El periódico dominical Perfil publicó hoy una crónica de Fernando Oz sobre los últimos días del ex presidente y ex precandidato a la presidencia, Néstor Kirchner. La reproducimos entera.
Domingo 24-10-10
El domingo se lo vio a Kirchner caminar por la costanera de El Calafate; también pasó por el centro de la villa turística. Pero la mayor parte del día se la pasó recluido en su casa, donde no paró de hablar por teléfono con sus principales colaboradores.
Las encuestas que publicaron ese día diferentes diarios pusieron de buen humor a Kirchner. Los números daban cuenta de que el matrimonio seguían encabezando la intención de voto a presidente de cara a 2011, en cuatro escenarios electorales posibles, incluso superando los guarismos de la UCR y el PRO sumados. “Me preguntó si había visto las encuestas que publicaron los diarios. Estaba muy contento”, comentó a PERFIL un empresario de El Calafate que habló el domingo con Néstor.
Los números favorables habían entusiasmado en los últimos meses a Kirchner para empezar a bocetar su posible postulación en 2011. De hecho hasta se sometió a una serie de estudios médicos para determinar si después de la última angioplastía estaba en condiciones físicas de afrontar una campaña. Después de leer los diarios, Néstor comenzó a organizar el acto que iba a realizar el jueves por la tarde para celebrar el primer aniversario de la creación del programa social Asignación Universal por Hijo.
El lugar elegido era el Parque Municipal Eva Perón, de Lomas de Zamora. Allí iban a estar el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli; el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y el director ejecutivo de la Anses, Diego Bossio, entre otros.
Kirchner también tenía agendado otro acto con Scioli. Iba a ser el viernes en Mar del Plata.
Cristina, con su estado gripal a cuestas, escribió en su Twitter: “Fotos en Santa Cruz, en todo el país y desde hace más de 7 años en el resto del mundo”.
Además criticó una columna del diario Página/12: “Lectura de diarios I. Cronista prestigioso de Página 12 que respeto por su honestidad, comete injusticia con Ministro de Justicia Julio Alak”.
Se refirió así a las críticas de Horacio Verbitsky contra el funcionario.
Lunes 25-10-10
El resfrío que se había pescado el viernes la Presidenta se convirtió en un fuerte estado gripal con angina; y el lunes suspendió todas sus actividades oficiales y decidió quedarse con Néstor en El Calafate para esperar el censo del miércoles.
El martes, la jefa del Estado tenía previsto trasladarse a Río Grande, Tierra del Fuego, para encabezar dos actos: recorrer el centro de capacitación laboral de la Unión Obrera Metalúrgica y dejar inaugurada la sede gremial. Posteriormente, tenía agendado encabezar una recepción para 200 invitados en el Polideportivo Municipal Carlos Margalot.
Pero mientras Cristina se quedó descansando en la cama, tal como se lo habían recomendado los médicos de la Presidencia, se puso a leer La gran epopeya, el combate de la Vuelta de Obligado, del historiador Pacho O’Donnell. “No puedo estar sin hacer nada”, decía la Presidenta.
Néstor, que tampoco podía estar sin hacer nada, se la pasaba haciendo llamadas telefónicas y dirigiendo las cosas desde la residencia. El dirigente del Movimiento Evita y diputado de la provincia de Buenos Aires, Fernando “Chino” Navarro, fue uno con los que habló.
También se comunicó con otros dirigentes vinculados con los transversales, ese espacio político que quería volver a relanzar. La reunión del PJ bonaerense que se iba a realizar el martes era clave. Y fue uno de los principales dolores de cabeza que le ocasionó a Kirchner al día siguiente.
Martes 26-10-10
Kirchner estuvo atento al encuentro que realizó el titular del PJ bonaerense, Hugo Moyano, con la cúpula partidaria. El cónclave se desarrolló en momentos en que Moyano mantenía una fuerte fricción con Daniel Scioli.
En la residencia de Los Sauces, estaban los secretarios privados de la Presidenta, Isidoro Bounine y Pablo Barreiro. “Les dejo un video que ya subimos hoy, para los que no lo vieron, estrenando el canal YouTube de Casa Rosada”, publicó Cristina en su twitter. También publicaba bromas sobre su gripe: “Quien te dice…, a lo mejor me ayuda con la gripe y las anginas. Quiero sentirme bien para recibir mañana al censista”.
Quien más llamados telefónicos recibió esa tarde de Néstor Kirchner fue el ministro Florencio Randazzo. Por algún motivo que sólo pocos conocen en detalle, Kirchner estaba preocupado por “diferencias” que había en la cúpula del peronismo bonaerense. Después de la reunión del PJ bonaerense Kirchner escuchó una serie de reproches de parte de Moyano. El jefe de la CGT se mostró molesto por la falta de apoyo que habría tenido durante la reunión del consejo partidario; se quejó por la ausencia de algunos funcionarios que son consejeros.
Diferentes fuentes coinciden en que hubo una fuerte discusión entre ambos. Kirchner se relajó después de recibir la visita del empresario y amigo Lázaro Báez, quien llegó acompañado por su esposa. La cena, en la que también participó Cristina, se extendió hasta las 1.30.
Miércoles 27-10-10
Las últimas horas de Néstor Kirchner fueron tan vertiginosas como su propia vida. Se despertó pocos minutos antes de las siete y estaba impaciente por la llegada de los diarios. Comenzó a sentirse mal y decidió acostarse.
Poco antes de las 7.30 se agarró el pecho y comenzó a agonizar. Tres guardias de la custodia presidencial fueron los primeros en llegar al dormitorio presidencial, habían acudido a los gritos de Cristina. Mientras uno de los guardias trataba de reanimarlo, el segundo fue a llamar al profesional de la Unidad Médica Presidencial que estaba de turno, y el tercero llamó a la ambulancia.
El tiempo que tardó en hacer la ambulancia las seis cuadras que separan al hospital municipal de la residencia Los Sauces, el médico de la Presidencia utilizó el desfibrilador durante cinco minutos. Cristina llegó al hospital junto con Néstor, no se quería separar de la camilla. Un pelotón de médicos se sumó a los que ya estaban de guardia en el nosocomio local. Mientras el médico presidencial le pasaba la información de la situación clínica del paciente al jefe de la Unidad Médica Presidencial, Luis Buonomo. Kirchner recibió nuevas cargas del desfibrilador, está vez se utilizó el que tienen en el hospital. “Kirchner entró clínicamente vivo, pero con el ritmo cardíaco de asistolia, es decir que ya no tenía latidos. Se hizo todo lo posible y con todo lo que teníamos”, explicó a PERFIL uno de los 16 médicos que intentaron salvarlo.
“Yo no voy a dejar a mi marido”, dijo con firmeza la Presidenta cuando los médicos le sugirieron que dejara la sala donde estaban intentando reanimar a Néstor Kirchner.
Según el director del Hospital José Formenti de El Calfate, Marcelo Bravo, Néstor ingresó “con un estado de paro cardiorrespiratorio, estaba vivo”. Diferentes fuentes consultadas, que estuvieron presentes durante mientras Néstor era atendido, coincidieron en destacar la “entereza” que tuvo Cristina frente a la situación límite. “Lloraba desconsoladamente, estaba destruida. Pero en ningún momento la vi en estado de shock emocional, no estaba sacada, como se podía haber esperado que estuviese”, comentó uno de los médicos.
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