A
principio de 2020 me invitaron muy amáblemente a publicar una
columna sobre cabildeo en el periódico ContraRéplica de Puebla. Son
columnas de opinión cortas, con la intención de tratar y divulgar
la discusión sobre el tema. Aquí está el compendio de
publicaciones hasta el momento.
Breve
introducción teórica al cabildeo.
El
lobbying o cabildeo no es un tema nuevo. Se trata de un ejercicio
intenso del derecho de petición. Así, tanto en México como América
Latina ha venido creciendo su notoriedad, práctica y estudio con el
advenimiento de las transiciones hacia la democracia. Y es justamente
esto lo que intentaremos hacer en este espacio denominado El lobby
del cabildeo: poner al lobbying y/o cabildeo bajo la lupa.
Como
primer punto, el lobbying es lo mismo que el cabildeo. Mientras unos
prefieren usar el anglicismo, otros optan por utilizar un término en
castellano para referirse a lo mismo. Por su puesto que cada país
tiene sus singularidades y su propia cultura política, pero la
materia es la misma y, en consecuencia, su concepto no varía si le
llamamos lobbying, lobby, cabildeo o gestión de intereses. Entonces,
poniéndolo con el término comúnmente usado en México: ¿qué es
el cabildeo?
Para
definirlo con precisión, como argumenta Anthony Nowness
(2006),
se tiene que abundar sobre la noción de que es un proceso constante,
comprendido por una variedad de técnicas y prácticas de persuasión
donde, más allá de los recursos de los grupos y sus estrategias, la
información es el principal bien de transacción. Así, el cabildeo
es realizado por una diversa amalgama de organizaciones interesadas
en los distintos asuntos del gobierno, además de que es llevado a
cabo tanto en los tres órdenes de gobierno –Federal, Estatal y
Municipal– como en sus tres ramas –Ejecutiva, Legislativa y
Judicial.
Por
otro lado, el cabildeo involucra actores activos y pasivos. Los
primeros son los ciudadanos y grupos de interés que ingresan sus
demandas al sistema político. Los segundos son los representantes y
servidores públicos, es decir, los que reciben el cabildeo.
Entonces, los que cabildean no forman parte de ningún cuerpo
colegiado del poder público, porque éstos son sujetos de recibir
cabildeo y, en todo caso, ejercitan el contra-cabildeo.
Una
vez definido y comprendido que los grupos de interés y los
individuos de la sociedad civil son los que cabildean, habría que
preguntarse qué tipo de estratégias y tácticas de cabildeo se
utilizan, si es una forma de presión o persuasión, dónde y para
qué se lleva a cabo; asimismo, quién financia esos esfuerzos, qué
son los grupos de interés, cómo se relacionan éstos y el cabildeo
con la democracia y por qué ha crecido tanto en los últimos años,
en México como en América Latina.
Todas
estas y más preguntas serán puestas a consideración en este
espacio. Mismo que, por motivos de extensión, llega a su fin por
esta entrega.
Feminicidios,
marchas y cabildeo.
No
se pretende en esta columna agregar más palabras sobre los casos de
feminicidios que aquejan a Puebla y todo México, sino aprovecharlos
para resaltar el cabildeo que se está desarrollando, en parte, a
raíz de estos crímenes. En resumen: las actuales marchas contra los
feminicidios y la inseguridad, son una manera de cabildear.
Al
cabildeo se lo puede dividir en dos: en directo e indirecto. El
primero es el tradicional, el que se lleva a cabo cara a cara y hacia
adentro de los límites físicos del poder público. El segundo es el
que se realiza hacia afuera de esos confines. Es decir, el cabildeo
indirecto o de base -grassroots lobbying en inglés- es
visible cuando algún grupo de interés, generalmente de la sociedad
civil, realiza una manifestación para incidir en la opinión
pública.
Con
protestas en las calles, campañas en los medios de comunicación y
en las redes sociales, por mencionar algunas de las tácticas y los
espacios donde este tipo de cabildeo se despliega, los grupos -como
pueden ser 33 Mujeres AC para los feministas, ANECPAP para el caso de
los de estudiantes universitarios y ANUIES para las universidades y
sus directivos- primero procuran influir en la opinión pública.
Posteriormente estos buscan acceder a reuniones para, ya de manera
directa, persuadir a los tomadores de decisiones sobre alguna
legislación o política pública.
También
existen estrategias mixtas de cabildeo. Como lo vimos con las
marchas que se llevaron
a cabo este pasado miércoles de ceniza en Puebla y
las
subsiguientes como
la denominada Mega Marcha Universitaria, hubieron esfuerzos
inéditos y conjuntos entre grupos de la sociedad civil, grupos
feministas, estudiantes y directivos de la BUAP y la UPAEP. En esta
ocasión se dio un cabildeo cruzado, directo e indirecto a la vez.
Hubo
cabildeo indirecto porque se realizaron marchas multitudinarias con
alto impacto en la opinión pública, acompañado de mucha actividad
en las redes sociales. Asimismo existió cabildeo directo porque, los
rectores de las mencionadas casas de estudio mantuvieron juntas
puntuales con el gobernador del Estado. Y se dio un esfuerzo de
cabildeo cruzado porque actores con intereses y afiliaciones
disímiles, supieron juntarse en pro de la seguridad y contra los
feminicidios.
Claro
que hay diferentes mecanismos de participación ciudadana, pero el
cabildeo directo y/o indirecto es una manera eficiente de presionar o
persuadir a las autoridades. Como este fenómeno es más conocido por
su mala fama y los casos de corrupción, así como por ser casi
exclusivo de los grupos empresariales, los grupos feministas y de la
sociedad civil buscan definir sus actividades con otros términos.
Pero estos son errores conceptuales: el cabildeo es una forma
asertiva y no exclusiva de gestionar intereses, como quedó
demostrado en Puebla. Y más que negarlo, hay que mejorarlo.
Mas
púrpura para el padrón de cabilderas del
Senado.
Retomando
el análisis del cabildeo y la relevancia que tiene el que muchas
mujeres están haciendo de manera indirecta, como por ejemplo con la
marcha del pasado domingo 8 de marzo y su huelga del lunes 9, muy
brevemente vamos a referirnos al crecimiento de las cabilderas
profesionales y su gestión directa de intereses.
Una
manera de hacerlo es remitiéndonos al Padrón de Cabilderos del
Senado de la República -que ya debería cambiar su nombre por el de
Padrón de Cabilderas y Cabilderos. Precisamente, en el año 2010 se
promulgaron reformas a los reglamentos interiores de las dos cámaras
que componen al Congreso de la Unión. Estas incluyeron un capítulo
en cada lineamiento que, por primera vez, reguló y le dio
reconocimiento legal a la profesión. Por cierto, en América Latina
son sólo cuatro países hasta el momento los que cuentan con algún
tipo de reglamentación sobre el cabildeo: Perú, México, Chile y
Colombia.
Basta
por ahora decir que, aunque esta norma es muy escueta y tiene muchos
faltantes, sentó
las bases para el
desarrollo formal del
cabildeo y abrió las puertas para
una posible ley
particular de este fenómeno, tanto
a nivel federal como estatal y municipal.
Así, esta
reglamentación definió a
la actividad y
a sus
actores, de igual forma
que instó a quienes
la ejercían, de hecho
pero no de derecho, a
declararse como cabilderos o
cabilderas refiriendo sus
datos fiscales, es decir, si
son personas físicas o morales, sus
datos de contacto y
páginas de internet,
así como sus
temas de interés y
las comisiones en las que participan.
Independientemente
de que los hombres siguen siendo mayoría en la actividad, el número
de mujeres ha crecido año con año. En el 2015 las mujeres
representaron el 33.5 por ciento de las 121 personas físicas
registradas en total, al tiempo que eran el 22.6 por ciento de las
acreditadas dentro de las 134 personas morales dadas de alta -se
permiten dos agentes por firma. Es decir, en ese año habían 40
mujeres como personas físicas y 64 cabilderas dentro de las personas
morales empadronadas.
Ganando
relevancia con su buen desempeño, el número de cabilderas
registradas en el Senado de la República, para el año 2019,
ascendió a 59 mujeres inscritas dentro de las 147 personas físicas
en total. Es decir, en cuatro años ya llegaron a ser el 40.14 por
ciento. Igualmente, en el 2019 sumaron 81 mujeres acreditadas dentro
de las 116 personas morales; o sea, de un 22.6 por ciento en 2015 ya
llegaron al 37.15 por ciento.
Haciendo
un recuento de estos datos, la participación de las mujeres y su rol
en el cabildeo profesional a nivel federal viene aumentando y no se
avizora que vaya a retroceder. Aunque todavía faltan sumar más,
estas son buenas noticias, dado que la equidad de género y una
paridad de cupo en los puestos claves dentro de la política son
metas a alcanzar para una mejor calidad de la democracia.
El
cabildeo y los grupos empresariales en
tiempos del Coronavirus.
Identificar
qué tipo de grupos de interés existen y las diferencias entre
éstos, son tareas fundamentales a la hora de analizar un fenómeno
como el cabildeo. Un grupo de interés puede definirse como una
asociación de personas que, en base a uno o varios asuntos
compartidos, intenta influir a su favor en la política sin formar
parte del gobierno. Así y dada la relevancia que, en estos últimos
días, han vuelto a tener los grupos de interés empresariales, vamos
a referirnos a éstos. La intención es explicar, muy brevemente, por
qué hoy hay grupos y líderes empresariales más influyentes que
otros.
Mientras
que el universo de los grupos de interés es complejo, porque éstos
tienen discrepancias entre sí y hacia sus interiores, también
difieren por los sectores que representan, por sus recursos, tipos de
organización, liderazgos, extracciones o contactos partidarios,
historia y un largo etcétera. Además, los grupos se distinguen
entre sí por el tipo de relación que guardan con el gobierno en
turno. A grandes rasgos se puede dividir este universo en dos grandes
conjuntos, en base a un factor institucional: los grupos
neo-corporativistas y los grupos pluralistas (C. S. Thomas y K.
Klimovich, 2013).
Inicialmente
hay que decir que los grupos neo-corporativistas son llamados de esta
manera porque, como su nombre los describe, están relacionados o
identificados a un modelo de democracia corporativista. De igual
manera, los grupos pluralistas son llamados así porque están más
ligados a la democracia liberal. Ninguno es mejor que el otro, pero
el tipo de grupos, cabildeo y estrategias que prevalecen sufre
variaciones dependiendo del régimen y modelo de democracia que opere
en un momento determinado.
Si
tenemos en cuenta que, actualmente en México opera un gobierno
democrático más de corte corporativista, con mayorías en las
cámaras legislativas y un liderazgo más centralista, es claro que
grupos con características neo-corporativistas sean más exitosos en
sus cabildeos que los grupos de corte pluralista. Aclaro que esto no
es “chairos contra fifís”, es teoría de los sistemas de grupos
de interés.
Sin
querer agobiar más con teoría ni ciencias políticas, vale la pena
remontarnos a noviembre del año 2018, cuando el entonces presidente
electo López Obrador anunció que formaría un consejo de
empresarios para ser consultado sobre asuntos económicos. Esta es
una práctica más corporativista que pluralista. Por lo tanto, no
debe ser motivo de suspicacias comprender por qué hay grupos y
lideres empresariales de corte neo-corporativistas que, actualmente,
tienen más ascendencia en sus cabildeos que otros. Es decir, la
COPARMEX es un grupo de tipo pluralista, mientras que, por ejemplo,
la CONCAMIN o empresarios como Salinas Pliego o el mismo Slim del
Grupo Carso son del otro tipo. Y por lo mismo estos últimos,
actualmente, tienen mayor atención del gobierno que el primero.
Un
último comentario, aplicando la teoría a la actualidad. El hecho de
que el jueves pasado, tras intensos cabildeos y contra-cabildeos,
López Obrador haya convocado a una reunión a los líderes de grupos
diversos como la CONCAMIN, el CCE, el Consejo Mexicano de Negocios y
la Asociación de Bancos de México, nos habla de grupos que tienen
titulares, estrategias y agendas más flexibles con la coyuntura que
el de la COPARMEX. Sólo buscando ser descriptivo y propositivo, si
Gustavo de Hoyos pretende ser más asertivo en su cabildeo, debería
ponderar la flexibilidad para ser más exitoso en sus cometidos. El
ejemplo lo está poniendo el CCE que, aunque es un grupo de interés
más de corte pluralista, está siendo convocado a reuniones y
consiguiendo cierto seguimiento en sus propuestas, tanto con el
presidente como con senadores. El resultado está por verse y es otro
asunto.
A
lot.
El
4/20 y el cabildeo de la mariguana en México.
Este
pasado lunes 20 de mayo (May 20th,
por su fecha en inglés) se festejó el 4/20, es decir, el día
mundial de la mariguana. Con esa reciente fecha como escusa, nos
vamos a referir aquí sobre el cabildeo que en México se ha estado
haciendo en torno a la canabis. Con muchos grupos cabildeando,
aristas y un tema por demás polémico, vale la pena enterarse del
estado de la situación del asunto y relajarnos un poco (o un chingo)
de los temas que hacen a la crisis y el Covid-19.
Desde
el año 2000 hasta la fecha, en el Senado y la Cámara de Diputados
han ingresado un gran número de iniciativas de ley, que buscan
legalizar la mariguana a nivel federal. En los últimos cinco años,
son más de setenta iniciativas que, con sus singularidades, están
buscando regular desde el cultivo, la producción e
industrialización, la tenencia, la penalización, el consumo y la
comercialización medicinal y lúdica, entre otros aspectos que hacen
a la mariguana un asunto de interés público. Hay iniciativas de
todos los partidos, y legisladores que traen el tema desde bastante
tiempo atrás como, por ejemplo, el hoy senador por Puebla Alejandro
Armenta Mier quien, en 2017, fue de los diputados que participaron en
la legislación que modificaron la Ley General de Salud y al Código
Penal Federal para permitir el uso medicinal y científico de la
mariguana.
En
la actual legislatura, ya van diez iniciativas presentadas en el
Senado y tres en la Cámara de Diputados. En parte este frenesí de
intentos de legalizar la mariguana, ha crecido sobre todo porque en
Estados Unidos y Canadá, los socios del TLCAN o TMEC, su producción,
comercialización y consumo ya es legal (primero lo fue para el uso
medicinal y luego recreativo, también). Asimismo, porque el año
pasado la Suprema Corte de Justicia de la Federación conminó al
Senado a regular la materia en el plazo de un año. Y es que, urge
dar claridad y certidumbre sobre un tema que va más allá del
consumo medicinal o recreativo, y que llega a tener un uso
industrial.
Así
las cosas, a finales del año pasado y a inicios de este año las
comisiones unidas de Salud, Justicia y Estudios Legislativos, con la
participación activa de la Junta de Coordinación Política del
Senado con el senador Ricardo Monreal a la cabeza, emprendieron la
tarea de, por fin, legislar la materia. Para esto se realizaron
foros, audiencias y actividades informativas para que los
especialistas y cabilderos que representan a una amalgama plural de
organizaciones y empresas, interactuaran con los legisladores. Es
decir, con el propósito de promulgar una ley que haga a la mariguana
legal y permita su producción, industrialización, comercialización
y consumo de una manera similar que en otro países, el Senado abrió
sus puertas de acceso para que el cabildeo haga su tarea en la
búsqueda de influir a los tomadores de decisiones.
Por
supuesto que este tema trae muchas y diferentes visiones, como los
temas científicos versus los éticos, los de seguridad contra los de
desarrollo económico, etcétera. Pero también trajo consigo e hizo
palpables, las contrariedades del propio cabildeo. Por un lado,
mostró cómo los grupos y empresas más organizadas y con mayores
recursos, pueden actuar con más ascendencia sobre los legisladores,
que los grupos con menor pericia y fondos para cabildear. Esto quedó
de manifiesto con la cantidad de cabilderos representado a empresas
transnacionales (sobre todo canadienses y estadounidenses), que
supieron hacerse escuchar más que los grupos de especialistas y
académicos.
Así,
si bien en el padrón de cabilderos del Senado sólo hay registrados
cinco personas físicas (tres son mujeres) y una persona moral que
declaran, como tema de interés, la legalización de la mariguana,
desde octubre pasado hasta febrero de este año cabildearon en este
tema un número muy superior de representantes de empresas, grupos y
organizaciones con interés en la industria del canabis o mariguana.
Por ejemplo, fueron sonadas las participaciones de Khiron Life
Science (que contrató a Vicente Fox), Aurora Cannabis, Constellation
Brands (la empresa cervecera) y el Grupo Promotor de la Industria del
Canabis (que agrupa a 25 empresas mexicanas).
Desafortunadamente,
la pandemia del coronavirus, las presiones de algunos cabilderos y la
falta de acuerdos legislativos, especialmente en el partido
mayoritario, hicieron que el tema volviera a la congeladora
legislativa del Senado. Habrá que esperar, quizá al año que entra,
para ver si un gobierno de izquierda promulga esta ley que, según
dicen aunque no queda claro, pertenece a su agenda.