domingo, 31 de octubre de 2010

Crónica de los últimos días de Néstor Kirchner

El periódico dominical Perfil publicó hoy una crónica de Fernando Oz sobre los últimos días del ex presidente y ex precandidato a la presidencia, Néstor Kirchner. La reproducimos entera.


Domingo 24-10-10
El domingo se lo vio a Kirchner caminar por la costanera de El Calafate; también pasó por el centro de la villa turística. Pero la mayor parte del día se la pasó recluido en su casa, donde no paró de hablar por teléfono con sus principales colaboradores.

Las encuestas que publicaron ese día diferentes diarios pusieron de buen humor a Kirchner. Los números daban cuenta de que el matrimonio seguían encabezando la intención de voto a presidente de cara a 2011, en cuatro escenarios electorales posibles, incluso superando los guarismos de la UCR y el PRO sumados. “Me preguntó si había visto las encuestas que publicaron los diarios. Estaba muy contento”, comentó a PERFIL un empresario de El Calafate que habló el domingo con Néstor.

Los números favorables habían entusiasmado en los últimos meses a Kirchner para empezar a bocetar su posible postulación en 2011. De hecho hasta se sometió a una serie de estudios médicos para determinar si después de la última angioplastía estaba en condiciones físicas de afrontar una campaña. Después de leer los diarios, Néstor comenzó a organizar el acto que iba a realizar el jueves por la tarde para celebrar el primer aniversario de la creación del programa social Asignación Universal por Hijo.

El lugar elegido era el Parque Municipal Eva Perón, de Lomas de Zamora. Allí iban a estar el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli; el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y el director ejecutivo de la Anses, Diego Bossio, entre otros.

Kirchner también tenía agendado otro acto con Scioli. Iba a ser el viernes en Mar del Plata.

Cristina, con su estado gripal a cuestas, escribió en su Twitter: “Fotos en Santa Cruz, en todo el país y desde hace más de 7 años en el resto del mundo”.

Además criticó una columna del diario Página/12: “Lectura de diarios I. Cronista prestigioso de Página 12 que respeto por su honestidad, comete injusticia con Ministro de Justicia Julio Alak”.

Se refirió así a las críticas de Horacio Verbitsky contra el funcionario.


Lunes 25-10-10
El resfrío que se había pescado el viernes la Presidenta se convirtió en un fuerte estado gripal con angina; y el lunes suspendió todas sus actividades oficiales y decidió quedarse con Néstor en El Calafate para esperar el censo del miércoles.

El martes, la jefa del Estado tenía previsto trasladarse a Río Grande, Tierra del Fuego, para encabezar dos actos: recorrer el centro de capacitación laboral de la Unión Obrera Metalúrgica y dejar inaugurada la sede gremial. Posteriormente, tenía agendado encabezar una recepción para 200 invitados en el Polideportivo Municipal Carlos Margalot.

Pero mientras Cristina se quedó descansando en la cama, tal como se lo habían recomendado los médicos de la Presidencia, se puso a leer La gran epopeya, el combate de la Vuelta de Obligado, del historiador Pacho O’Donnell. “No puedo estar sin hacer nada”, decía la Presidenta.

Néstor, que tampoco podía estar sin hacer nada, se la pasaba haciendo llamadas telefónicas y dirigiendo las cosas desde la residencia. El dirigente del Movimiento Evita y diputado de la provincia de Buenos Aires, Fernando “Chino” Navarro, fue uno con los que habló.

También se comunicó con otros dirigentes vinculados con los transversales, ese espacio político que quería volver a relanzar. La reunión del PJ bonaerense que se iba a realizar el martes era clave. Y fue uno de los principales dolores de cabeza que le ocasionó a Kirchner al día siguiente.


Martes 26-10-10
Kirchner estuvo atento al encuentro que realizó el titular del PJ bonaerense, Hugo Moyano, con la cúpula partidaria. El cónclave se desarrolló en momentos en que Moyano mantenía una fuerte fricción con Daniel Scioli.

En la residencia de Los Sauces, estaban los secretarios privados de la Presidenta, Isidoro Bounine y Pablo Barreiro. “Les dejo un video que ya subimos hoy, para los que no lo vieron, estrenando el canal YouTube de Casa Rosada”, publicó Cristina en su twitter. También publicaba bromas sobre su gripe: “Quien te dice…, a lo mejor me ayuda con la gripe y las anginas. Quiero sentirme bien para recibir mañana al censista”.

Quien más llamados telefónicos recibió esa tarde de Néstor Kirchner fue el ministro Florencio Randazzo. Por algún motivo que sólo pocos conocen en detalle, Kirchner estaba preocupado por “diferencias” que había en la cúpula del peronismo bonaerense. Después de la reunión del PJ bonaerense Kirchner escuchó una serie de reproches de parte de Moyano. El jefe de la CGT se mostró molesto por la falta de apoyo que habría tenido durante la reunión del consejo partidario; se quejó por la ausencia de algunos funcionarios que son consejeros.

Diferentes fuentes coinciden en que hubo una fuerte discusión entre ambos. Kirchner se relajó después de recibir la visita del empresario y amigo Lázaro Báez, quien llegó acompañado por su esposa. La cena, en la que también participó Cristina, se extendió hasta las 1.30.

 
Miércoles 27-10-10
Las últimas horas de Néstor Kirchner fueron tan vertiginosas como su propia vida. Se despertó pocos minutos antes de las siete y estaba impaciente por la llegada de los diarios. Comenzó a sentirse mal y decidió acostarse.

Poco antes de las 7.30 se agarró el pecho y comenzó a agonizar. Tres guardias de la custodia presidencial fueron los primeros en llegar al dormitorio presidencial, habían acudido a los gritos de Cristina. Mientras uno de los guardias trataba de reanimarlo, el segundo fue a llamar al profesional de la Unidad Médica Presidencial que estaba de turno, y el tercero llamó a la ambulancia.

El tiempo que tardó en hacer la ambulancia las seis cuadras que separan al hospital municipal de la residencia Los Sauces, el médico de la Presidencia utilizó el desfibrilador durante cinco minutos. Cristina llegó al hospital junto con Néstor, no se quería separar de la camilla. Un pelotón de médicos se sumó a los que ya estaban de guardia en el nosocomio local. Mientras el médico presidencial le pasaba la información de la situación clínica del paciente al jefe de la Unidad Médica Presidencial, Luis Buonomo. Kirchner recibió nuevas cargas del desfibrilador, está vez se utilizó el que tienen en el hospital. “Kirchner entró clínicamente vivo, pero con el ritmo cardíaco de asistolia, es decir que ya no tenía latidos. Se hizo todo lo posible y con todo lo que teníamos”, explicó a PERFIL uno de los 16 médicos que intentaron salvarlo.

“Yo no voy a dejar a mi marido”, dijo con firmeza la Presidenta cuando los médicos le sugirieron que dejara la sala donde estaban intentando reanimar a Néstor Kirchner.

Según el director del Hospital José Formenti de El Calfate, Marcelo Bravo, Néstor ingresó “con un estado de paro cardiorrespiratorio, estaba vivo”. Diferentes fuentes consultadas, que estuvieron presentes durante mientras Néstor era atendido, coincidieron en destacar la “entereza” que tuvo Cristina frente a la situación límite. “Lloraba desconsoladamente, estaba destruida. Pero en ningún momento la vi en estado de shock emocional, no estaba sacada, como se podía haber esperado que estuviese”, comentó uno de los médicos.


Martes 26 al mediodía, la última foto (so far)



http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0519/articulo.php?art=25212&ed=0519

viernes, 29 de octubre de 2010

Falleció Néstor Kirchner

En la mañana del miércoles murió de un paro cardiorrespiratorio no traumático el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner. La noticia recorrió los medios de comunicación de buena parte del mundo y conmocionó el ambiente latinoamericano, particularmente el argentino. Aunque Kirchner era ex presidente, era el esposo de la actual presidente, Cristina Fernández de Kirchner, y era quien estaba por detrás de toda acción que ésta emprendiese como gobernante. Además, era el presidente del Partido Justicialista, el peronismo, y su figura era una de las más importantes de la política argentina actual. Así, la muerte de Néstor Kirchner, entre muchas cosas, puso de luto a la Argentina al tiempo que posiblemente cierre una etapa política y abra otra en ese país.

Néstor Kirchner tenía 60 años y fue presidente de Argentina en el cuatrienio del 2003 al 2007, tres veces gobernador de la patagónica provincia de Santa Cruz y una vez alcalde de la capital de esa despoblada provincia. Cuando ganó las elecciones presidenciales en mayo de 2003 (aunque en realidad no ganó la elección, ya que el ex presidente Carlos Menem se llevó la primera vuelta pero no se presentó a la segunda porque, dado que había más anti-menemismo que otra cosa, irremediablemente iba a perder en el ballotage), la mayoría de los argentinos no lo conocía. Pero con medidas acertadas con respecto a los derechos humanos y los juicios a la junta militar de la última dictadura, así como con contexto económico favorable, Kirchner se ganó su lugar como el que sacó a la Argentina del letargo producido por la crisis del 2001.

Al principio de su mandato, debido al bajo porcentaje de votación, fue el transversalismo, un pacto entre peronistas, sindicalistas, radicales, independientes, progresistas y sobre todo anti-menemistas, lo que Kirchner ideó para acumular apoyo político. Pero desde el segundo año de su gestión, cada vez fue más claro que su base real de poder estaba en el sindicalismo charro de la CGT, (Confederación General de Trabajadores), liderado por Hugo Moyano, un cuestionadísimo líder sindical que siempre pactó con el que estaba en el poder. Entonces, al tiempo que Kirchner se apoyó cada vez más en el sindicalismo, se enfrentó con los sectores más poderosos y tradicionales del país, regenerando la lógica amigo-enemigo de la política que en Argentina supo encarnar, en diferentes períodos de la historia, el peronismo.

Así, hasta el día de su muerte, el principal enemigo o adversario, depende el enfoque, de Kirchner fue el ex presidente Menem, la década neoliberal y aquellos que se beneficiaron en los 90. Diferenciarse de la década menemista, le sirvió para diferenciarse de los emblemas más desgastados y deslegitimados de la política argentina de los últimos lustros. Kirchner encarnó un discurso parecido al que en México personifica López Obrador. Por lo mismo, desde el 2005, después de una especie de primavera kirchnersita, el gobierno K se bandeó. Primero, con él como presidente y después como ex presidente en funciones detrás de su esposa presidente, Kirchner embistió cruzadas titánicas contra el sector agropecuario, representado por la centenaria Sociedad Rural Argentina, y contra los medios privados de comunicación, principalmente los periódicos Clarín y La Nación, por nombrar algunos de los casos paradigmáticos de un gobierno que se destacó por agigantar el Estado, su rol y enfrentarlo contra los intereses más importantes del país.

En el frente externo, como en el ámbito doméstico, Kirchner buscó hacerse fuerte mediante la crispación de la puja política de la lógica “ellos contra los otros”. Es decir, también en el ámbito internacional el antagonismo fue la marca K para conducir la Argentina, por eso se alió a Chávez, Correa, Evo Morales, culpó al FMI de los problemas argentinos y llegaba tarde a la ONU. Quizá el caso que la historia recuerde mucho como un ejemplo de la política internacional de Kirchner, fue cuando en marzo de 2005, en el balneario de Mar del Plata, Kirchner fue el anfitrión que confrontó abiertamente al entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, para junto a Chávez terminar el ALCA (el proyecto de libre comercio continental liderado por Washington) allí. También, destacó por su alianza con Chávez y por aceptar petrodólares de Venezuela para pagar intereses de la deuda externa argentina.

Con todo, todavía es prematuro el análisis o la historia de Néstor Kirchner y su legado. Pero sin duda que su fallecimiento cambia el tablero de juego en la política argentina y, por ende, regional. Kirchner fue un político que supo usar la lógica amigo-enemigo como base discursiva y era quien estaba por detrás del gobierno de su mujer imprimiendo mucho más que el estilo y la agenda. Era el líder de la corriente “nacional y popular”, como se autodefinió el kirchnerismo, y de hecho su resucitador. Pero Kirchner ya no está, y las conjeturas sobre el futuro son muchas y son de final abierto. Quizá una nueva etapa se abra en Argentina, pero puede ser la del crecimiento del poder sindical de los gordos charros de la CGT como Moyano, la de la consolidación del modelo kirchnerista-progresista o más bien nacionalista, o la debacle del matrimonio Kirchner en el poder.

La presidente Cristina Fernández de Kirchner, la viuda de Néstor, tiene un gran desafío por delante, ya que pierde a su esposo, al padre de sus hijos y a su socio político. Ella ha dicho muchas veces que Néstro era su jefe político, por lo que la pérdida es grande para la presidente. Sin embargo, a poco más de un año de las elecciones presidenciales y con poco más de un año de gobierno, Cristina tiene la oportunidad de dar una cara más humana ante sus detractores, bajar el tono a la constante confrontación política que su esposo incitaba y retrucaba, poner frenos al poder sindical de la CGT y Moyano, y muchas otras cosas que seguramente ayudarían a encarrilar su gobierno y fortalecer la institucionalidad que prometió tres años atrás.

En fin, el fallecimiento de Néstor Kirchner, aunque repentino, era de preverse: es el desenlace del delicado cuadro clínico que el ex presidente, diputado federal, precandidato del oficialismo y esposo de la actual presidente de Argentina había negado públicamente, con todo y que solamente en este año le habían practicado dos operaciones cardiológicas. También es el resultado de una persona híper-tensa que no hizo caso a los que saben de salud, es decir, los médicos. Aunque le recetaron reposo, Kirchner prefirió desobedecer para hacer política con la intensidad de una persona sana. Quizá pasaba lo mismo con los economistas que lo alertaban de la inflación y él no escuchaba porque así era su forma de ser, un animal político. Que en paz descanse.


Velorio de Néstor Kirchner en la Casa Rosada (Perfil.com)

viernes, 22 de octubre de 2010

Shooting the messenger: Media freedom in Latin America

REPORTERS are notorious for shrugging off danger to get a good story. So when El Diario, a newspaper in the Mexican border city of Ciudad Juárez, ran a front-page editorial last month asking for guidelines from drug gangs as to what it should censor, journalists around the world were shocked. Calling the city’s mobs “the de facto authorities in this city”, the article pleaded: “Gentlemen…please explain to us…what you would like us to publish or stop publishing…because the last thing we want is for another one of our colleagues to fall victim to your gunshots.” Three days earlier, a trainee photographer at the paper had been murdered.

With democracy having replaced dictatorship everywhere bar Cuba in Latin America, the region’s media face few of the menaces of the past, such as censorship or the army kidnapping, torturing and murdering journalists. But in several countries the media are finding that freedom from state repression does not mean they can publish what they please. “Coming out of dictatorships and the cold war, we expected more respect for civil and human rights,” says Alejandro Aguirre of the Inter-American Press Association, an industry body. “But things have got worse. There’s a new wave of restrictions on the media.”

The biggest threat now comes from organised crime, whose attacks against journalists often have the aim of inducing self-censorship. Mexico has become especially dangerous. According to the Committee to Protect Journalists (CPJ), a New York-based organisation, at least 37 media workers have been killed or gone missing in Mexico since 2006. Most of the crimes have taken place along key drug-trafficking routes.

Mexico’s mafias have become surprisingly media-conscious. In February two gangs, the Gulf “cartel” and the Zetas, imposed a joint “news blackout” as they fought each other to control Reynosa, on the Texas border. Eight reporters who disobeyed were kidnapped (at least three are confirmed dead). Because the media refused to cover the battle, the mayor’s office issued updates on Twitter, a micro-blogging service. Other gangs have tried to use journalists to their advantage. In July some reporters from Televisa, Mexico’s biggest television network, were kidnapped. They were freed after another channel agreed to broadcast a video accusing the government of aiding a rival gang.

In Colombia the press suffered similar perils in the past, especially in remote towns. According to the CPJ, 51 journalists were killed in Colombia from 1997 to 2003. This fell to just 11 between 2004 and 2010.

Whereas Colombia has got safer, Central America has become more dangerous. In Honduras eight journalists have been killed this year. Some of the victims opposed a coup in 2009—a new government was elected in November—or backed peasant land-reform movements. Others were reporting on drug traffickers. At least one was accused by colleagues of trying to extort money by threatening negative coverage. None of the cases has been solved.

The second big threat to the media comes from governments. With the notable exception of the post-coup regime in Honduras last year, the principal offenders have been populist, left-wing elected leaders. When media outlets oppose such rulers they often face harassment.

Hugo Chávez has closed a Venezuelan television network, 32 radio stations and two local television channels by refusing to renew their licences. Gustavo Azócar, a journalist who criticised one of Mr Chávez’s political allies, was jailed for eight months on dubious charges. Guillermo Zuloaga, the owner of an opposition television network, fled the country after a judge ordered him to be sent to a violent prison to await trial on charges relating to his business dealings. And media workers handing out leaflets calling for freedom of the press last year were beaten by assailants who were never punished.

In Ecuador, the government of Rafael Correa has increased its grip on the media. It now controls some 20 media companies, including two television stations seized from fugitive bankers. Mr Correa’s supporters included in the new constitution a measure to ban banks from owning media. A planned government bill would place further curbs on the media. During a police mutiny last month all television and radio stations were required to broadcast only government-supplied information.

Argentina’s ruling couple, President Cristina Fernández and her husband and predecessor, Néstor Kirchner, are trying to dismantle the Clarín Group, the country’s biggest media conglomerate, after its coverage of them turned negative in 2008. Their tactics have included sending tax agents to raid its offices; enticing Argentina’s football league to break its contract with a Clarín-owned cable channel; cancelling the company’s licence to provide internet service; and trying to increase state control of the country’s sole newsprint producer. They also won passage of a law in 2009 that would force Clarín to divest key assets within a year, although the courts have blocked enforcement of the deadline. Separately, they have increased the government’s advertising budget from $16m in 2003 to $223m last year, enabling them to “buy” friendly coverage from media that depend on those revenues.

Bolivia’s government recently passed a law allowing it to close media that publish content it deems racist. Daniel Ortega, Nicaragua’s president, had a critical journalist charged with money laundering, and freed two prisoners who had killed reporters.

There is merit to these governments’ complaint that a few private hands control too much of the media. Yet all too often their remedies seem aimed at preserving that power—and shifting it to the state.

The Economist - The Americas - Oct. 21, 2010
http://www.economist.com/node/17311905

miércoles, 13 de octubre de 2010

De los 20 años del IFE y lo que se viene

Este lunes se cumplieron 20 años del nacimiento del Instituto Federal Electoral (IFE). En este tiempo de transición hacia la democracia, en México las reglas del juego político cambiaron y mucho. El paso parecería lento, por momentos erróneo y sinuoso, pero de haber elecciones fraudulentas para nada competitivas, en donde todos sabían de antemano el ganador, se pasó a un marco electoral dentro de todo democrático, respetado por las partes y competitivo. Así, desde 1990 el IFE ha organizado siete procesos electorales federales en donde, de a poco y aunque las opiniones al respecto siempre encontrarán gente a favor y gente en contra, se empezó a palpar un cambio democrático en la historia política de México.

Claro está que uno de los pilares de la democracia es que el resultado de las elecciones sea aceptado por las partes. Como en México el problema del sistema político radicaba en que no se respetaba el voto, había que buscar la manera de que sí se respetase. Con este principio como base, entre varios otros, el IFE se erigió como el símbolo institucional de la democracia en el país. Por eso, a grandes rasgos, la labor del IFE fue fundamental para que, por medio de las reformas al sistema electoral promovidas en estos últimos veinte años –que parecen pocos para la historia bicentenaria pero que son bastantes–, en México haya cierta pluralidad política, alternancias de mayorías legislativas, de partidos en la presidencia de la república y elecciones mínimamente democráticas.

Dicho lo anterior, el 2006 fue un proceso electoral costosísimo para el IFE, y no solamente en términos monetarios. López Obrador y su campaña de fraude resintieron la confiabilidad de muchos mexicanos hacia el IFE, es decir, hacia el mecanismo que se había encontrado para asegurar una democracia mínima en el país. Así, en el 2007 se concluyó que la urgencia era evitar las campañas sucias entre los candidatos y revisar la manera en que se gestionaban y repartían los tiempos de aire en la televisión. Pero la reforma electoral de aquel año fue severamente criticada porque acotó libertades en nombre de equidades y las campañas sucias continuaron. Justamente, a 20 años de la creación del IFE, la imparcialidad del árbitro electoral está sujeta de sospechas por el aparente convenio mediático de Peña Nieto, el destapado del PRI, y Televisa.

Si algo sobresale en la cotidianidad de la política mexicana, en la grilla, es la constante presencia en la televisión del gobernador del Estado de México. Peña Nieto está en la pantalla más tiempo que gente que trabaja en los mismos medios. Su "informe de gobierno", por ejemplo, lo pasaron en todos los canales y a todas horas. Con el cinismo al estilo priísta de antaño, el gobernador de uno de los estados del país que no necesariamente destaca por su desarrollo humano, habla fuera de tiempo y lugar sobre asuntos que efectivamente hacen a la campaña electoral de un candidato presidencial. Es un hecho: Peña Nieto está como celebridad de los paparazi de la televisión, imponiendo no ya su candidatura a la presidencia, sino su arribo a Los Pinos.

Así las cosas, a 20 años de la creación del IFE, el 2012 está a la vuelta de la esquina y, sin dudas, será uno de los retos más duros para el IFE desde su creación. Por lo que se ve en la televisión, la campaña de Peña Nieto es ilimitada en recursos, poco transparente, demagógica, mentirosa, carente de todo rasgo democrático, mas arrolladora en tiempo aire de televisión. En síntesis, a diferencia de las elecciones del 2000 y 2006, el PRI ahora sí tiene gallo; ¿podrá el IFE lograr que el PRI se atenga a las reglas? Por el comportamiento de Peña Nieto en la televisión, responder que el IFE sí podrá hacerlo pareciera ser complicado.

sábado, 2 de octubre de 2010

Derivaciones de Ecuador

En referencia al “intento fallido de golpe de Estado” en Ecuador el jueves pasado, el consultor político ecuatoriano Jaime Durán Barba dijo:

Desgraciadamente, los gobiernos cercanos al coronel Hugo Chávez tienen posiciones autoritarias. El origen de este problema radica en que el presidente Rafael Correa no dialoga y ataca reiteradamente a las Fuerzas Armadas ecuatorianas. Igualmente, nunca se justifica que haya una sublevación militar a un gobierno elegido democráticamente (Perfil, sábado 2 de octubre de 2010).

La opinión de Barba sonó sensata, prudente, constructiva y es digna de citar por lo siguiente: Durán Barba vive y trabaja en Buenos Aires asesorando al alcalde de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. En Argentina, Macri es el político más golpeado por el matrimonio Kirchner, es el “cachorro del imperio”, en términos nacionales y populares. Es acusado de derechista, de fascista, de golpista, de ser aliado a los intereses que en el pasado acompañaron a los golpes de Estado, entre muchas otras cosas dignas de tabloides sensacionalistas. Por eso, la opinión de Barba Durán parece indicada para pensar en lo sucedido en Ecuador el jueves pasado, que bien pudo ser un intento de golpe, una sublevación de mandos bajos de la policía o un secuestro presidencial montado, pero que no se justifica porque a Correa lo eligió el voto de la gente ecuatoriana por cuatro años, no por tres.

Es sabido que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, constantemente está buscando la confrontación y descalifica o manda a callar a la crítica. Ese es un estilo compartido por él, Hugo Chávez, Evo Morales y los Kirchner, no por Lula o Mujica, por ejemplo. Días antes a los acontecimientos del jueves en Ecuador, la oposición política estaba recabando firmas para, constitucionalmente, revocar el mandato del presidente. En medio de descalificaciones oficialistas, el uso de la lógica amigo-enemigo por parte de Correa y el intento de éste por clausurar las labores de la Asamblea Nacional, la situación en Ecuador no era precisamente democrática. Es decir, un presidente que quiere cerrar el parlamento, interviene el Poder Judicial y amilana a los medios de comunicación críticos, si bien es democrático porque fue elegido por el voto ciudadano, su desempeño deja mucho que desear en ese sentido.

Sin embargo, es importante subrayar la opinión de Durán Barba porque lo fundamental es apoyar la democracia para que no se intente quitar un gobierno constitucional y democrático por la fuerza, ya sea éste conservador, liberal, populista o cualesquiera sea su extracción. Claro que la discusión siempre está en este respecto, y gobiernos como los de Correa no necesariamente son los más poliárquicos. Pero eso no justifica la desestabilización, y cabe remarcarlo.

En otro aspecto pero relacionado, es interesante fijarse en las palabras que se usan para referirse a lo que pasó en Ecuador. Entre muchas frases de sentido común y palabras anacrónicas, es curioso que tanto Correa como los presidentes reunidos en la UNASUR, principalmente Kirchner, Evo y Chávez, hayan dicho que, palabras más palabras menos, “repudiaban la intentona de golpe contra el gobierno constitucional de Correa”. ¿Por qué dicen gobierno constitucional y no democrático? ¿No es contradictorio que gobiernos que se valen constantemente de meta-poderes del presidente –como lo hacía antes el PRI y lo sigue haciendo en las Entidades– y que confrontan todo el tiempo contra los otros poderes del Estado y la libre expresión para dibujar un estado de la situación que no se asemeja para nada a la realidad, se quejen de la irrupción al orden constitucional? ¿Cancelar el parlamento, lo que quería hacer Correa, no fue lo que hizo Hitler, que también había sido elegido por el voto popular?

De todas formas, que al presidente de Ecuador lo saquen con votos no con otra cosa, al igual que a Chávez, Kirchner y Evo en Bolivia. Libertad de expresión.


Nota al pié: Argentina, al igual que Ecuador, vive en un país de “gobierno nacional y popular”, como les gusta definirse a los Kirchner y peronistas afines. En Argentina, el peronismo fue creado por un admirador de Hitler y Mussolini: Perón. Perón, Evita y los peronistas son los que llevaron a la Argentina a los constantes golpes de Estado, claro y los militares y el resto, ya que ellos llegaron al poder por medio de golpe militar, en 1943. Años después, en 1989 y el 2001, ya en la democracia pero con gobiernos que no eran peronistas, la “híper-inflación”, el “corralito”, los “piqueteros”, los saqueos a supermercados de chinos y los aprietes sindicales hicieron que dos presidentes no sólo constitucionales, sino que democráticos tuvieran que demitir sus mandatos antes de tiempo. En 1989 se adelantaron las elecciones; en el 2002 llegó Duhalde, que era el que había perdido en 1999 contra De la Rúa, y después vino Kirchner, que técnicamente no ganó la elección y cuya esposa, actual presidente, ganó las elecciones del 2007 en una elección acusada de fraudulenta. En Argentina hay que ser menso para no saber que los peronistas siempre estuvieron por detrás de los distintos golpes. Ahora, con Ecuador y Cristina Kirchner, Evo y Chávez haciendo gala de su dignidad patriota y sudamericana, ¿qué cuento nuevo quieren contar, si la historia ahí está para ser leída y pensada?

viernes, 1 de octubre de 2010

De Ecuador y la actualidad de las Américas

“En Ecuador se produjo un intento de golpe de Estado fallido”, fue la declaración de los cancilleres de la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas) sobre los sucesos que el jueves último mantuvieron a Ecuador y el continente en vilo. Como se supo por la noticias, grupos díscolos y minúsculos de policías y militares detuvieron por horas al presidente Correa, quien, en un operativo de fuerzas de elite, fue rescatado por la noche. La noticia inquietó al continente entero, fue un digno show de televisión en vivo, y los hechos fueron repudiados por todos los países. Se habló de desestabilización, repudio a la intentona de golpe contra un gobierno constitucional, unión sudamericana, etcétera; sin embargo, en el trasfondo, hay varios elementos de los que no se han hablado tanto y serían importantes tomar en cuenta a la hora de analizar y hacer hipótesis tentativas de lo que pasó el jueves en Ecuador y la región.

Poniendo lo sucedido en Ecuador en perspectiva, las teorías realistas y neorrealistas de las relaciones internacionales –que tienen que Kenneth Watlz como principal teórico– sostienen que el sistema internacional, a contraposición de lo que sucede hacia el interior de los Estado-Nación, se desenvuelve en un contexto anárquico. Anarquía entendida como falta de instituciones y jerarquías que rijan la vida del concierto internacional con cierta estabilidad, no en alusión al caos. Sin embargo, según teóricos del realismo periférico como Carlos Escudé, para el caso latinoamericano esa teoría no necesariamente se ajusta a la realidad, como sí podría ser para los casos de África, Asia y la misma Europa. Es decir, en América Latina hay jerarquías claras y Estados Unidos es el hegemón que rige desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

Con esto en mente, y mirando el mapa sudamericano de los últimos diez años, la cantidad y calidad de socios que los Estados Unidos tienen en la región se ha visto disminuida. Durante estos años del siglo XXI nacieron la UNASUR y el ALBA, dos organizaciones regionales que han buscado quitar poder y deslegitimar a la OEA (Organización de Estados Americanos), que es la organización continental creada, después de las Segunda Guerra Mundial, con el liderazgo de Estados Unidos. Así, primero con el ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que es la alianza regional de países “bolivarianos” –Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua–, y después con la UNASUR, que viene siendo la OEA pero sin Estados Unidos, los países del sur de América han intentado contrarrestar la hegemonía del poderoso del norte como no se había visto en mucho tiempo o, quizás, nunca jamás.

En tal sentido, académicos como Noam Chomsky ha puesto en circulación la tesis de que la hegemonía de los Estados Unidos ha estado decayendo pronunciadamente. Es verdad, pero la hegemonía de Estados Unidos no ha decaído tanto como algunos quisieran, o por lo menos no ha sido equiparada o rebasada. Mientras el PIB –Producto Interno Bruto– de China, que ya pasó a Japón y es el segundo Estado-Nación más rico del mundo, ronda los 6 trillones de dólares, el de Estados Unidos colma los 13. Por otro lado, la retirada estadounidense de Iraq y Afganistán significa un reagrupamiento de sus tropas, es decir, capacidad militar disponible para estabilizar zonas problemáticas como América Latina, que tiene países que para la CIA, todavía con la visión de la Guerra Fría, son claramente países comunistas.

Pero de ahí a plantear que Estados Unidos estuvo detrás de lo que sucedió en Ecuador suena muy grotesco. La hegemonía de Estados Unidos en Ecuador está asegurada desde que su moneda es el Dólar, más allá de que gobierne un presidente populista o no. Por esto, se nota un tanto actuado que casi inmediatamente de ser detenido Correa en Quito, los demás presidentes de la región acordaran reunirse en Buenos Aires para, juntos, repudiar lo ocurrido y apoyar al ecuatoriano en el marco de la UNASUR. Cabe decir que ambas organizaciones, UNASUR y ALBA, nacieron y se desarrollan con mucho del impulso y petrodólares de la República Bolivariana de Venezuela, a cuyo presidente le gusta el protagonismo y el show.

De todas formas, en la UNASUR no hay un hegemón que apadrine a la organización ni una inserción de ésta en la vida de los miembros que permita equipararla con la OEA. Tampoco existe una cohesión perfecta entre los miembros, como se quiere mostrar. Por ejemplo, a la plenaria especial de Buenos Aires Lula faltó por cuestiones electorales y el presidente de Chile aprovechó la ocasión para, en realidad, encontrarse con Cristina Kirchner para reclamarle por la extradición de un chileno terrorista en épocas de democracia que está refugiado en Argentina. Es decir, la UNASUR no parece tan fuerte como quisieran en el ALBA. Así, una hipótesis tentativa en relación a lo ocurrido el jueves en Ecuador es que el supuesto intento de golpe en Estado bien pudo ser una excusa fabricada o exaltada para intentar alinear a los países de la región con el discurso bolivariano, para ejercitar la identidad antiimperialista y mostrar unidad o poder regional frente a los Estados Unidos.

Con todo, como sucede con este tipo de situaciones, que están sujetas a diferentes interpretaciones, teorías y opiniones, casi siempre las noticias de coyuntura sobrepasan al análisis y se convalidan posiciones binarias que simplifican el estado de la situación en la región. Por un lado, salen a la luz las declaraciones de aquellos que aseguran que Estados Unidos –el “imperio” en el diccionario bolivariano de Chávez– está detrás de la “intentona” de golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Correa; por el otro lado, resuenan aquellos que hablan de Correa como autoritario y golpista real de la democracia. Por esto mismo, para intentar no caer en binarismos, valdría la pena mirar del Hemisferio Occidental, es decir, las Américas, y prestar atención a cómo se vienen moviendo las piezas en el mapa. Quizá así se puede apreciar un poco mejor la coyuntura regional y lo ocurrido en Ecuador.