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viernes, 24 de abril de 2020

 El 4/20 y el cabildeo de la mariguana en México
Este pasado lunes 20 de mayo (May 20th en inglés) se festejó el 4/20, es decir, el día mundial de la mariguana. Con esta fecha como escusa, nos vamos a referir aquí sobre el cabildeo que en México se ha estado haciendo en torno al cannabis. Con muchos grupos cabildeando, aristas y un tema por demás polémico, vale la pena enterarse del estado de la situación del asunto y relajarnos un poco (o un chingo) de los temas que hacen a la crisis el Covid-19.

Desde el año 2000 todos los partidos han ingresado al Congreso de la Unión, proyectos de ley que buscan regular la mariguana a nivel federal. En los últimos cinco años han ingresado más de setenta iniciativas de leyAsí, en la actual legislatura, ya van dieziniciativas presentadas en el Senado y tres en la Cámara de Diputados. Con sus singularidades buscan regular su cultivo, producción e industrialización,  tenencia, penalización, consumo y comercialización medicinal y recreativaCabe resaltar que en el 2017, los diputados modificaron la Ley General de Salud y el Código Penal Federal para permitir su uso medicinal y científico.

Así las cosasentre octubre del año pasado febrero del corrientelas comisiones unidas de Salud, Justicia y Estudios Legislativos, con la participación de la Junta de Coordinación Política del Senado, emprendieron la tarea de, por fin, legislar la materia. Para esto se realizaron foros, audiencias y actividades informativas para que, los especialistas y cabilderos que representan a una amalgama plural de organizaciones y empresas, interactuaran con los legisladores. Es decir, el Senado abrió sus puertas de acceso para que el cabildeo se desplegaraen este tema.  

Por supuesto que este asunto trae muchas y diferentes visiones, como los temas científicos versus los éticos, los de seguridad contra los de desarrollo económico, etcétera. Pero también hizopalpables las contrariedades del propio cabildeo. Mientras los grupos y empresas más organizadas y con mayores recursos actuaron con más ascendencia sobre los legisladores, los grupos con menor pericia y fondos para cabildear tuvieron menos influencia.

Así, este tema también muestra las deficiencias en la legislación sobre cabildeo. Mientras sólo hay registrados cinco personas físicas (tres son mujeres) y una persona moral que declaran, como tema de interés, la legalización de la mariguana, es sabido que han estado cabildeando un número muy superior de cabilderos con este tema de interésPor ejemplo, fueron sonadas las participaciones de Khiron Life Science (que contrató a Vicente Fox), Aurora Cannabis, Constellation Brands (sí, la empresa cervecera), Canopy Latam y el Grupo Promotor de la Industria del Canabis (que agrupa a 25 empresas mexicanas).   

Desafortunadamente la pandemia del coronavirus, las presiones de algunos cabilderos y la falta de acuerdos legislativos, especialmente en el partido mayoritario, hicieron que el tema volviera a la congeladora legislativa del Senado. Habrá que esperar, quizá al año que entra, para ver si la mariguana es regulada y legalizada para beneficio de todos y todas.

jueves, 23 de abril de 2020

El lobby del cabildeo

A principio de 2020 me invitaron muy amáblemente a publicar una columna sobre cabildeo en el periódico ContraRéplica de Puebla. Son columnas de opinión cortas, con la intención de tratar y divulgar la discusión sobre el tema. Aquí está el compendio de publicaciones hasta el momento.


Breve introducción teórica al cabildeo.

El lobbying o cabildeo no es un tema nuevo. Se trata de un ejercicio intenso del derecho de petición. Así, tanto en México como América Latina ha venido creciendo su notoriedad, práctica y estudio con el advenimiento de las transiciones hacia la democracia. Y es justamente esto lo que intentaremos hacer en este espacio denominado El lobby del cabildeo: poner al lobbying y/o cabildeo bajo la lupa.

Como primer punto, el lobbying es lo mismo que el cabildeo. Mientras unos prefieren usar el anglicismo, otros optan por utilizar un término en castellano para referirse a lo mismo. Por su puesto que cada país tiene sus singularidades y su propia cultura política, pero la materia es la misma y, en consecuencia, su concepto no varía si le llamamos lobbying, lobby, cabildeo o gestión de intereses. Entonces, poniéndolo con el término comúnmente usado en México: ¿qué es el cabildeo?

Para definirlo con precisión, como argumenta Anthony Nowness (2006)1, se tiene que abundar sobre la noción de que es un proceso constante, comprendido por una variedad de técnicas y prácticas de persuasión donde, más allá de los recursos de los grupos y sus estrategias, la información es el principal bien de transacción. Así, el cabildeo es realizado por una diversa amalgama de organizaciones interesadas en los distintos asuntos del gobierno, además de que es llevado a cabo tanto en los tres órdenes de gobierno –Federal, Estatal y Municipal– como en sus tres ramas –Ejecutiva, Legislativa y Judicial. 

Por otro lado, el cabildeo involucra actores activos y pasivos. Los primeros son los ciudadanos y grupos de interés que ingresan sus demandas al sistema político. Los segundos son los representantes y servidores públicos, es decir, los que reciben el cabildeo. Entonces, los que cabildean no forman parte de ningún cuerpo colegiado del poder público, porque éstos son sujetos de recibir cabildeo y, en todo caso, ejercitan el contra-cabildeo.

Una vez definido y comprendido que los grupos de interés y los individuos de la sociedad civil son los que cabildean, habría que preguntarse qué tipo de estratégias y tácticas de cabildeo se utilizan, si es una forma de presión o persuasión, dónde y para qué se lleva a cabo; asimismo, quién financia esos esfuerzos, qué son los grupos de interés, cómo se relacionan éstos y el cabildeo con la democracia y por qué ha crecido tanto en los últimos años, en México como en América Latina.

Todas estas y más preguntas serán puestas a consideración en este espacio. Mismo que, por motivos de extensión, llega a su fin por esta entrega.



Feminicidios, marchas y cabildeo.

No se pretende en esta columna agregar más palabras sobre los casos de feminicidios que aquejan a Puebla y todo México, sino aprovecharlos para resaltar el cabildeo que se está desarrollando, en parte, a raíz de estos crímenes. En resumen: las actuales marchas contra los feminicidios y la inseguridad, son una manera de cabildear.

Al cabildeo se lo puede dividir en dos: en directo e indirecto. El primero es el tradicional, el que se lleva a cabo cara a cara y hacia adentro de los límites físicos del poder público. El segundo es el que se realiza hacia afuera de esos confines. Es decir, el cabildeo indirecto o de base -grassroots lobbying en inglés- es visible cuando algún grupo de interés, generalmente de la sociedad civil, realiza una manifestación para incidir en la opinión pública.

Con protestas en las calles, campañas en los medios de comunicación y en las redes sociales, por mencionar algunas de las tácticas y los espacios donde este tipo de cabildeo se despliega, los grupos -como pueden ser 33 Mujeres AC para los feministas, ANECPAP para el caso de los de estudiantes universitarios y ANUIES para las universidades y sus directivos- primero procuran influir en la opinión pública. Posteriormente estos buscan acceder a reuniones para, ya de manera directa, persuadir a los tomadores de decisiones sobre alguna legislación o política pública.

También existen estrategias mixtas de cabildeo. Como lo vimos con las marchas que se llevaron a cabo este pasado miércoles de ceniza en Puebla y las subsiguientes como la denominada Mega Marcha Universitaria, hubieron esfuerzos inéditos y conjuntos entre grupos de la sociedad civil, grupos feministas, estudiantes y directivos de la BUAP y la UPAEP. En esta ocasión se dio un cabildeo cruzado, directo e indirecto a la vez.

Hubo cabildeo indirecto porque se realizaron marchas multitudinarias con alto impacto en la opinión pública, acompañado de mucha actividad en las redes sociales. Asimismo existió cabildeo directo porque, los rectores de las mencionadas casas de estudio mantuvieron juntas puntuales con el gobernador del Estado. Y se dio un esfuerzo de cabildeo cruzado porque actores con intereses y afiliaciones disímiles, supieron juntarse en pro de la seguridad y contra los feminicidios.

Claro que hay diferentes mecanismos de participación ciudadana, pero el cabildeo directo y/o indirecto es una manera eficiente de presionar o persuadir a las autoridades. Como este fenómeno es más conocido por su mala fama y los casos de corrupción, así como por ser casi exclusivo de los grupos empresariales, los grupos feministas y de la sociedad civil buscan definir sus actividades con otros términos. Pero estos son errores conceptuales: el cabildeo es una forma asertiva y no exclusiva de gestionar intereses, como quedó demostrado en Puebla. Y más que negarlo, hay que mejorarlo.



Mas púrpura para el padrón de cabilderas del Senado.

Retomando el análisis del cabildeo y la relevancia que tiene el que muchas mujeres están haciendo de manera indirecta, como por ejemplo con la marcha del pasado domingo 8 de marzo y su huelga del lunes 9, muy brevemente vamos a referirnos al crecimiento de las cabilderas profesionales y su gestión directa de intereses.

Una manera de hacerlo es remitiéndonos al Padrón de Cabilderos del Senado de la República -que ya debería cambiar su nombre por el de Padrón de Cabilderas y Cabilderos. Precisamente, en el año 2010 se promulgaron reformas a los reglamentos interiores de las dos cámaras que componen al Congreso de la Unión. Estas incluyeron un capítulo en cada lineamiento que, por primera vez, reguló y le dio reconocimiento legal a la profesión. Por cierto, en América Latina son sólo cuatro países hasta el momento los que cuentan con algún tipo de reglamentación sobre el cabildeo: Perú, México, Chile y Colombia.

Basta por ahora decir que, aunque esta norma es muy escueta y tiene muchos faltantes, sentó las bases para el desarrollo formal del cabildeo y abrió las puertas para una posible ley particular de este fenómeno, tanto a nivel federal como estatal y municipal. Así, esta reglamentación definió a la actividad y a sus actores, de igual forma que instó a quienes la ejercían, de hecho pero no de derecho, a declararse como cabilderos o cabilderas refiriendo sus datos fiscales, es decir, si son personas físicas o morales, sus datos de contacto y páginas de internet, así como sus temas de interés y las comisiones en las que participan.

Independientemente de que los hombres siguen siendo mayoría en la actividad, el número de mujeres ha crecido año con año. En el 2015 las mujeres representaron el 33.5 por ciento de las 121 personas físicas registradas en total, al tiempo que eran el 22.6 por ciento de las acreditadas dentro de las 134 personas morales dadas de alta -se permiten dos agentes por firma. Es decir, en ese año habían 40 mujeres como personas físicas y 64 cabilderas dentro de las personas morales empadronadas.

Ganando relevancia con su buen desempeño, el número de cabilderas registradas en el Senado de la República, para el año 2019, ascendió a 59 mujeres inscritas dentro de las 147 personas físicas en total. Es decir, en cuatro años ya llegaron a ser el 40.14 por ciento. Igualmente, en el 2019 sumaron 81 mujeres acreditadas dentro de las 116 personas morales; o sea, de un 22.6 por ciento en 2015 ya llegaron al 37.15 por ciento.

Haciendo un recuento de estos datos, la participación de las mujeres y su rol en el cabildeo profesional a nivel federal viene aumentando y no se avizora que vaya a retroceder. Aunque todavía faltan sumar más, estas son buenas noticias, dado que la equidad de género y una paridad de cupo en los puestos claves dentro de la política son metas a alcanzar para una mejor calidad de la democracia.



El cabildeo y los grupos empresariales en tiempos del Coronavirus.
Identificar qué tipo de grupos de interés existen y las diferencias entre éstos, son tareas fundamentales a la hora de analizar un fenómeno como el cabildeo. Un grupo de interés puede definirse como una asociación de personas que, en base a uno o varios asuntos compartidos, intenta influir a su favor en la política sin formar parte del gobierno. Así y dada la relevancia que, en estos últimos días, han vuelto a tener los grupos de interés empresariales, vamos a referirnos a éstos. La intención es explicar, muy brevemente, por qué hoy hay grupos y líderes empresariales más influyentes que otros.

Mientras que el universo de los grupos de interés es complejo, porque éstos tienen discrepancias entre sí y hacia sus interiores, también difieren por los sectores que representan, por sus recursos, tipos de organización, liderazgos, extracciones o contactos partidarios, historia y un largo etcétera. Además, los grupos se distinguen entre sí por el tipo de relación que guardan con el gobierno en turno. A grandes rasgos se puede dividir este universo en dos grandes conjuntos, en base a un factor institucional: los grupos neo-corporativistas y los grupos pluralistas (C. S. Thomas y K. Klimovich, 2013).

Inicialmente hay que decir que los grupos neo-corporativistas son llamados de esta manera porque, como su nombre los describe, están relacionados o identificados a un modelo de democracia corporativista. De igual manera, los grupos pluralistas son llamados así porque están más ligados a la democracia liberal. Ninguno es mejor que el otro, pero el tipo de grupos, cabildeo y estrategias que prevalecen sufre variaciones dependiendo del régimen y modelo de democracia que opere en un momento determinado.

Si tenemos en cuenta que, actualmente en México opera un gobierno democrático más de corte corporativista, con mayorías en las cámaras legislativas y un liderazgo más centralista, es claro que grupos con características neo-corporativistas sean más exitosos en sus cabildeos que los grupos de corte pluralista. Aclaro que esto no es “chairos contra fifís”, es teoría de los sistemas de grupos de interés.

Sin querer agobiar más con teoría ni ciencias políticas, vale la pena remontarnos a noviembre del año 2018, cuando el entonces presidente electo López Obrador anunció que formaría un consejo de empresarios para ser consultado sobre asuntos económicos. Esta es una práctica más corporativista que pluralista. Por lo tanto, no debe ser motivo de suspicacias comprender por qué hay grupos y lideres empresariales de corte neo-corporativistas que, actualmente, tienen más ascendencia en sus cabildeos que otros. Es decir, la COPARMEX es un grupo de tipo pluralista, mientras que, por ejemplo, la CONCAMIN o empresarios como Salinas Pliego o el mismo Slim del Grupo Carso son del otro tipo. Y por lo mismo estos últimos, actualmente, tienen mayor atención del gobierno que el primero.

Un último comentario, aplicando la teoría a la actualidad. El hecho de que el jueves pasado, tras intensos cabildeos y contra-cabildeos, López Obrador haya convocado a una reunión a los líderes de grupos diversos como la CONCAMIN, el CCE, el Consejo Mexicano de Negocios y la Asociación de Bancos de México, nos habla de grupos que tienen titulares, estrategias y agendas más flexibles con la coyuntura que el de la COPARMEX. Sólo buscando ser descriptivo y propositivo, si Gustavo de Hoyos pretende ser más asertivo en su cabildeo, debería ponderar la flexibilidad para ser más exitoso en sus cometidos. El ejemplo lo está poniendo el CCE que, aunque es un grupo de interés más de corte pluralista, está siendo convocado a reuniones y consiguiendo cierto seguimiento en sus propuestas, tanto con el presidente como con senadores. El resultado está por verse y es otro asunto.
A lot.



El 4/20 y el cabildeo de la mariguana en México.

Este pasado lunes 20 de mayo (May 20th, por su fecha en inglés) se festejó el 4/20, es decir, el día mundial de la mariguana. Con esa reciente fecha como escusa, nos vamos a referir aquí sobre el cabildeo que en México se ha estado haciendo en torno a la canabis. Con muchos grupos cabildeando, aristas y un tema por demás polémico, vale la pena enterarse del estado de la situación del asunto y relajarnos un poco (o un chingo) de los temas que hacen a la crisis y el Covid-19.
Desde el año 2000 hasta la fecha, en el Senado y la Cámara de Diputados han ingresado un gran número de iniciativas de ley, que buscan legalizar la mariguana a nivel federal. En los últimos cinco años, son más de setenta iniciativas que, con sus singularidades, están buscando regular desde el cultivo, la producción e industrialización, la tenencia, la penalización, el consumo y la comercialización medicinal y lúdica, entre otros aspectos que hacen a la mariguana un asunto de interés público. Hay iniciativas de todos los partidos, y legisladores que traen el tema desde bastante tiempo atrás como, por ejemplo, el hoy senador por Puebla Alejandro Armenta Mier quien, en 2017, fue de los diputados que participaron en la legislación que modificaron la Ley General de Salud y al Código Penal Federal para permitir el uso medicinal y científico de la mariguana.

En la actual legislatura, ya van diez iniciativas presentadas en el Senado y tres en la Cámara de Diputados. En parte este frenesí de intentos de legalizar la mariguana, ha crecido sobre todo porque en Estados Unidos y Canadá, los socios del TLCAN o TMEC, su producción, comercialización y consumo ya es legal (primero lo fue para el uso medicinal y luego recreativo, también). Asimismo, porque el año pasado la Suprema Corte de Justicia de la Federación conminó al Senado a regular la materia en el plazo de un año. Y es que, urge dar claridad y certidumbre sobre un tema que va más allá del consumo medicinal o recreativo, y que llega a tener un uso industrial.

Así las cosas, a finales del año pasado y a inicios de este año las comisiones unidas de Salud, Justicia y Estudios Legislativos, con la participación activa de la Junta de Coordinación Política del Senado con el senador Ricardo Monreal a la cabeza, emprendieron la tarea de, por fin, legislar la materia. Para esto se realizaron foros, audiencias y actividades informativas para que los especialistas y cabilderos que representan a una amalgama plural de organizaciones y empresas, interactuaran con los legisladores. Es decir, con el propósito de promulgar una ley que haga a la mariguana legal y permita su producción, industrialización, comercialización y consumo de una manera similar que en otro países, el Senado abrió sus puertas de acceso para que el cabildeo haga su tarea en la búsqueda de influir a los tomadores de decisiones.

Por supuesto que este tema trae muchas y diferentes visiones, como los temas científicos versus los éticos, los de seguridad contra los de desarrollo económico, etcétera. Pero también trajo consigo e hizo palpables, las contrariedades del propio cabildeo. Por un lado, mostró cómo los grupos y empresas más organizadas y con mayores recursos, pueden actuar con más ascendencia sobre los legisladores, que los grupos con menor pericia y fondos para cabildear. Esto quedó de manifiesto con la cantidad de cabilderos representado a empresas transnacionales (sobre todo canadienses y estadounidenses), que supieron hacerse escuchar más que los grupos de especialistas y académicos.

Así, si bien en el padrón de cabilderos del Senado sólo hay registrados cinco personas físicas (tres son mujeres) y una persona moral que declaran, como tema de interés, la legalización de la mariguana, desde octubre pasado hasta febrero de este año cabildearon en este tema un número muy superior de representantes de empresas, grupos y organizaciones con interés en la industria del canabis o mariguana. Por ejemplo, fueron sonadas las participaciones de Khiron Life Science (que contrató a Vicente Fox), Aurora Cannabis, Constellation Brands (la empresa cervecera) y el Grupo Promotor de la Industria del Canabis (que agrupa a 25 empresas mexicanas).

Desafortunadamente, la pandemia del coronavirus, las presiones de algunos cabilderos y la falta de acuerdos legislativos, especialmente en el partido mayoritario, hicieron que el tema volviera a la congeladora legislativa del Senado. Habrá que esperar, quizá al año que entra, para ver si un gobierno de izquierda promulga esta ley que, según dicen aunque no queda claro, pertenece a su agenda.










1 Nownes, A. (2006). Total Lobbying: What Lobbyists Want (and How They Try to Get It). Cambridge: Cambridge University Press. Libro donado por un servidor y el Dr. Víctor Manuel Reynoso Angulo a la biblioteca de la UDLAP.

miércoles, 16 de agosto de 2017





El lobby en América Latina: entre el poder y la presión
Entrevista a Mario Ricciardi* En www.nuso.org Revista Nueva Sociedad.

Los lobbies se han convertido en un actor central en la política. ¿Son tan malos como creemos? ¿En qué consisten realmente? ¿Para qué poderes trabajan?

Agosto 2017

Durante los últimos tiempos y a raíz de las relaciones entre algunos Estados de la región con empresas que obtuvieron evidentes beneficios, se ha puesto en debate la temática del lobby. ¿Qué tipo de incidencia tiene hoy el lobby empresarial en América Latina y cuáles son sus modalidades de acción?
La pregunta es compleja e implica una serie de variables dependientes e independientes. Lo más importante para empezar a analizar el fenómeno de una manera académica y seria es determinar qué es el lobbylobbying o cabildeo –como se lo conoce en México y otros países de habla castellana–. Después, ya se puede hablar del lobby financiero, sus impactos y las modalidades de acción política que emprenden los lobbistas y los grupos que los contratan.
A grandes rasgos, las diferentes definiciones de este fenómeno coinciden en que es una actividad política encaminada a influir en las decisiones de las autoridades públicas y que se trata, nada más y nada menos, que de «un especial e intenso ejercicio del derecho de petición, tal como afirma la clásica definición de Lewis Dexter. Es decir, el lobbying es fundamental para una democracia de calidad porque apuntala el derecho de los ciudadanos de peticionar frente a las autoridades públicas, así como de intentar influenciarlas.
Una vez definido el lobby y ligado a sus modalidades de acción, hay que diferenciar qué tipo de grupo de interés es el que está haciendo lobby por equis asunto determinado, así como definir qué son los grupos de interés y tipificarlos, siempre deslindando lo peyorativo de otra expresión utilizada como sinónimo en estos temas, que es la de «grupos de presión». También hay que distinguir si un grupo de interés actúa por su cuenta o en alianza con otros grupos de su sector o de algún otro, lo que genera estrategias de lobby cruzado. Por otro lado, para buscar influir en la toma de decisiones, los grupos y los lobbistas pueden buscar acceso a los tomadores de decisiones de manera directa –es decir, a la manera clásica del lobby– o generar tácticas de lobby indirecto, haciendo campañas para influenciar a la opinión pública o llevando a cabo movilizaciones en las calles –o en las redes sociales– que tengan efecto en los legisladores, por ejemplo. también existe y muy extendidamente el lobbying en procesos electorales.
Aquí es donde surge uno de los temas más controversiales para la discusión de la democracia y el lobby: las inequidades en la gestión de intereses producto, entre otras cosas, de la interacción del dinero y la política. Otro tema de discusión es la tensión que existe en la democracia entre la libertad y la igualdad que el ejercicio del lobbydeja ver más fácilmente.
En términos regionales, ¿cuáles son los países que tienen legislaciones más restrictivas con respecto al lobby y qué tipo de efectos han conseguido?
El lobby en América Latina ha estado creciendo en los últimos 30 años. Cuando los países de la región comenzaron a transitar el camino hacia la democracia, el lobbyprofesional empezó a crecer más vigorosa y apresuradamente. En ese sentido, el nivel y la regulación varían en cada país de la región. Solo en Chile y Perú hay una legislación con algunos rasgos equivalentes al Lobbying Disclosure Act de Estados Unidos. También México tiene legislación al respecto, pero es un capítulo dentro de los reglamentos interiores de las cámaras del Congreso de la Unión. En Colombia se incluye un apartado en el Código Penal y en Argentina hay un decreto presidencial para regular la gestión de intereses en el Poder Ejecutivo. Los demás países no tienen legislación sobre el lobby, pero en casi todos, así como en los mencionados, hay proyectos de ley al respecto y la actividad ha venido creciendo en magnitud. También cabe resaltar que en la mayoría de los países se ha comenzado a generar mecanismos legales y prácticas para hacer más transparentes la gestión pública y los procesos legislativos. De igual formar, comenzaron a tipificarse delitos como el tráfico de influencias, la corrupción y el nepotismo, entre otros.
Un punto interesante a destacar es que en la región ha venido creciendo el número de estudios académicos sobre el tema, así como las organizaciones civiles o centros de estudios que trabajan sobre el fenómeno de la gestión de intereses, para hacer transparente el dinero en la política y lo que pasa en la «caja negra», en términos del clásico David Easton. Esta es una buena noticia, pero aún falta que mucha información pública esté disponible, para poder inferir más puntualmente aspectos del lobby y sus impactos, así como para detectar casos de corrupción. Asimismo, ha crecido el número de despachos que profesionalmente ejercen y prestan servicios de lobby, al tiempo que los diferentes grupos de interés y los actores responsables de éstos, son más conscientes de la necesidad de hacer lobby todo el tiempo.
El lobby financiero es, en el marco del capitalismo especulativo, uno de los que más poder ha adquirido y mayor incidencia ha tenido en la política de los Estados de la región. ¿Qué modo de operatoria ha desarrollado este tipo de lobby y en qué políticas concretas de los países latinoamericanos puede verse su marco de acción?
En Estados Unidos, los grupos del sector financiero, de seguros y propiedades son los que más gastan recursos en lobby. En América Latina no es tan fácil hacer aseveraciones de este tipo porque no hay suficiente información al respecto. De igual forma, el lobby financiero está presente en muchos asuntos legislativos y ejecutivos, y las tácticas directas son las más empleadas. Se puede apreciar cómo este lobby actúa fuertemente en los distintos intentos de reformas fiscales o cuando se formulan los presupuestos de ingresos y egresos de la federación.
En México, por ejemplo, existe un registro de cabilderos en las dos cámaras del Congreso de la Unión, con lo cual se puede saber quién y a nombre de quién se está cabildeando, en qué temas, comisiones y con qué diputados o senadores. De todos modos, no hay muchos detalles específicos. En América Latina la financiación de la política y las campañas electorales por parte de los privados no es tan amplia y regulada como, por ejemplo, en Estados Unidos, donde los grupos organizan parte de ese trabajo para tal o cual candidato. Este hecho hace que el dinero en la política sea opaco e ilegal, lo cual incrementa los riesgos de impactos negativos del lobby y alimenta la mala fama del fenómeno.
Las modalidades de acción y los impactos están ligados a los recursos, la organización, el liderazgo y la coyuntura política, entre otras variables. También son muy importantes el tipo de régimen y el sistema político de cada país. De igual forma, es central entender que el lobby no es un fenómeno político exclusivo de las democracias, pero que este tipo de sistema político es más proclive a tener más y mejor lobby. Por otro lado, hay que apuntar que el proceso del lobby se despliega en los tres poderes del Estado, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Asimismo, se desarrolla en los gobiernos federal, estatales y municipales. Y, por supuesto, también hay lobby internacional.
Existe una visión alternativa a la crítica del lobby que consiste en sostener que, en realidad, este tipo de actividad favorece la presión no solo de empresarios sino también de trabajadores y grupos subalternos. Esto parece no condecirse demasiado con la realidad, pero expresa una vocación de los grupos de poder de legalizar este tipo de actividad. ¿En qué estado se encuentra este debate en la región? ¿Cree que los grupos de poder están avanzando en una concepción que favorezca la aceptación del lobby como un fenómeno normal dentro de la democracia?
El lobby no solo favorece a los empresarios o grupos patronales, también los sindicatos de trabajadores lo utilizan con éxito. En los últimos años, y en parte derivado del reimpulso que las redes sociales en internet le han dado a las tácticas de lobby indirecto, muchas organizaciones de la sociedad civil han mejorado el nivel de su participación en los asuntos públicos y políticos. De todos modos, la aceptación del lobby como un fenómeno normal dentro de la democracia no tiene el camino allanado.
De hecho, el lobby es visto por algunos grupos y teorías de las ciencias políticas como un distorsionador de la democracia. Según estas posturas, solo favorecería a los más poderosos y ricos. Pero esta es una aseveración muy simplista y no se condice con la realidad. Casos de éxito (por ejemplo en México con el caso de la denominada Ley 3 de 3 o la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, que emanaron de grupos de la sociedad civil luego apoyados por la Confederación Patronal del la República Mexicana, COPARMEX) son los que van calando en esa visión negativa y binaria del lobby, para ir posibilitando otra concepción del fenómeno que no sea tan negativa y de suma cero. Pero es claro que falta mucho por andar en este camino. Es natural que en América Latina, con culturas políticas poco transparentes, la opinión pública todavía desconfíe de este tema.
Uno de los problemas más importantes en el caso del lobby es el del desconocimiento por parte de la ciudadanía de cuáles son los grupos de presión específicos. En el caso de los países en los que el lobby está asumido como una práctica normal, ¿cómo se actúa en función de esta cuestión? ¿Qué tipo de procesos pueden abrirse en esos países para transparentar ante la ciudadanía las relaciones entre los lobbys y los diversos gobiernos?
En términos generales, América Latina toma los ejemplos de la Unión Europea y Estados Unidos para mejorar la práctica del lobby. En este último caso –gracias a la información que brinda una legislación adecuada del lobby y de la política de los grupos de interés–, hay varias ONG que dan seguimiento al dinero en la política y al lobbying que hacen los grupos de interés separados en los sectores de la economía. En estos reportes, que se publican en el sitio de internet www.opensecrets.org o la aplicación móvil Dollarcracy, se puede apreciar que el lobby empresarial es más asertivo que el lobby de la sociedad civil, entre otras cuestiones importantes, porque el dinero y la organización de los primeros son inmensamente superiores a los de los segundos. También, las estrategias y tácticas de lobby que usan los grupos empresariales o financieros son más efectivas que la de otros grupos civiles, porque la demanda de información por parte de los legisladores o funcionarios públicos, en los temas que atañen a estos grupos, es mayor.
Otro punto a considerar es que un lobbista profesional está presente todos los días en los escenarios políticos –como el Congreso– y no solamente cuando se va a tocar el punto en el que el grupo quiere influir. Esa es otra diferencia entre los grupos que hacen lobby con lobbistas y los grupos, en su mayoría de la sociedad civil, que hacen lobby solo con especialistas y activistas. Sea como fuere, las críticas hacia los lobbiespoderosos, como el financiero, son una constante, también en América Latina, por las inequidades que generan en la agregación de demandas por parte de los grupos y la generación de bienes públicos por parte de la autoridad.

*Mario Ricciardi es especialista en lobbyEs licenciado en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas por la Universidad de las Américas de Puebla.