PVEM por el estado de Puebla, quien se había mantenido en la primera posición desde que inició el ranking en mayo pasado, conservó el lugar número cinco de la medición.

Política Digital y la empresa Propulsar, estrategia y políticas públicas realizan este ranking con el propósito de identificar el nivel de activismo en Internet que tienen los candidatos a gobernador, a través de páginas web, blogs y redes sociales.

En el ranking por estados lo sigue encabezando Hidalgo (con 37.3 puntos de un máximo de 50), seguido por Sinaloa (36.2) y Veracruz (33.6). Mientras que Durango ocupa la última posición (17.0).

Por otro lado, se destaca que el candidato Rodolfo Torre Cantú, ex candidato de la alianza del PRI, PVEM y PANAL para la gubernatura de Tamaulipas, quien fue asesinado el pasado lunes 28 de junio, mantuvo hasta la última semana una campaña electrónica muy cercana al promedio general del Ranking (26.3 puntos de un máximo de 100 puntos).

Su promedio individual fue de 25.4 y en la última semana obtuvo 26.4 puntos, que lo colocaron en el segundo puesto del estado de Tamaulipas, por detrás de su contrincante panista José Julián Sacramento Garza, quien obtuvo 29.2 puntos. En la próxima semana se observarán las páginas que se habían estado analizando del candidato, aunque sabemos que su estrategia quedará truncada, como la de su sucesor.

Para más información de este informe, visitar www.politicadigital.com.mx

sábado, 3 de julio de 2010

Política y Rock #3

"Sociología barata y Paul McCartney de goma"

Las ciencias sociales usan el método comparado para analizar todo tipo de temas. Tanto para la ciencia política, las relaciones internacionales, la economía o la psicología, como para otras sub ciencias que se desprenden de las sociales, ésta ciencia blanda, a menudo, compara una variable con otra para así obtener hipótesis tentativas. La sociología también usa el método comparativo para observar coincidencias y diferencias entre culturas, por lo que es interesante comprar el comportamiento social en las congregaciones masivas de gente –léase, conciertos– entre México y Argentina.

Mucho se dice sobre las diferentes formas de vivir el fútbol de ambas sociedades. Pero trasladar la comparación a un concierto, y a lo que se manifiesta como una forma de comportarse masivamente de cada sociedad, hace que el prisma de la comparación se pueda afinar. El caso es el de Paul McCartney, que a sus 68 años dio dos magistrales conciertos de tres horas cada uno, en la Ciudad de México, los pasados jueves y viernes 28 y 29 de mayo.

Para empezar, y al igual que en un juego de fútbol, en Argentina no se venden bebidas alcohólicas; en México, sí se venden. (En los estadios de fútbol de la Argentina las “barras bravas” son todo un fenómeno cultura y, muy a menudo, las barras terminan agarrándose a los golpes. En cambio, en México, las “porras” no son un fenómeno cultural propio, sino que ha empezado a crecer en los últimos años, de la mano de la televisión y, en cierto sentido, de la influencia argentina –que involucra a buena parte del continente–. Así, entre México y Argentina sí existe una diferencia a la hora de ponderar qué rasgos o patrones culturales se pueden encontrar en la experiencia de ir a un juego de fútbol en uno y otro país).

El concierto fue masivo, porque a cada fecha asistieron alrededor de entre 55 mil y 60 mil personas. A eso hay que sumarle los seguidores en Internet –a través de un sitio subido por Coca-Cola– y la multitud que se agolpó en el zócalo capitalino, en donde se instaló una pantalla gigante y sonido para transmitir en vivo el concierto. Así, el Foro Sol, el estadio al aire libre más importante de la capital mexicana, estaba divido como en todos los conciertos de cualquier lado del mundo, plateas, populares, palcos, VIP, campo y sub secciones. Pero a diferencia de Argentina, el campo del Foro Sol estaba numerado y había asientos. En este sentido, mucho se comenta que en Argentina la gente es directa, hasta a veces grosera, en su forma de comportarse, mientras que en México la gente es más amable. Con eso en mente, en un concierto como el de Paul McCartney el público de Buenos Aires hubiese saltado todo el evento, pero en el Distrito Federal la gente no saltó.

Para ampliar el caso, cuando en 1992 Paul McCartney tocó en el estadio de River, en la canción “Live and Let Die”, la gente se fundió en un solo cuerpo para saltar de un lado al otro del campo del estadio, con todo y los señores y señoras que, al no poder contra ellos, se terminaron uniendo al montón. En cambio, este 2010 en el Foro Sol, en la misma canción la gente se fijaba de no salirse de su espacio de dos centímetros que le correspondían a su numeración de asiento. Con ballets como si fuese un teatro gigante, en México a diferencia de Argentina hay gente trabajando para que la gente no se salga de sus lugares durante un concierto de rock.

Así, en México se ve la tranquilidad de la gente mientras que en Argentina se ve la euforia. Peculiaridades…

Política y Rock #2

Política y Rock es el nuevo espacio de Política (Policies + Politics) para aportarle algo a la divulgación de la historia del rock en relación a la política. ¿Por qué no?

"Los archivos del FBI vs. John Lennon (1)"

John Lennon es quizá el rockero más politizado de los años 60 y 70. Se han publicado libros, artículos, documentales, de todo, y no son pocos los que creen que a John Lennon lo persiguió el FBI y la CIA hasta la misma noche de su asesinato.

Los detractores de teorías de conspiraciones no están de acuerdo con los argumentos dados por el periodista Jon Wiener, que en su libro “Gimme Some Truth” correlaciona los asesinatos políticos más relevantes de los años de Nixon y Reagan. El argumento de este libro es que los asesinos de los dos hermanos Kennedy, del Dr. Martin Luther King y John Lennon no fueron psicópatas solitarios, resentidos con la vida que decidieron por sí mismos asesinar a estas personalidades, como alegan las versiones oficiales de las historias. Hay muchos cabos sueltos en estos asesinatos y las coincidencias en los perfiles de los asesinos (lone-nuts, en inglés) ahí están. ¿Cómo unos muchachos de clase trabajadora del Sur Profundo de los Estados Unidos iban a poder pagarse la cantidad de viajes que, por ejemplo, Lee Oswald y Mark Chapman se pagaron en los años previos a sus asesinatos?

La pregunta que plantea este periodista está ahí en el aire, compartida por muchos y rechazada por otros. Pero la polémica encuentra un punto muerto con los documentos del FBI, por fin desclasificados 10 años atrás. En los documentos del FBI se ve cómo la agencia estaba detrás de John Lennon. El tema da para mucho, pero en este artículo se verá un caso en particular de la larga historia de John Lennon versus el FBI y del asesinato del ex Beatle.

En febrero de 1972, el FBI llevó a cabo una investigación sobre John Lennon y su actividad política desde junio de 1971, cuando éste y su esposa llegaron a la ciudad de Nueva York. En 248 fojas el FBI concluyó que el músico era persona no grata porque había donado 75 mil dólares para apoyar a un grupo de izquierda que de ese año planeaba sabotear la Asamblea Nacional del Partido Republicano. En esa convención se iba a postular para la reelección el presidente Nixon. Watergate ya estaba en boca de todos, la guerra de Vietnam era insostenible, e iba a haber elección a presidente. Cualquiera que hablara en contra del presidente no era amigo, y menos si la persona era extranjera y popular. Ahí está la razón de esta investigación, que el mismo director de la agencia, J. Hoover, supervisaba, y que se haya impulsado el juicio de deportación contra John Lennon.

Los documentos son muchos y merecen varios artículos para su disertación. En lo que se presentan aquí, se muestra que el FBI hacía labor conjunta con un grupo especial que trabajaba en una operación especial de tipo electoral para observar a Lennon y asegurarse de tenerlo neutralizado ante cualquier eventualidad, otra vez, electoral. Justamente, “Watergate” fue el caso de cómo pillaron a los agentes de investigación secreta que estaban husmeando en los archivos de los demócratas, es decir, haciendo trampa y un escándalo electoral. Con el caso de John Lennon fue lo mismo, porque se trataba de un grupo de tarea especial (Election Year Strategy Center) que trabajaba para una operación de inteligencia para asegurar la reelección de Nixon.

La investigación del 3 de febrero de 1972 de la división especial del FBI, Election Year Strategy Center, ligaba a John Lennon con los líderes de la Nueva Izquierda, quienes en su mayoría tenían cargos penales, y reportaba que Lennon tenía problemas de migración, porque su visa había sido negada por un cargo de posesión de mariguana que le adjudicaron en Inglaterra cuatro años antes. Además de que el FBI impugnaba a Lennon y Yoko Ono porque eran adictos a los narcóticos, como los archivos muestran, el FBI resaltaba el cheque en donde John Lennon daba dinero a la agrupación Nueva Izquierda. Es decir, John Lennon persona non grata.

Se sabe que le intervinieron el teléfono, pero más allá de la especulación lo cierto es que los agentes del FBI sabían cada moviento del cantante: lo siguieron en la manifestación frente a la carcel de Attica State, donde Lennon cantó y dio un discurso a favor del preso político John Sinclar. El hecho de que John Lennon asista a un mitin político le daba espacio al mensaje de las agrupaciones radicales de la izquierda en las noticias, en la radio y en la televisión. Eso no era bien visto por nadie en la Casa Blanca, por lo que obviamente que Nixon sabía de todo lo que se estaba hacieno para seguir al ex Beatle. (Continuará).












Otra vez, estos son argumentos de Jon Weiner en su libro y documental, pero son convincentes o mínimo dan para la discusión.
(Para ver los archivos del FBI enteros, que tardaron años en litigio para ser desclasificados, este es el link: http://foia.fbi.gov/foiaindex/lennon.htm).

Política y Rock #1

La política y el rock & roll siempre han estado ligados. No es novedad, la influencia que la música ha tenido en la política y viceversa, es todo un tema de estudio muy tratado en ensayos y libros de divulgación. Ya sea porque la música de rock es una expresión popular de rebeldía, de juventud o de protesta contra el gobierno y “el sistema”, la música de rock es parte de la cultura política y ha musicalizado los últimos 60 años.

Política y Rock es el nuevo espacio de Política (Policies + Politics) para aportarle algo a la divulgación de la historia del rock en relación a la política. ¿Por qué no?

"Come Together, el jingle de Timothy Leary"

En la historia de la modernización, americanización o globalización de la política, en términos anglosajones, la irrupción del marketing en las campañas electorales es un fenómeno a resaltar. No sólo porque para la democracia minimalista, la electoral, es importante que haya condiciones de mercado en el sistema político, sino porque el marketing le dio un giro a la manera en que los políticos se dirigen a la gente y, de alguna manera, hacen la democracia. Así, por lo menos desde Kennedy, la política se ha arropado de distintas herramientas de comunicación como por ejemplo: la producción de video y sonido para los spots televisivos y radiales.

Con esto en mente, es interesante hablar de la historia de un jingle muy peculiar: “Come Together”, la canción de los Beatles. Poca gente conoce este dato pero, crease o no, la canción "Come Together" de los Beatles fue originada como el jingle para la fallida campaña de Timothy Leary, el gurú del LSD, en su intento por ser alcalde del condado de Los Ángeles; en el estado de California gobernado por Reagan y en los Estados Unidos gobernado por Nixon, Timothy Leary quería ser candidato a alcalde por el movimiento hippie, y John Lennon le tendió una mano o, más bien, un súper jingle.

En mayo del año 1969, John Lennon conoció al Doctor Timothy Leary, el psicólogo líder del movimiento político y cultural hippie, anti guerra en Vietnam e impulsor de la legalización de las drogas, en especial de la mariguana y el LSD. Ambas figuras, una del Rock y el otro de la academia y la lucha social, se vieron por primera vez en el "Bed-inn" (un encuentro de días por la paz que John Lennon y Yoko Ono organizaron en un cuarto de hotel en la capital de Canadá). Ahí, cuando estaban grabando la canción-himno de protesta "Give Peace-a-Chance", Timothy Leary le pidió a Lennon que le escribiera una canción para su campaña electoral por la alcaldía de Los Ángeles. Lennon aceptó y escribió "Come Together", tema que después sería, junto a "Something" de George Harrison, número uno de las listas de ventas de música no sólo en Estados Unidos, sino que en todo el mundo. Claro, eran los Beatles, el grupo más popular de esos tiempos, pero Lennon estaba haciendo que un jingle político-electoral sea la canción más vendida del verano de 1969.

Con este ejemplo, se puede ver porqué se dice que aunque un candidato gaste mucho dinero en imagen y mercadotecnia, así como en la producción de jingles, esto no quiere decir que sus productos vayan a ser buenos y efectivos adrede. Come Together fue un favor, un regalo de John Lennon para su nuevo amigo Timothy Leary. A Leary el jingle le costó cero dólares, y fue un excelente medio para llamar la atención de muchos jóvenes votantes. Desafortunadamente, hay que decir que este jingle no fue justamente conocido como tal, sino como una muy buena canción de los Beatles.

Resulta que la justicia del estado de California, en aquellos tiempos gobernado por el republicano Ronald Reagan, denegó la candidatura independiente de Timothy Leary por sus antecedentes panales relacionados al uso de drogas, por lo que la canción no fue usada para los fines con los que se había compuesto. Por esto no mucha gente sabe de este caso en la historia de la mercadotecnia electoral en los Estados Unidos y el mundo. Pero la historia es verídica, es un dato duro de los biógrafos más reconocidos de John Lennon como Giulanno.

Con todo, como jingle electoral, esta canción es muy buen ejemplo para todos. Lo que trata de hacer como herramienta de comunicación electoral es dar claves para que el electorado joven conozca a Leary y guste del líder de la Nueva Izquierda (New Left) californiana. Para Lennon era claro que la gente tenía que distinguir a Leary de los demás políticos, por lo que, en lenguaje típico de la música de Rock y su poesía, en Come Together el beatle hizo un excelente retrato de este candidato, pero de una manera distinta.

Tiempo después, y abonando argumentos conspirativos alrededor del asesinato con implicancias políticas de John Lennon, éste tuvo que enfrentar un juicio por plagio por esta canción, ya que la empresa discográfica Warner Bros. lo acusó de que había plagiado, con alevosía y ventaja, You Can’t Catch Me, una popular canción que en 1956 hizo Chuk Berry. El juicio lo perdió Lennon, pero la anécdota y el ejemplo de este jingle ejemplar ahí está.