Recopilación de hemeroteca.
Sábado 9-7-11
Perfil
Desinterés y estrategia electoral
Cerró una campaña que nunca logró levantar temperatura
A Macri no le convenía agitar las aguas. Filmus tardó mucho en dinamizar su armado. El resto nunca entusiasmó mucho. El final de un proceso apático y aburrido.
Por Ezequiel Spillman
08/07/11 - 11:43
Ayer. Filmus, frente a la plaza Mitre para una producción fotográfica. Nunca debatieron.
Pocas propuestas. Pocas chicanas. Pocos actos. Pocos debates entre candidatos. A tal punto que Mauricio Macri nunca llegó a debatir, ni en TN (porque Daniel Filmus no fue), ni en la UBA, ni en ningún otro medio. En este contexto, la campaña porteña, en medio de los casos de Sergio Schoklender, el Inadi y la reelección de Cristina Kirchner, quedó diluida y, salvo la última semana, nunca hubo clima de campaña, según coincidieron ante PERFIL tres analistas políticos.
“Consideramos que hubo un clima muy frío hasta hace poco. Primero porque a Macri, que lidera la intención de voto, no le convenía que hubiera un clima de campaña. Al no haber un rechazo mayoritario a la gestión porteña ni una tendencia al cambio, Macri pretendía que el electorado se enterara de la elección el día anterior”, opinó el encuestador Federico Aurelio.
“La campaña nunca terminó de arrancar”, lanzó Rodrigo Martínez, analista político de la consultora Isonomía, y agregó: “Primero el Frente Para la Victoria basó toda su campaña en la figura de Cristina. Y, con el tema Schoklender, esa estrategia se les complicó. Otra cuestión es que el FpV planteaba que ellos podían gobernar porque Cristina los iba a ayudar. Esta línea argumentativa hizo que el PRO no buscara calentar la campaña. Es decir, el PRO tomó el clima de campaña que le imprimía el búnker de Filmus”.
¿No hubo una apuesta a la no campaña? “Fue una campaña suave del PRO. Macri no levantó la ola, no hizo un acto fuerte ni una gran confrontación verbal con el kirchnerismo”, completó Martínez.
Por su parte, Analía del Franco, titular de Analogías, planteó: “En esta campaña no hubo grandes ganas de cambiar, ni de darle un voto castigo a Macri. En este contexto, por un lado el oficialismo de la Ciudad, encarnado en Macri, no goza en la gente de una animosidad en contra. A la gente le gusta o no le gusta el macrismo, pero no generó una pasión negativa, salvo en los militantes”.
¿Los opositores colaboraron para la apática campaña? “No hubo un candidato alternativo que se destacara. Este lugar era inicialmente para Filmus, quien empezó tarde su campaña por problemas internos. En este sentido, Filmus perdió una oportunidad basada en el apoyo que tiene Cristina Kirchner”, finalizó la consultora.
¿En esta semana se reavivó un poco el clima electoral? Para Aurelio, “recién en estos últimos días se lo vio más fuerte a Macri en campaña. En cambio, Filmus tardó más en empezar y el resto, con las limitaciones presupuestarias, tuvo límites para instalar temas. Por eso hubo poco clima de campaña hasta la última semana. A esto hay que sumarle que hace 15 días, más de la mitad de los porteños no sabía cuál era la elección que se venía”. Según Martínez, de Isonomía, “Macri se guardó sin tener demasiado que perder. La última oportunidad del FpV para terminar de calentar la campaña era el debate. Y ahí se equivocó en cómo abordar la ausencia de debate: Filmus tendría que haber ido a TN”.
Lejos de las promesas de 2007
Por E.S.
08/07/11 - 11:45
Musiquero. Sin actos en el cierre.
Lejos de las grandes promesas, como los diez kilómetros de subte por año, y manteniendo a rajatabla su política de no confrontar, Mauricio Macri cerró su campaña el jueves con micro actos y una serie de compromisos para cumplir en los próximos cuatro años de gestión.
Junto a su candidata a vice, María Eugenia Vidal, el jefe comunal realizó una extensa recorrida que comenzó temprano: 7.30 en Balvanera desayunando con un matrimonio que los recibió en Bulnes al 400.
Luego, durante todo el día, Macri ratificó con su firma, y junto a un escribano, diez compromisos de campaña que no implican ninguna gran obra. Claro que, a diferencia de 2007, el equipo del PRO se cuidó de no tropezar dos veces con la misma piedra. Así el jefe de Gobierno prometió ampliar la red de jardines maternales, completar la instalación de cámaras de seguridad en todos las plazas a partir de junio de 2012, ampliar el Metrobus y subir la cantidad de estaciones de bicing, entre otras cosas. La extensa recorrida terminó el jueves por la noche en Caballito, con un show de música junto a los jóvenes del partido, donde prometió que el 1º de marzo de 2012 la Ciudad dispondrá de lugares gratuitos para que las bandas toquen en vivo.
El discurso de Macri nunca se apartó del libreto: no enfrentarse directamente con los contricantes, apostar a la continuidad y no realizar grandes anuncios electorales para mantener la campaña fría.
Paralelamente, hubo un trabajo territorial que incluyó unas 700 mesas, panfleteadas, marketing PRO (púas de guitarra, biromes, portavasos, resaltadores y hasta camperas camarillas) y militantes en la calle difundiendo propuestas. A esto se le sumaron los “timbreos”, a los que incluso concurrió el propio jefe comunal.
Con un distante apoyo de Cristina
Por M.C.
08/07/11 - 11:47
Activo. Filmus trató de descontar.
Cuando Cristina Kirchner lanzó, el 21 de mayo, el binomio Daniel Filmus-Carlos Tomada, todo hacía presumir que la Presidenta iba a recorrer los barrios porteños con los candidatos. Hasta ese momento, la imagen del ex ministro de Educación con CFK no era la mejor. En los pasillos de la Casa Rosada promovían la versión de que la jefa de Estado no le perdonaba haber rechazado la candidatura testimonial a diputado en 2009 y haber votado con la oposición la Ley de Glaciares. Pero todo cambió cuando lo bendijo como candidato a jefe de Gobierno. Ella misma alzó su mano en el ND Ateneo. Ella misma fue la que habló en su lanzamiento. Luego, su presencia desapareció de la agenda porteña. Sin embargo, desde el entorno de Filmus minimizaron la ausencia y desmintieron que la Rosada no se hubiera jugado a fondo en la campaña. “La Presidenta decretó el traslado de la cárcel de Devoto, un reclamo histórico de los vecinos. También envió Prefectura y Gendarmería al sur de la Ciudad, donde más se reclama seguridad. Y finalizó la previa de la veda anunciando obras en el Hospital Churruca, junto a Daniel. Se jugaron a fondo”, explicó un estrecho colaborador de Filmus. Y añadió: “¿Qué nos sumaba una foto con Cristina en esta primera vuelta? Nada. Ahora arranca la segunda campaña, donde vamos a meter todo el arsenal necesario”.
El caso Schocklender afectó al candidato porteño. Y es cierto también que desde la Casa Rosada prefirieron no exponer tanto a Cristina por miedo a que el resultado sea tan adverso como irremontable. No es lo que piensan en el búnker de Filmus. Habrá que ver cuál será el rol que jugará la Presidenta en este segundo tramo de la campaña.
Todos los datos para la votación de mañana
Debutan las mesas electorales mixtas y el recuento por comunas
Por E.S.
08/07/11 - 11:49
Urnas. Están en el Centro Municipal de Exposiciones. A medianoche se esperan los resultados.
A sólo horas de que comience la elección que decidirá quién se quedará con el Gobierno porteño los próximos cuatro años, ya están disponibles los padrones así como los detalles de cómo será el proceso electoral.
◆ Para consultar el padrón y saber dónde se debe votar, se puede ingresar a www.tsjbaires.gov.ar o a www.elecciones2011.gob.ar. También se puede consultar personalmente en el Tribunal Superior de Justicia, en Cerrito 760.
◆ Se podrá ingresar a votar desde las 8 y hasta las 18 los establecimientos tendrán abiertas sus puertas.
◆ Se podrá sufragar con DNI, libreta cívica o de enrolamiento, pero no con un certificado de documento en trámite.
◆ Por primera vez habrá mesas mixtas para los porteños y se organizará por comunas.
◆ Quienes trabajen durante el horario de los comicios podrán obtener una licencia para concurrir a votar.
◆ El voto es obligatorio para todos los ciudadanos de ambos sexos desde los 18 años. No es obligatorio para extranjeros. Están excluidos del padrón los dementes declarados en juicio, detenidos por orden judicial, condenados con sentencia firme, soldados de las Fuerzas Armadas, agentes, gendarmes, marineros, así como también alumnos de institutos de reclutamiento.
◆ Están exceptuados del sufragio los mayores de 70 años, aquellos que se encuentren a más de 500 kilómetros del lugar para la votación (deberán solicitar un comprobante que así lo acredite en la Policía Federal), los funcionarios y empleados afectados a los comicios, y quienes estén imposibilitados de concurrir a las urnas por una enfermedad (en cuyo caso deberán tener un certificado médico).
◆ Las autoridades de mesa percibirán $ 150 para la primera vuelta y otros $ 150 en el ballottage. Cada mesa estará integrada por un presidente y dos suplentes. Además estarán los fiscales que aporten cada partido político.
◆ Por su lado, de acuerdo a la Junta Electoral, están prohibidos: los actos proselitistas; la publicación y difusión de encuestas desde ayer y las 18 del domingo; la oferta y la entrega de boletas de sufragio y la apertura de organismos partidarios durante todo el día de las elecciones en un radio de 80 metros alrededor de los lugares de votación; el uso de banderas, divisas o distintivos, a partir de las 20 de hoy y hasta las 21 de mañana.
Cuenta regresiva
La vigilia electoral
El Gobierno y la oposición prefieren “no innovar” antes de las elecciones. Otros dirigentes no tienen más remedio.
Por Roberto García
09/07/11 - 04:04
Cristina Fernández.
Esperando las elecciones. Como si fuera la carroza. Esperando los comicios de mañana, los eventuales de una segunda vuelta en Capital, otros en Santa Fe y Córdoba, las internas obligatorias del l4 de agosto (si no aparece un voluntario que pida un amparo y otro magistrado voluntario lo concede), finalmente las generales de octubre en sus dos posibles versiones. Conveniente excusa de este obligatorio festival de votos y gasto para que, cada uno en su rubro, dilate, manipule y atrase decisiones.
Casi de adolescente el procedimiento. Pero vale con los dirigentes sociales, empresarios, políticos o sindicales.
Ejemplo: Ricardo Alfonsín (más su vice y Francisco de Narváez), sumergido con escafandra en un plan obvio: llegar segundo a la última y definitiva vuelta presidencial, convencido de que en ese acontecimiento superará a Cristina (por representar en ese momento especial, según la conjetura de las encuestas, a la mayoría disgustada con el Gobierno). Aventaja en el juego a Eduardo Duhalde, quien recoje opiniones negativas –de acuerdo a los sondeos– que lo inhabilitarían para competir con Cristina en esa instancia final. Cada tanto, el radical asoma la cabeza, asiste a ciertos actos, casi siempre en la red del Grupo Clarín; como sus socios, no quiere sorprender ni conmover con declaraciones.
Todo lo opuesto a lo que fue la audaz campaña para presidente de su padre. En verdad, el hijo teme que algún desborde oral altere en su contra el presunto sopor y conformismo ciudadanos sobre la economía. Y, además, supone –tomando como ejemplo negativo a Elisa Carrió– que abundar en impugnaciones o denuncias lo puede separar de un electorado dormido, hoy afecto a la neutralidad y a la hibridez.
Se preocupa por despegarse, rápido, de la doble contienda porteña: no podría explicar cómo la UCR ha perdido el reinado sobre ese distrito, luego de un dominio casi excluyente por años.
Tanta modorra personal lo hace caer en extravagancias memorables, como la de hace una semana, cuando lo interrogaron sobre cuántos y cuáles eran los diarios que leía por la mañana. Respondió: “Yo no leo diarios, a la mañana sólo leo libros”. Ni Cristina se presta a esos excesos marcianos.
Tambien aguarda Cristina, nerviosa. Siempre pensó o le hicieron pensar que acumularía dólares en el primer semestre, como es habitual; pero la gente demanda, corrió el almanaque y, con razón, puede suponerse que a partir de agosto, cuando mermen los ingresos del exterior por las exportaciones, la presión sea más intensa. No es una buena noticia para el Gobierno.
Tampoco, claro, el desprecio de una calificadora internacional que decidió abstenerse de emitir pronunciamientos sobre la Argentina (porque, claro, desconfía de los números oficiales). Dato menor en apariencia.
Aunque si otra de las dos reputadas calificadoras que analizan la economía del país toma la misma decisión de apartarse, los fondos de pensión del exterior que acumulan títulos argentinos deberán –por razones de constitución reglamentaria– desprenderse de esas tenencias.
Si ocurriera ese episodio, los mercados podrían conmoverse, más allá de que un gran volumen de bonos se archiva en el Banco Central, el Banco Nación y la Anses, muchos rebosantes de felicidad por las ganancias perpetuas del ajustado por el PBI, que tanto gusta alabar la señora presidenta. Sobre ese índice, curiosamente, nadie discute. Menos, los beneficiados.
En la tensa espera, Cristina definirá el reemplazante de Amado Boudou. Y quizás el de la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aún sin confirmar en el cargo por el Senado (lugar que el oficialismo ni siquiera se atreve a visitar debido al enojo, caso Córdoba o La Pampa, que provocó a la hora de confeccionar las listas de candidatos). Hay especies que suenan con el traslado de la funcionaria al lugar de Boudou, pero ese movimiento molestaría al ministro venido a potencial vicepresidente, quien nunca pareció impresionado por la idoneidad de Marcó del Pont.
Otros entusiastas de la “cuestión del género” le asignan posibilidades como sucesora, en Economía, a otra dama empapada hoy de peronismo oficial, Débora Gorgi, quien reviste condiciones de sumisión que complacen a la mandataria.
También hay hombres como candidatos: se habla de Julio De Vido como acaparador de dos carteras, de la eterna convocatoria a Mario Blejer y hasta de dos apellidos que empiezan con F (Roberto Feletti y Juan Carlos Fábrega, titular del Banco Nación, hombre de carrera y habitual consultor de temas específicos desde Olivos).
Tampoco debe marginarse al cuarentón Axel Kicillof, estrella académica de La Cámpora –que cree que es como Julio Olivera sin saber quién es Julio Olivera–, docente universitario que en los últimos tres años repentinamente abundó en publicaciones propias, lo que constituye una novedad singular en el universo de los volubles jóvenes kirchneristas (y de los viejos): casi ninguno ha escrito un libro. Hay quien sugiere incompatibilidad en las funciones de este yuppie de Nueva York (por la ropa oscura, nada más) para acceder al BCRA o al Ministerio de Economía; pero si hoy Feletti es viceministro de la Nación y, al mismo tiempo, director del privado Banco Macro, ¿por que Kicillof no podría ocupar ese puesto y conservar sus conchabos en Techint y en Aerolíneas Argentinas?
Quizás esta última actuación en la compañía aérea le resta voluntades: su jefe y amigo Mariano Recalde, aconsejado por sus predicciones económicas, anticipó ganancias para este año en la empresa y, como se sabe, los resultados parecen ser otros.
Otro que espera, indignado como los quejosos de Europa, es Hugo Moyano. Repite las monsergas de las mujeres engañadas, pero sigue al lado del marido infiel. Al hacer públicos los incumplimientos, su figura se vuelve más patética. Se considera un mal pagado. Jura estar con el proyecto, pero lamenta la inflación que éste provoca y la inseguridad ciudadana que no cubre.
Y en Olivos, como se sabe, esta actitud irrita: allí no se toleran disidencias ni críticas. Aislado, incluso por el propio Gobierno, que ni lo llama por teléfono, Moyano hasta buscó el pasado fin de semana algún tipo de alianza con el duhaldista Momo Venegas.
No le fue bien en la entrevista.
Tampoco progresa en un acercamiento con “los gordos”, a pesar de que invoque la peligrosa sospecha de que “vienen por todos nosotros”. Todos, incluso algunos de la CGT, estiman que el jefe camionero, así como acomodó a su hijo, primero corta el pescado, lo come y, si sobra, llama a unos pocos para el reparto.
Lo que no sembró en el pasado hoy no puede cosecharlo. Pide tiempo para aguardar los resultados electorales y, después, asumir otro rol; unos relacionan esa espera con la posibilidad de que se vuelva a hincar frente a Cristina, ya que hoy no se le conoce otro ejercicio en el sindicalismo. Aun así, cree que dispone de ventajas para el futuro: tanto él como otros dirigentes no se atemorizan ante una posible renovación, no hay en La Cámpora o en otros estratos justicialistas gente que milite dentro de los gremios (salvo, claro, las organizaciones de izquierda). Por lo tanto, gozan de cierta garantía de estabilidad por más que, en el Congreso, se aprueben reformas para limitar mandatos y descabezar organizaciones.
Ni siquiera logra puentes en el Gobierno para sitiar a su proclamada enemiga, Graciela Ocaña, también furibunda crítica del cristinismo desde la alianza Alfonsín-De Narváez. No encontró eco, aún, para prosperar en ciertas investigaciones: dispone de material explosivo sobre aportes y aportantes a la Fundación de la ex ministra y menos desconoce una denuncia radicada en el despacho del juez Rafecas, en la que se complica a la Ocaña con una compra pasada de vacunas.
Allí cuestionan no sólo el precio, también su elevación durante el proceso licitatorio y, por si no alcanzara, hasta hay testigos encubiertos que demostrarían una relación entre la empresa ganadora y otro laboratorio que perdió, como si se tratara de una cartelización.
Para el Gobierno, estas denuncias también serían un golpe: finalmente, Ocaña fue ministra de Cristina. De ahí que, en la Casa Rosada, ni siquiera consideren estos elementos como útiles para la campaña electoral.
Moyano espera las elecciones como otros dirigentes, pero su espera es menos placentera que la de otros. Lo turba la duda de actuar antes o después de los comicios.
La Nación
Elecciones porteñas
La veda no frena los actos de la Presidenta
Habla por cadena e inaugura obras
Sábado 09 de julio de 2011
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Foto: Archivo
Mariano Obarrio
LA NACION
Cristina Kirchner diseñó una agenda atípica para un sábado, en medio de la veda electoral porteña, que rige desde ayer, a las 8. Con un discurso por el Día de la Independencia, que será transmitido por cadena nacional, una inauguración en el aeropuerto de Ezeiza y la difusión masiva de propaganda televisiva, la Presidenta se involucrará, de hecho, en las elecciones de mañana para jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Si bien no violará la prohibición legal de inducir el voto en forma directa desde 48 horas antes de los comicios, en la Casa Rosada no ocultaban ayer la intención de influir, aunque sea indirectamente, en la decisión de los porteños.
La Presidenta apelará a una picardía. "Hay una idea extendida en el Gobierno de que la veda rige para la ciudad, pero no impide hacer referencias políticas globales sobre el modelo", aseguró ayer a LA NACION un funcionario empapado de los pasos de la jefa del Estado.
Cristina Kirchner celebrará al mediodía el 195º aniversario del Día de la Declaración de la Independencia. Anoche se confirmó que viajará para eso a San Miguel de Tucumán, donde está organizado un acto masivo junto al gobernador José Alperovich en el hipódromo local. El viaje llegó a estar en duda debido a la nube de cenizas volcánicas que complica los vuelos en todo el país. Y el discurso tendrá referencias a la refundación de la Patria mediante su "modelo".
La Presidenta nunca preside inauguraciones los días sábado. Pero hoy, a las 19, pondrá en marcha la Terminal C del aeropuerto internacional de Ezeiza, de Aeropuertos Argentina 2000. Se trata de una obra en territorio provincial, pero en la zona de influencia de los porteños.
Del acto participará el candidato a jefe de gobierno porteño del Frente para la Victoria (FpV), Daniel Filmus, a quien Cristina Kirchner quiere asociar a lo que interpreta son sus éxitos. El mensaje estratégico de la Casa Rosada a los porteños, durante toda la campaña, consistió en que un Filmus triunfante mañana garantizará el flujo de fondos nacionales para obras porteñas.
Sobre eso mismo hablan los cuatro spots publicitarios que la Nación puso en pantalla desde el viernes pasado en la Copa América por la TV Pública y en dos canales de televisión privados. Ayer se repusieron durante las transmisiones de los partidos entre Uruguay y Chile y entre Perú y México, por Canal 7.
Además, la televisión oficial saturó con ellos durante las tandas de su programación habitual. Uno de ellos promociona el plan de seguridad "Cinturón Sur" y el traslado de la cárcel de Devoto; otro el Museo del Bicentenario; otro el Polo Tecnológico en las ex bodegas Giol, y el último la exposición tecnológica Tecnópolis.
El hilo conductor es difundir las inversiones de la Nación en la ciudad de Buenos Aires en la semana electoral. "Aquí también la Argentina crece", dice el eslogan. Ninguno muestra la imagen de los candidatos del FPV ni induce el voto en forma directa.
Hace pocos días, el Superior Tribunal de Justicia porteño prohibió avisos de la ciudad. En ellos aparecía la imagen del jefe de gobierno porteño y candidato de Pro a la reelección en los comicios de mañana, Mauricio Macri. Más allá de las encuestas que muestran segundo a Filmus, en el kirchnerismo se asegura que "hay un fenómeno subterráneo que las encuestas no registran". Aspiran por ello a recortar la distancia favorable a Macri y a que el FPV adquiera mejores chances en la segunda vuelta del domingo 31.
Por ese motivo, la Presidenta usará hoy la cadena nacional en su discurso por el Día de la Independencia. Será la cuarta vez que la utilice desde que el 21 de junio Cristina Kirchner lanzó su candidatura a la reelección. Desde el 25 de mayo de 2010, la usó 24 veces.
En Tucumán, el acto central en el hipódromo tendrá un cariz electoral local y nacional. Consistirá en una concentración de unas 20.000 personas. Un rato antes, la Presidenta irá a la Casa Histórica, donde el 9 de julio de 1816 se firmó el Acta de la Declaración de la Independencia. Presidirá allí una breve ceremonia de tinte protocolar, con entonación del himno nacional, junto con parte de su gabinete.
La Casa Rosada informó que la Presidenta no participará del tedeum que se celebrará en la Catedral, aunque sí irá Alperovich
De no creer
El debate (secreto) entre Macri, Filmus y los otros
Carlos M. Reymundo Roberts
LA NACION
Sábado 09 de julio de 2011
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Qué honor fue para mí haber sido moderador del debate entre los candidatos a jefe de gobierno de la ciudad. No del que se vio por Canal 7, que de debate no tuvo nada, sino de otro que se organizó en reserva, que tuvo características especiales y del que participaron los once postulantes.
Fue, créanme, inolvidable. En realidad no tienen que creerme: lo podrán comprobar ustedes mismos, porque la única boca de expendio de ese encuentro será esta humilde columna sabatina. Todos los candidatos aceptaron que yo sea el responsable de difundir lo ocurrido.
¿El escenario? Cada candidato se ubicó donde quiso, y todos estaban conectados entre ellos y conmigo. Macri eligió la cancha de Boca (en busca de buenos recuerdos); Filmus, la Casa Rosada (para estar cerca de los apuntadores); López Murphy, la cancha de River (su obsesión es hacer todo lo contrario de Macri); Telerman, la embajada de Francia (insiste con su perfil "afrancesado"); María Eugenia Estenssoro, la casa de Lilita Carrió (con la promesa de ésta de no robarle cámara); Luis Zamora, una esquina cualquiera (tributo a sus épocas de vendedor ambulante de libros); Pino Solanas, la calle Lavalle (si fracasa otra vez tiene decidido volver al cine); Javier Castrilli, la AFA (ya tiene arreglada su vuelta al referato); Silvana Giudici, el Congreso (algo le dice que va a seguir siendo diputada); Jorge Todesca, su casa (le gusta sentirse reconocido o, al menos, conocido), y Myriam Bregman, la casa de Todesca (porque tiene el mismo problema).
En el comienzo, cada candidato expuso su principal propuesta. Macri dijo: "Me propongo gobernar la ciudad". Filmus: "Me propongo que Cristina gobierne la ciudad". López Murphy: "No sé qué propuso Macri, pero me opongo". Pino: "Mi primera medida será decretar que el tercero en las elecciones pueda participar del ballottage". Giudici: "Libertad de expresión para todos". Estenssoro: "Propongo declarar a Lilita opositora ilustre". Zamora: "Soy Luis Zamora, ¿se acuerdan de mí?" Todesca: "Ya sé que no me recuerdan?". Telerman: "Yo goberné la ciudad, pero pido que no se acuerden de eso". Bregman: "Voy a presentarme: yo soy la izquierda". Castrilli: "Voy a expulsar a todos".
La primera parte había salido bien, pero después las cosas se complicaron. Filmus acusó a Macri de no haber hecho nada. Macri le respondió que nadie ve su principal obra, el canal aliviador, porque está bajo tierra. Y agregó: "Yo no soy títere de nadie; en cambio vos?". Replicó Filmus: "A vos te manejan Caputo y Durán Barba". Terció Pino, juguetón con las palabras: "Porteños, si quieren un cambio, vótenme; porteños, cambien su voto, vótenme". López Murphy: "No lo voten a Macri". Telerman: "Ya sé que no me van a votar, pero?". Zamora: "¿Me recuerdan?" Todesca y Bregman: "¿Qué pasa con el audio que no tenemos retorno?" Castrilli: "Siempre me dejan para el final: esto es juego sucio".
En el siguiente bloque, sobre seguridad, Macri habló maravillas de su Policía Metropolitana. Filmus, informado de que esa fuerza es aprobada por la gente, dijo que sólo se proponía cambiarle el nombre: Policía Cristiniana de la Metrópolis; Estenssoro (Lilita le debe de haber soplado) propuso investigar la conexión entre el delito y la fuerzas del orden; López Murphy se inclinó por un recorte de gastos; Giudici, por aumentarlos; Telerman dijo cosas muy lindas, y además las dijo bien, pero no resultaba fácil traducirlas en hechos; Todesca y Bregman seguían incomunicados. Castrilli insistió con la expulsión, en este caso de los delincuentes.
Como estaba previsto, hubo una pausa. Los candidatos fueron rodeados por sus asesores, que, por supuesto, les dijeron que lo estaban haciendo muy bien y que se concentraran en el cierre de sus intervenciones. A Macri lo asistieron Caputo (le pidió que no dejara de recordar la obra pública) y Durán Barba; a Filmus, Abal Medina y, por celular desde Olivos, la Presidenta; a los demás, personas que yo al menos no conocía.
Al retomar el debate propuse hablar del tema de las comunas, y los once me preguntaron al unísono: "¿De qué??" Entonces pasé al siguiente ítem, la educación. Abundaron las coincidencias: todos prometieron más escuelas, maestros mejor pagos y computadoras para todos. Qué lindo. Va a dar gusto estudiar en esta ciudad.
El momento del cierre, en cambio, no fue un ejemplo de civismo. Se interrumpieron, se agredieron. Castrilli intentaba poner orden con su silbato, sin conseguirlo. Yo le daba la palabra a Filmus, porque era su turno, y me acusaban de kirchnerista. López Murphy no lo dejaba hablar a Macri, que quería recordar su gestión en Boca; Estenssoro, que supo trabajar en radio, discurseaba sin pausas comerciales, ajena a las trifulcas; a Giudici la acusaron de defender el monopolio de su palabra; Pino, un especialista, se fue y dejó a todos plantados; Zamora gritaba su apellido; Todesca y Bregman, ya íntimos, hablaban entre ellos.
Pero bueno, la democracia es así, ruidosa. Yo disfruté con la experiencia: amo la confrontación de ideas, el diálogo abierto. Y amo, claro, haber sido el periodista elegido por los 11 candidatos. Ya sueño con el momento en que suene mi teléfono y una voz de mujer, desde Olivos, me diga que tengo que ir preparando el gran debate de las elecciones presidenciales de octubre. Un debate sólo entre dos. Ella y Boudou.
Domingo 10 de Julio de 2011 – Election Day
La misma disputa, cuatro años después
Macri busca sacar más de 10 puntos sobre Filmus para definir
Los porteños eligen hoy jefe de Gobierno. Las encuestas dan un seguro ballottage entre el líder del PRO y el senador K. Si la diferencia entre ellos es amplia, la puja quedará resuelta.
Por Ezequiel Spillman / Mariano Confalonieri
10/07/11 - 04:10
Micro. Macri optó por una campaña de bajo perfil, como su vice Vidal. Apeló al marketing sin ningún acto.
La elección de hoy no definirá quién será el próximo jefe de Gobierno porteño. Todas las encuestas indican que habrá segunda vuelta el 31 de julio. La diferencia que obtenga Mauricio Macri (PRO) sobre su principal contrincante, Daniel Filmus (FpV), será la clave: el porcentaje de uno sobre otro perfilará al ganador.
Tanto en el búnker de Macri como en el de Filmus admiten que el actual jefe de Gobierno no podrá llegar a conquistar un triunfo en primera vuelta. Para eso necesitaría el 50 por ciento más uno de los votos. Pero también coinciden en que está primero en la carrera. La incógnita es por cuánto ganará. Las encuestas que circulan en manos del PRO y del kirchnerismo otorgan a Macri una ventaja de entre 6 y 15 puntos. En el primer escenario existe la posibilidad de que Filmus revierta el resultado en el ballottage. En el segundo escenario la elección se tornaría mucho más compleja y con final abierto.
En este contexto, la clave pasará por los votos que se lleve Pino Solanas, algo que preocupa al kirchnerismo. “No nos conviene que Solanas se diluya mucho. Porque cuanto más votos saque, más probabilidades de sustraer de ese electorado los puntos que necesitamos para el ballottage”, explicó un estrecho colaborador del postulante K.
En el PRO piensan que una hipotética caída de Pino en la primera vuelta los beneficiaría para el ballottage. Durante toda la campaña repetían, off the record, que el cineasta era el que más podía complicarlos si llegaba a segunda vuelta.
El comicio de hoy es un déjà vu. En 2007 los mismos candidatos se enfrentaron en las urnas. En la primera vuelta competían, además de Macri y Filmus, el entonces jefe de Gobierno, Jorge Telerman, quien terminaba el mandato de Aníbal Ibarra. Hoy Telerman, no tiene las mismas chances que entonces y apenas podría ingresar como legislador porteño.
En la primera vuelta Macri llegó al 45,62 por ciento de los sufragios. Filmus lo siguió con casi el 24 por ciento y Telerman con el 21 por ciento. La imposibilidad del espacio kirchnerista de sumar a Telerman fue una de las grandes claves para la derrota abrumadora que el ex ministro de Educación sufrió en la segunda vuelta. Allí, el líder del PRO retuvo la jefatura de Gobierno con el 60,9 por ciento de los votos contra el 39 por ciento de Filmus. Hubo más de 50 mil votos nulos y otro tanto en blanco.
Una de las incógnitas es si Macri logrará superar esta vez el 40 por ciento en la primera vuelta y cómo será el desempeño de Filmus. La teoría indica que si el macrismo supera holgadamente los 40 puntos, imitando la elección de 2007, le será muy difícil al kirchnerismo revertir la situación. Sin embargo, el entusiasmo del PRO podría ser exagerado, porque cabe aclarar que para que Macri saque más del 40, los otros candidatos, que son 14, deberían tener una mala performance electoral.
Un dato interesante es que en esta contienda la figura del vice no tomó tanta relevancia como en 2007. Para el 3 de junio de ese año, Macri había eligido a Gabriela Michetti, una figura que tenía una fuerte popularidad y le aportaba muchos votos. Para esta vez optó por María Eugenia Vidal, que hasta el momento de su designación era prácticamente desconocida para el electorado. La apuesta del PRO en este sentido era, por si la campaña se recalentaba, tener una figura que pueda defender la gestión y no un personaje reconocido. Por su lado, la elección de Carlos Tomada como compañero de Daniel Filmus obedeció, más que a un aporte de votos, a una forma de “controlar” a un hombre que Cristina Kirchner no considera de su riñón. La ventaja de Tomada es que tiene buen nivel de conocimiento entre los porteños porque lleva ocho años como ministro de Trabajo. En 2007 Filmus fue acompañado por el banquero Carlos Heller, que reforzaba el voto progresista.
Tanto el kirchnerismo como el macrismo lograron polarizar la previa a la elección, dejando en un tercer lugar a Pino Solanas, quien intentó hasta último momento calentar una campaña muy fría para lograr estar entre los dos primeros puestos. “Soy el único que representa el voto anti Macri y anti Kirchner”, definió en su acto de cierre.
La carta K en la Capital
Daniel Filmus tiene 55 años, es senador del Frente para la Victoria y es la segunda vez que compite por la jefatura de Gobierno. Su debut fue en 2007. Perdió en segunda vuelta con Mauricio Macri. Obtuvo el 40 por ciento de los votos. La relación de Filmus con el Gobierno nacional tuvo idas y vueltas. Pero el gesto que desató la ira de Néstor Kirchner, y por supuesto de Cristina, fue el rechazo del senador a ser candidato testimonial en la lista de diputados nacionales de 2009. “Fui muy crítico de la postura que adoptó Gabriela Michetti y no puedo hacer aquello que le critico por falta de ética a otros”, disparó Filmus a la prensa para explicar su decisión. En ese momento, Kirchner impuso las candidaturas testimoniales en todo el territorio nacional. Fue una fórmula que no le funcionó. La negativa de Filmus lo catapultó a la lista negra del kirchnerismo, lo tacharon por “desleal”. Un mes antes de la muerte de Kirchner, Filmus adoptó otra postura que enfureció al ex presidente y a su círculo íntimo. Votó un dictamen de minoría por la Ley de Glaciares. Un proyecto que endurecía la postura del Gobierno contra la minería a cielo abierto, que había consensuado con el diputado Miguel Bonasso. Antes de la bendición, la Casa Rosada le puso dos contrincantes para ver si lograba un candidato del “riñón”: los ministros Carlos Tomada y Amado Boudou. La jefa de Estado se terminó inclinando por Filmus, obligada por las encuestas.
El antecedente de rosario
Con polémicas debuta la votación de los representantes comunales
Es un paso más en el proceso de descentralización y búsqueda de mayor participación ciudadana. Aunque la mayoría de la población ignora cómo funcionarán, se generó un fuerte debate porque los comuneros cobrarán entre 7 y 8 mil pesos de remuneración.
Por Gabriel Ziblat
10/07/11 - 04:35
La novedad de las elecciones porteñas de este año es la votación por comunas, que en concreto significará que la gente podrá elegir a un grupo de vecinos que gobernará su zona de residencia. No obstante, las competencias que tendrán serán limitadas, e incluso en sus primeros años de funcionamiento probablemente choquen con decisiones del Poder Ejecutivo.
La Ciudad, de esta manera, quedará distribuida en 15 comunas, que reemplazarán a los Centros de Gestión y Participación Comunal (CGPC) actuales. Por un lado, se elegirá una Junta Comunal, que estará integrada por siete comuneros, cargos que serán distribuidos de manera proporcional entre las listas más votadas. La presidencia de la Junta quedará para quien encabece la lista que obtenga más votos. Por eso, se estima que el macrismo se quedará con la conducción de las 15 comunas. El dato a tener en cuenta, sin embargo, es si tendrá mayoría en las juntas o no.
Una de las críticas que se realiza al sistema es que significará mayor presupuesto para cargos políticos. El presidente cobrará el 70 por ciento del sueldo bruto de un diputado porteño, o sea 8.200 pesos. Los otros seis, el 60 por ciento (7.100 pesos).
Además, con el nuevo sistema, que empieza a regir el 10 de diciembre, también se ponen en funcionamiento los Consejos Consultivos Comunales, que les permitirán a los vecinos controlar a la Junta y participar (sin voto) del proceso de toma de decisiones.
El objetivo que tiene el sistema es promover la descentralización de la Ciudad, para permitir una respuesta más eficaz a los problemas de los ciudadanos. Un modelo que se tomó en cuenta es el de Rosario, que bajo la intendencia de Hermes Binner, en 1997, decidió dividir la ciudad en seis Centros Municipales de Distrito (CMD). Los mismos se encargan de prácticas administrativas, de servicios y culturales. Cada uno tiene tres áreas: administrativa de servicios, de desarrollo urbano, y de servicios socioculturales y de salud.
La vedette de los CMD es el Presupuesto Participativo, en el que los vecinos eligen por votación directa las obras que se realizarán al año siguiente. Esas votaciones tienen una alta participación, que año tras año va aumentando.
La gran diferencia con Buenos Aires es que la conducción de los CMD la elige el intendente, ya que como Rosario no es una ciudad autónoma, la ley no permite que se elija de manera democrática. Sin embargo, los rosarinos sí pueden elegir a los consejeros participativos, que serán quienes confeccionen el listado de obras para el presupuesto participativo.
Otro caso cercano de descentralización es el de Montevideo, que está dividida en ocho municipios. En este caso, los concejales municipales y el alcalde (el presidente) sí son elegidos por el voto popular.
En la Ciudad de Buenos Aires, la figura de las comunas se estableció en la Constitución de 1996. Allí se otorgó un plazo máximo de cinco años para su implementación. Sin embargo, superado el año 2001 todavía no se había votado la ley reglamentaria. Recién en 2003 se empezó a trabajar en un proyecto de ley, que fue aprobado en 2005. Pero ni Aníbal Ibarra ni Jorge Telerman llamaron a elecciones, decisión que imitó Mauricio Macri en sus primeros años.
Tras un amparo presentado por grupos de vecinos, el Tribunal Superior de Justicia intimó a la Legislatura a que estableciese, por ley, una fecha para la elección de comunas. Así, primero se votó que se hagan el 5 de junio y luego se decidió unificarlas con las elecciones a jefe de Gobierno y legisladores.
La competencia principal de las comunas será el mantenimiento de las vías secundarias y de los espacios verdes. Y en ningún caso podrán crear impuestos, tasas o contribuciones, ni endeudarse financieramente.
La clave es el desempeño de Pino
Por Ezequiel Spillman / Mariano Confalonieri
10/07/11 - 04:17
Ayer y hoy. Peronista y cineasta, líder de la izquierda.
Pino Solanas arrancó su campaña para jefe de Gobierno porteño con la expectativa de atraer el voto de todos los sectores no kirchneristas ni macristas y así lograr entrar al ballottage. Sin embargo, el cierre de la elección lo encuentra con una mezcla de resignación por las encuestas que, sostiene, generaron el clima de polarización, mezclado con la confianza de que le irá mejor que lo pronosticado. Pino asumió en 2009 como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, en una elección donde se convirtió en la sorpresa tras salir segundo, a 7 puntos del PRO y relegando al tercer lugar a Carrió. Durante el año trabajó para ser candidato a presidente, pero finalmente decidió quedarse en en la Ciudad. Nació en 1936, es cineasta y su origen político es el peronismo. En los 90 fundó el Frente Grande, pero se alejó con la conformación del Frepaso. En la actualidad lidera el Movimiento Proyecto Sur, que postula a Alcira Argumedo para las presidenciales.
Un vaivén de expectativas
Los otros 11 candidatos que quieren gobernar
Desde la senadora de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro, hasta el dirigenta ultraderechista Alejandro Biendi, pasando por el ex jefe de Gobierno Jorge Telerman y el ex árbitro de fútbol, Javier Castilli. Todos se presentan con la ilusión de sumar votos e instalarse como referentes de la ciudad aunque no estén en la pelea.
10/07/11 - 04:19
M. Eugenia Estenssoro
Es senadora nacional por la Coalición Cívica; en el Senado conforma un monobloque y preside la Comisión de Medios de Comunicación. Asumió en 2007, ganando la elección en la Capital Federal, atada a la boleta presidencial de Elisa Carrió. Antes, entre 2003 y 2007, fue legisladora porteña, cargo al que accedió como parte del armado local de Patricia Bullrich. De profesión periodista, ingresó en la política en 1997, cuando Domingo Cavallo le ofreció integrar la lista de diputados de Acción por la República. La experiencia no la conformó, se alejó de la política y se dedicó a crear y colaborar en organizaciones sociales sin fines de lucro. Nació en La Paz, Bolivia, en 1958, y se radicó con su familia en la Argentina en 1964. Es madre de tres hijos: Blas, Gaspar y Francisca.
Silvana Giudici
Es la candidata de la Unión Cívica Radical, que vuelve a tener candidato propio en una elección a jefe de Gobierno. Es diputada nacional desde 2003, donde cumple su segundo mandato. Es la presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión, desde donde tuvo una alta exposición pública por su rechazo a la Ley de Medios.
En su trayectoria ocupó distintos cargos en la administración pública, tanto en los gobiernos radicales como en los de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman. Fue directora de Descentralización, subsecretaria de Espacio Público, secretaria de Gobierno y ministra del Programa del Bicentenario.
Nació en el barrio de La Boca en 1965, está casada y tiene dos hijas. En la actualidad vive en Parque Patricios.
Jorge Telerman
“Afrancesado” o “Pelado”. Ya sea por sus apodos o por su extravagante personalidad, Jorge Telerman es uno de los candidatos más conocidos. De profesión, periodista; político por vocación. Como político fue vocero de Antonio Cafiero cuando fue gobernador; fue funcionario en Cancillería y en 1995 trabajó en la OEA. También estuvo dos años como embajador en Cuba.
En 1999 fue vocero de Eduardo Duhalde. En 2000 Aníbal Ibarra lo nombró secretario de Cultura de la Ciudad y en 2003 fue su compañero de fórmula. Como vicejefe se hizo cargo del área de Desarrollo Social. Luego, quedó a cargo del Ejecutivo cuando Ibarra fue destituido, e intentó, sin suerte, quedarse cuatro años más. Tiene dos hijos y cumplirá 56 en noviembre.
R. López Murphy
Es un hombre que se muestra serio cuando habla y expresa sus opiniones. Su rictus rígido se contrapone con su buen humor cuando se relaja. López Murphy es economista y con pasado radical en Franja Morada.
El “Bulldog” tiene 59 años, está casado y tiene tres hijos. Como economista, el neoliberalismo lo marcó: estudió en la Escuela de Chicago, y trajo esas ideas al país. Fue ministro de Defensa con la Alianza y estuvo 15 días al frente de Economía pero tuvo que renunciar tras una propuesta de recorte presupuestario.
Fue candidato a presidente en 2003 y en 2007; y a senador en 2005. Supo aliarse y pelearse con Macri. En 2009 apoyó al Acuerdo Cívico y Social y hoy va solo con su fuerza a pelear por la Ciudad.
Javier Castrilli
El ex arbitro internacional Javier Castrilli (54) es el candidato de Acción Ciudadana. Conocido como el “Sheriff”, por la dureza con que conducía los partidos de fútbol, fue director y subsecretario de Seguridad en los Espectáculos Deportivos de la Nación entre 2003 y 2008.
Castrilli mantiene un duro enfrentamiento con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien le reclamó un préstamo de 20 mil pesos. El ex funcionario le contestó que se los devolvería y lo acusó de no haberle permitido avanzar con los cambios que proponía en seguridad deportiva.
A pesar de que en 2009 fue candidato a intendente de Almirante Brown, en el sur del Conurbano bonaerense, Castrilli se lanzó en la Ciudad de la mano de Mario Das Neves, candidato a vicepresidente de Eduardo Duhalde.
Luis Zamora
Dirigente de izquierda y abogado de 63 años, durante la dictadura defendió a presos políticos. Militó por los derechos humanos, fue integrante del CELS y también de la APDH.
En democracia fue dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS) y en 1989 salió elegido diputado. Fue una de las pocas voces del Congreso que denunció la corrupción y el remate del Estado. Aún se recuerda cuando aprovechó una visita del ex presidente George Bush para repudiarlo en la cara.
Cuando dejó la banca, rechazó la jubilación de privilegio y sobrevivió vendiendo libros. Volvió en 2001 como diputado con su partido Autodeterminación y Libertad. En 2003 sacó más del 12 por ciento para jefe de Gobierno porteño y ahora –desde el llano– volverá a probar suerte.
Myriam Bregman
Myriam Bregman es abogada, tiene 39 años, y es reconocida en el mundo de los derechos humanos y la Justicia. Es integrante del Colectivo Justicia Ya! y miembro del Ceprodh. Fue querellante en el juicio contra Miguel Etchecolatz y es una de las principales abogadas en el proceso que se les sigue a los genocidas de la ESMA. Es patrocinante de Patricia Walsh en la causa que se investiga el secuestro, la apropiación de bienes y el asesinato de Rodolfo Walsh. Se postula por el Frente de Izquierda. Fue candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires en 2009, compitiendo contra Néstor Kirchner y Francisco de Narváez. Myriam nació en Timote, pero se fue a vivir a la Capital Federal a los 17 años. Estudió Derecho en la UBA. A su intensivo trabajo judicial le sumó ahora el político.
Jorge Todesca
El empresario y candidato duhaldista a jefe de Gobierno Jorge Todesca fue viceministro de Economía durante el gobierno de Eduardo Duhalde. Junto con Remes Lenicov definió la devaluación de 2002.
Es licenciado en Economía y dueño de la consultora Finsoport SA, que mide el índice de inflación privado, y uno de los empresarios que denunciaron penalmente al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, por amenazas. Durante el primer gobierno de Carlos Saúl Menem fue el propio Todesca quien ocupó ese puesto en 1989, hasta que Duhalde se postuló en la Provincia. Además fue funcionario en la provincia de Buenos Aires, durante los mandatos de Duhalde. Fue vicepresidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires (1999-2001) y presidente de Provincia Seguros SA (1999-2001).
César Rojas
Tiene 41 años, es docente y músico. Es el postulante por la alianza del Nuevo MAS (Movimiento al Socialismo) y las Asambleas del Pueblo.
César Rojas lleva a Rubén Saboulard como vicejefe de Gobierno y a Manuela Castañeira como primera candidata a legisladora.
Comenzó a miliar después de las movilizaciones populares de diciembre de 2001, en asambleas barriales y luego como un fuerte activista de las minorías sexuales (LGBT).
Rojas no participó del último debate que se llevó a cabo el miércoles pasado en el cine Cosmos de la Universidad de Buenos Aires, denunciando que “las autoridades de la Universidad han excluido a su partido de una manera completamente antidemocrática”, negando su participación en el debate.
Alejandro Biondini
Dirigente nacionalista de ultraderecha, con ideas vinculadas al antisemitismo y emparentadas al nazismo. Fundó la Agrupación Justicialista Alerta Nacional y en los noventa creó el Partido Nuevo Triunfo, cuyo logo era similar a la esvástica nazi. En 2009, la Corte Suprema no permitió que esa agrupación se presentara a elecciones y ahora se presenta con el partido Alternativa Social.
Enrique Piragini
Es un abogado que saltó a los medios presentando denuncias a partir de notas periodísticas sobre corrupción. Denunció a los Kirchner por enriquecimiento ilícito. Es la segunda vez que se presenta a elecciones. Es investigado por presentar avales falsos para competir en las elecciones de 2009. Es el candidato del Frente de los Ciudadanos.
Habría segunda vuelta el 31 de julio
La tradición del ballottage esta vez coincidiría con el fin de vacaciones
Por Ezequiel Spillman
10/07/11 - 04:25
Disputa. Macri y Filmus ya se enfrentaron dos veces en 2007.
Las elecciones porteñas tienen una tradición: el ballottage. Es que la Constitución de la Ciudad, tal como fue concebida en 1996, deja pocas chances para que un candidato gane en primera vuelta: el primero debería sacar el 50% más uno de los votos. Con lo cual, en los últimos dos comicios (2003 y 2007) hubo segunda vuelta electoral. En la Nación el sistema es distinto. Si el primero no alcanza el 40%, hay ballottage. Pero, en cambio, si se consigue entre 40 y 45, y se aventaja al segundo en más de diez puntos, se puede ganar en primera vuelta.
Dadas las encuestas, en la Ciudad nadie alcanzaría la mayoría absoluta de los votos, con lo cual los los porteños deberían tener que volver a las urnas el domingo 31 de julio para dirimir quién gobernará la Capital Federal los próximos cuatro años.
Este dato no es menor, ya que coincide con el último domingo de las vacaciones de invierno, lo cual puede ser un disuasivo para algunos electores y podría haber una merma en la cantidad de sufragantes. Incluso algunos macristas especulaban en los últimos días con la posibilidad de beneficarse de ello, ya que la gente podría inclinarse –según esta especulación– a definir la elección en una primera vuelta favoreciendo al que va primero en las encuestas (Macri) para no tener que interrumpir anticipadamente sus vacaciones.
Según el artículo 96 de la Constitución porteña, “si en la primera elección ninguna fórmula obtuviera mayoría absoluta de los votos emitidos, con exclusión de los votos en blanco y nulos, se convoca al comicio definitivo del que participarán las dos fórmulas más votadas, que se realiza dentro de los tresita días de efectuada la primera votación”.
De hecho, las últimas dos elecciones a jefe de Gobierno contaron con segunda vuelta. En 2003, fue Aníbal Ibarra quien, a pesar de haber perdido la primera vuelta contra Mauricio Macri, con el apoyo de Néstor Kirchner y Elisa Carrió, logró dar vuelta la elección y logró superar al líder del PRO. Cuatro años más tarde, Macri ganó en primera vuelta con el 45%, pero no le alcanzó para evitar el ballottage, a pesar de que el segundo, el kirchnerista Daniel Filmus, había quedado más de 20 puntos abajo del líder del PRO.
En 2000, la historia fue distinta: Ibarra le había ganado al ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, en primera vuelta por casi 30 puntos. Y, aunque no había llegado al 50% de los votos, se quedó muy cerca de alcanzarlos. En ese marco, Cavallo primero denunció fraude, pero luego decidió bajarse de la segunda vuelta y el ex fiscal se quedó con el Gobierno porteño sin necesidad de que hubiera ballottage.
En la mayoría de las provincias grandes, como Santa Fe o la provincia de Buenos Aires, directamente no tienen segunda vuelta.
Se espera Mayor atomizacion
El macrismo arriesga su limitado poder legislativo
Por Ezequiel Spillman
10/07/11 - 04:27
Las elecciones porteñas tendrán un capítulo aparte cuando se dilucide cuántos legisladores conseguirá cada fuerza política. En el marco de una Legislatura atomizada, el bloque de Pino Solanas y las bancadas vinculadas al Gobierno nacional podrían ser los más beneficiados.
En este contexto, el PRO, primera minoría con 24 voluntades, intentará mantener su poder poniendo en juego 14 legisladores en los comicios. Según los cálculos del macrismo, si alcanzaran más del 40% de los votos, el oficialismo porteño lograría sostener la misma cantidad de diputados que hoy tiene o, incluso, sumar uno más. Sin embargo, seguiría lejos de tener quórum propio (31 votos sobre 60) con un agravante: el próximo cuerpo legislativo tendrá un perfil más opositor.
El segundo bloque en cantidad, Proyecto Sur, será uno de los grandes beneficiados en estas elecciones: de sus ocho miembros, siete tienen mandato hasta 2013, con lo cual podrían ingresar al menos tres diputados más.
En cuanto a las tres colectoras K que lleva Daniel Filmus, la kirchnerista pura representada por el un bloque de cuatro (Encuentro Popular por la Victoria), intentará que su presidente, Juan Cabandié (hombre de La Cámpora y primero a legislador) sea reelecto al igual que Gabriela Alegre, ex subsecretaria de Derechos Humanos. Según las encuestas, además de los dos que renovarían, se podrían sumar uno o dos más (Alejandro Amor, del sindicato de municipales y la ex vice del Inadi, María Rachid).
Por su lado, la colectora de Diálogo por Buenos Aires, que lleva Aníbal Ibarra para la reelección como legislador, pone tres de sus cuatro bancas en juego y podría sostener su poder, o incluso llevar el bloque a cinco integrantes.
La tercera colectora, de Nuevo Encuentro (Martín Sabbatella), deberá conseguir dos bancas para no perder legisladores. Allí Gabriela Cerruti, ex funcionaria de Jorge Telerman, a quien enfrentará hoy, encabeza la lista de diputados por la Ciudad.
El espacio de Elisa Carrió intentará mantener sus seis bancas si es que su candidata, María Eugenia Estenssoro, alcanza más del 6% de los votos y la Coalición Cívica consigue los dos legisladores que pone en juego. Por su parte, el bloque del PJ (con cuatro integrantes) perderá dos legisladores: su presidente, Diego Kravetz, que ya cumplió dos mandatos. Twwwampoco renovará Silvina Pedreira, vinculada al gremio de porteros (Suterh). Esta bancada podría sumarse a los kirchneristas en el futuro. El espacio de Francisco de Narváez, Unión Federal, también saldrá perdiendo: de los dos diputados que conforman el bloque, Mónica Lubertino no llegaría a lograr su reelección. Por su lado, el socialismo también perderá a su único diputado (Julián D’Angelo) al igual que el GEN, de Margarita Stolbizer (Martín Hourest, quien será candidato a diputado con Hermes Binner).
Del PRO a la izquierda
Las otras listas que disputan escaños
Por G.Z.
10/07/11 - 04:33
Nuevo mapa. Después de hoy cambiará la relación de fuerzas.
La elección de hoy será importante también para ver cómo quedará conformada la Legislatura porteña. La lista del PRO está encabezada por el rabino Sergio Bergman, el peronista Cristian Ritondo y la michettista Marina Klemensiewicz. Entre los 15 primeros, cifra que como máximo aspira a meter el macrismo, se destacaban el vicepresidente de la Legislatura, Oscar Moscariello, el radical Martín Ocampo, el economista Rogelio Frigerio y el actual legislador Enzo Pagani.
La lista de Proyecto Sur, que refleja a las distintas fuerzas que se sumaron al armado, la encabeza el sociólogo y ecologista Pablo Bergel. Después lo siguen la ex rectora del Colegio Nacional Buenos Aires Virginia González Gass (del PSA), Claudia Neira (Buenos Aires para Todos, de Claudio Lozano), Alejandro Bodart (MST) y Aldo Gallotti (socialismo).
Más allá del kirchnerismo, que presenta tres listas (ver aparte), las otras fuerzas con aspiraciones de ganar una o dos bancas son la Coalición Cívica y el Frente Progresista de Jorge Telerman. La lista de Estenssoro la encabezan Maximiliano Ferraro y Sergio Abrevaya, mientras que el ex jefe de Gobierno encabeza su propia lista, seguido por Raúl Fernández.
El radicalismo presenta dos colectoras para la boleta de Silvana Giudici.
La de la UCR la encabeza el ex concejal Víctor Hugo Salazar y la del Partido de la Ciudad (con apoyo de De Narváez), Jorge Giorno. Según las encuestas, es difícil que cualquiera de los dos logre entrar.
También aspiran a llegar a pelear una banca en la Legislatura Marcelo Meis (con López Murphy) y Marcelo Ramal (Frente de Izquierda).
Colectoras peligrosas
Cabandié y La Cámpora se juegan una dura partida en la interna kirchnerista
Filmus tendrá tres listas para la Legislatura. El representante de la juventud K, apoyado por el Gobierno, disputa con Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti las preferencias oficialistas.
Por Mariano Confalonieri
10/07/11 - 04:31
"Yo soy Juan". El kirchnerismo hizo remeras de Cabandié. Al principio de la campaña, Filmus apareció también en actos con Ibarra y con Gabriela Cerruti.
La carrera por la Jefatura de Gobierno no fue la única batalla para el candidato kirchnerista Daniel Filmus. Después de recibir la bendición de Cristina Kirchner tuvo que acomodarse al armado de la lista de legisladores, que fue digitado por la Presidenta en la Quinta de Olivos. Al frente de la nómina kirchnerista se ubica el jóven de La Cámpora Juan Cabandié, que irá por la reelección. Lo siguen Gabriela Alegre, vinculada a Abuelas de Plaza de Mayo; Alejandro Amor (de las 62 Organizaciones); María Rachid (de la Federación de Lesbianas y Gays), y Juan Carlos Dante Gullo (diputado nacional ultrakirchnerista).
Pero la jefa de Estado autorizó a otros dos espacios a poner listas de adhesión junto a la fórmula de Filmus y Tomada. Uno es el de Aníbal Ibarra, quien va acompañado por Susana Rinaldi y Eduardo Epsteyn (titular del bloque Diálogo por Buenos Aires). La otra lista la encabeza Gabriela Cerruti –de Nuevo Encuentro–, símbolo de la alianza con el partido de Martín Sabbatella. A Cerruti la secundan Eduardo Form (hombre de Carlos Heller) y Gonzalo Ruanova, que apuesta a la reelección.
La inclusión de las “colectoras” obligó al binomio de Filmus y Tomada a reforzar en el último tramo de la campaña la figura de Juan Cabandié. Con poco nivel de conocimiento, las encuestas que circulaban en el búnker kirchnerista lo daban al joven camporista por debajo de Ibarra, quien ya tiene trayectoria electoral y conserva una porción nada despreciable de los votos progresistas de la Ciudad, pese a haber sido destituido como jefe de Gobierno tras la tragedia de Cromañón. “Yo soy Juan”, se podía leer en las remeras que llevaban puestas Amado Boudou y Juan Cabandié, en un acto que protagonizaron hace dos sábados en Rivadavia y avenida La Plata. Allí, el ministro de Economía (que fue precandidato a jefe de Gobierno) cantó con La Mancha de Rolando y el propio Cabandié el tema Arde la Ciudad. El acto fue exclusivamente para levantar la figura del legislador porteño.
La decisión de que Cabandié protagonizara actos en soledad, o con Filmus y Tomada, fue acompañada de otra determinación que generó polémica. La Casa Rosada ordenó que en los eventos del binomio que competirá hoy por la Jefatura de Gobierno no aparecieran ni Ibarra ni Cerruti, lo que desató la ira de los dos adherentes a la fórmula K. Está claro que la Rosada se dio cuenta de que una bancada con legisladores de adhesión no sería tan fiel como una propia.
La decisión estaba respaldada por los sondeos. Uno reciente de Julio Aurelio determinaba que Ibarra superaba a Cabandié por tres puntos, y que las lista de Cerruti igualaba a la del joven de La Cámpora. Sin embargo, otra encuesta de Ricardo Rouvier lo ubicaba en el final de la campaña encima a Cabandié, seguido por Ibarra y Cerruti. Si Filmus obtiene 32 puntos –es lo que le otorgan los sondeos kirchneristas– podría colocar entre 10 y 11 legisladores, de treinta bancas que están en juego. La distribución podría ser 4, 2 y 2 en favor de Ibarra o Cabandié, según la medición. Aunque hay otros que creen que Ibarra meterá 4, Cabandié 3 y Cerruti 3. Si en la levantada final Cabandié logró avanzar sobre Ibarra, la proporción será inversa, con la lista de Cabandié metiendo hasta la banca de María Rachid o incluso Dante Gullo. “Es muy difícil hacer una proyección con una campaña tan apática”, ejemplificó uno de los integrantes de las listas a PERFIL.
Todo dependerá del crecimiento de Cabandié y de la performance de Filmus en primera vuelta, porque en la segunda no se eligen legisladores.
Critican al gobierno por un spot en tv
La veda electoral despertó más polémicas que nunca por Twitter y Facebook
Por Emilia Delfino
10/07/11 - 04:44
Afiches. La campaña fue muy agresiva en la calle, pero la veda se rompió en TV y en Internet.
La violación a la veda electoral, que comenzó el viernes a las 8 de la mañana, despertó críticas de varios sectores, especialmente contra el Gobierno nacional.
El viernes, entre la tarde y la noche, el canal de televisión oficial emitió spots publicitarios sobre las obras del Gobierno nacional en la Ciudad de Buenos Aires. Fue durante la trasmisión del partido Uruguay-Chile por la Copa América.
Pero no fue el único sector político que hizo campaña durante la veda. Las redes sociales, como Twitter y Facebook, fueron utilizadas por distintos partidos políticos para difundir consignas antes de los comicios que no pudieron ser publicadas a través de otros medios de comunicación. Algunos candidatos a comuneros utilizaron ayer mensajes telefónicos grabados para promocionar su candidatura.
El PRO, en tanto, presentará junto al resto de la oposición una denuncia ante la Justicia Electoral por la violación a la veda en la Televisión Pública. El jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, dijo ayer que el Gobierno nacional incurrió “en una burda y clara ruptura de la veda electoral” al difundir ayer un aviso televisivo “sobre supuestas obras realizadas por la Nación en la Ciudad de Buenos Aires”.
Rodríguez Larreta, jefe de campaña del PRO, sostuvo: “Nos preocupa mucho esta actitud del Gobierno nacional, que sacó un aviso de tres minutos, repetido mil veces a lo largo de todo el día, anunciando supuestas obras en la Ciudad”.
Ricardo Alfonsín, candidato presidencial de la UCR, afirmó ayer: “Lo que me preocupa, además de abusar, es que no les da pudor. Pareciera que lo hicieran sin ninguna preocupación por la repercusión que podría tener en la sociedad un comportamiento abusivo de esta naturaleza”, indicó en diálogo con radio El Mundo.
En tanto, el director nacional electoral, Alejandro Tullio, admitió que “difundir acciones de campaña en Twitter o Facebook puede estar prohibido” mientras rige la veda, y no descartó la posibilidad de fijar multas en caso de que se viole la norma. La veda implica que “está prohibido difundir mensajes políticos”, aclaró el funcionario.
En referencia a las redes sociales, Tullio dijo que “no está prohibido difundirlos en un medio en particular, sino en cualquier medio”.
Capital, santa fe y cordoba
Arranca una serie peligrosa para el Gobierno
Por Rosario Ayerdi
10/07/11 - 04:46
Lo que viene. En 14 días Santa Fe elegirá su gobernador. El socialista Andrés Bonfatti encabeza, cómodo, la intención de votos.
Por su proximidad, las elecciones de Capital Federal, Santa Fe y Córdoba repercutirán en los comicios presidenciales del 14 de agosto. Las elecciones en los tres distritos ya anticipan escenarios hostiles para el Gobierno nacional, por lo que estas tres contiendas podrían ocasionar efectos negativos para Cristina Fernández de Kirchner.
Hoy, en Capital Federal, las miradas estarán centradas en la ventaja que podrá obtener el jefe de Gobierno porteño y candidato, Mauricio Macri, frente al kirchnerista Daniel Filmus. Sin embargo, todo encamina a definirse el 31 de julio, día programado para que se concrete el ballottage entre las dos principales fuerzas.
El fin de semana anterior a la segunda vuelta porteña, las expectativas se trasladarán a Santa Fe. A dos semanas de la elección, las encuestas dan como ganador a Antonio Bonfatti, el candidato socialista de Hermes Binner. Con estos guarismos, el kirchnerismo, representado por el postulante a la gobernación Agustín Rossi, deberá lograr el segundo lugar, hoy puesto en duda por algunos sondeos que señalan un crecimiento del candidato de Unión PRO Federal, Miguel Del Sel.
Sin embargo, desde el entorno de Rossi sostienen que la diferencia entre ambos candidatos puede llegar a ser de más de diez puntos. Para lograr esto, el Partido Justicialista santafesino espera un cierre de campaña con la Presidenta en el escenario. En tanto, el 7 de agosto y a sólo una semana de la interna presidencial, el PJ cordobés, liderado por Juan Manuel de la Sota y el gobernador Juan Schiaretti, se presentará a los comicios sin aliados kirchneristas en las nóminas.
Después de largas negociaciones, el kirchnerismo y el PJ tampoco lograron unidad en la lista de legisladores nacionales, por lo que el próximo 14 de agosto en esta provincia el Frente para la Victoria llevará como primer diputado nacional a Fabián Francioni y el PJ cordobés al ministro de Gobierno, Carlos Caserio.
En este territorio, Luis Juez –aliado de Binner– es el principal competidor de De la Sota. Ayer, Binner trasladó a sus equipos a Córdoba para que se reúnan con Juez. Aquí, gane quien gane, el kirchnerismo no tendrá nada que festejar.
Qué dicen y hacen los políticos para llegar al poder
Parole, parole, parole
Después de una campaña intensa, más de dos millones de porteños eligen hoy al próximo jefe de Gobierno. Romina Manguel analiza en Yo te avisé cómo los políticos se construyen a través de sus actos y promesas y cómo nosotros, los electores, preferimos muchas veces observar esos procesos –y sus consecuencias– con sorpresa, indignación o desazón. Los casos de los últimos presidentes.
Por Romina Manguel
10/07/11 - 08:43
En construcción. Las campañas de los candidatos a jefe de Gobierno porteño de este año oscilaron entre la chicana al adversario y las promesas grandilocuentes. Pino, Macri, Filmus y Telerman fueron los más visibles.
Los exponentes de la clase media observamos los procesos electorales y sus consecuencias como un veraneante frente a una ola: con la misma sorpresa, desidia y convicción de que nada de lo que podamos hacer cambiará ese ciclo vital de la naturaleza. Abordamos lo que calificamos como inevitable de diversas maneras. Algunos, desde un parador, sin pisar la arena.
Otros, acomodados en la reposera. Pocos se acercan a la orilla o mojan un pie con desagrado, y los menos se zambullen. Pero todos repetimos la dinámica de la ola frente a los últimos cuatro presidentes elegidos: Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Actuamos casi indiferentes a su formación, atentos cuando están en la cresta y decepcionados y nuevamente indiferentes cuando rompen, terminando desgastados sus mandatos. En todo caso, nos mostramos indignados y expuestos si rompió sobre nosotros y nos revolcó hasta el desnudo.
Pero, como las olas, Menem, De la Rúa y los Kirchner necesitaron de tiempo para formarse y fortalecerse. No surgieron en la cresta. La misma fórmula utilizada para calcular la altura de una ola podría usarse para medir el impacto del desembarco de un candidato en la carrera presidencial: la velocidad del viento sumado el tiempo que lleva soplando y la distancia recorrida.
Ninguno de los últimos cuatro inquilinos de la Casa Rosada fue un invento del marketing político ni de una probeta de laboratorio que encontraría en la presidencia su primera experiencia de gestión. Sin embargo, una y otra y otra y una vez más prestamos atención sólo a la cresta. Menem, De la Rúa y los Kirchner son todos presidentes elegidos desde la instauración de la democracia en 1983. Raúl Ricardo Alfonsín también. El primero. Pero no integra el universo analizado en este trabajo por una razón, que podría parecer caprichosa si no incluyese un argumento razonable. El hombre que tuvo el privilegio y el desafío que significó conducir la vuelta a la democracia después de siete años de dictadura tampoco era un outsider de la política.
Como el resto, también enmarcó alguna vez su título de abogado, transitó la política desde la militancia y cursó todos los grados de la gestión con prolijidad radical: fue concejal por Chascomús, diputado provincial bonaerense y diputado nacional antes de llegar al sillón de Rivadavia con el 51 por ciento de los votos. Pero, por obvias razones, Raúl Alfonsín fue el único de los cinco titulares electos del Poder Ejecutivo Nacional desde 1983 a quien la banda presidencial se la colocó un militar, Reynaldo Bignone, quien en ese mismo acto no sólo cedía el poder y la conducción política de la República sino, además, clausuraba un período nefasto inaugurado el 24 de marzo de 1976 con el golpe que derrocó a Isabel Perón.
En ese contexto, ¿qué margen para el ejercicio cívico podía cabernos, tras siete años de terrorismo de Estado? Si bien es cierto que Alfonsín y su principal rival, Italo Argentino Luder, aparecían como polos antagónicos, en 1983 tanto la UCR como el peronismo expresaban en sus candidatos el “Nunca Más” a la dictadura y la inauguración de un período democrático. Puesta la lupa en el electorado, podemos considerar menor la exigencia en saber “cómo se había formado la ola”, y por esa razón el caso de Alfonsín no resulta equiparable a los restantes. Porque, en ese momento, en la elección estábamos aferrándonos a la reinstauración de la democracia. Para los que vinieron después, ya no hay excusas.
Eduardo Duhalde tampoco es sujeto de análisis en este libro. Fue presidente, sí, pero no llegó al cargo por medio del voto del electorado. Cuando Carlos Menem fue electo presidente en 1989, llevaba 16 años de trayectoria pública, con una larga gestión al frente de La Rioja. Fernando de la Rúa había sido una vez diputado, tres veces senador, candidato a vice en una fórmula presidencial y jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires antes de llegar a la presidencia: otros 16 años de ejercicio político público antes de descansar en el sillón de Rivadavia.
Néstor Kirchner, a quien los medios nacionales insistían en calificar de “ignoto”, llegó a pelearle a Menem la banda presidencial con otros dieciséis años de gestión bajo el brazo: una intendencia de Río Gallegos y tres períodos de gobernador.
Todos y cada uno de ellos tomaron decisiones, formaron equipos, capearon crisis, afrontaron rumores, implementaron políticas, fueron denunciados, protagonizaron escándalos y cuestionamientos, expusieron durante dieciséis años de qué estaban hechos y qué estaban dispuestos a hacer. Pero el electorado no tomó en cuenta la velocidad del viento, ni el tiempo que Menem, De la Rúa y los Kirchner llevaban soplando ni la distancia recorrida.
En todos los casos, se pudo haber calculado la altura de la ola. Pero ante la previsión se optó por la sorpresa y el desencanto posterior. No nos preguntamos por qué alguno de los candidatos estaría dispuesto a cambiar si durante 16 años hizo prácticamente lo mismo.
En 1989 Carlos Menem recorrió el país de punta a punta, armado de patillas y un eslogan: “Síganme”. Carismático, desacartonado, sin una sola corbata y con un vocabulario popular, marcaba la distancia de la formalidad radical que se había impuesto en los últimos años. Menem propuso que lo siguiéramos y pocos, entonces, le preguntaron a dónde. Y mucho menos, cómo pensaba llevarnos hasta allí. Fernando de la Rúa se plantó frente a nosotros forzado, incómodo, intentando mostrar una carente naturalidad que lo incomodaba aun más mientras se sinceraba con un “Dicen que soy aburrido...” y resumía en un debilísimo golpe de puño la falta de carácter. Estaba todo ahí, a la vista y concentrado en menos de tres minutos. Pero ante el huracán de desborde y corrupción de los noventa, la desesperante necesidad de mesura y honestidad llevó a De la Rúa a la Casa Rosada.
Néstor Kirchner aseguraba saber cómo hacer un país en serio, a partir de un país muy poco serio que venía del estallido de 2001 y de cinco presidentes en una semana. El hombre que proponía un país en serio, ¿venía de una gestión provincial “en serio”? Menem, De la Rúa, Cristina y Néstor Kirchner fueron fieles a sí mismos. Coherentes con un estilo político que transplantaron de sus pequeños feudos (La Rioja, Santa Cruz, la Capital Federal) al nivel nacional. De la Rúa durmió la misma siesta en el Senado que en la Casa Rosada; Néstor Kirchner se abrazó a la obra pública generadora de caja y votos desde la intendencia de Río Gallegos hasta la presidencia; Carlos Menem se comportó como un mamífero político siempre: como gobernador, vivió de la teta del Estado nacional, y como presidente, de la teta de los organismos multilaterales de crédito.
No hay excusa geográfica que sustente la desidia manifiesta de gran parte del electorado a la hora de conocer a sus candidatos. Si La Rioja está muy al norte, Río Gallegos está muy al sur y la Capital Federal... ¡uy!, estratégicamente ubicada en el centro del país. Tal vez, parte de la responsabilidad del efecto ola descanse en los medios de comunicación que otorgan el título de candidato nacional sólo cuando el escenario se traslada a la capital de la República. Una y otra vez los opositores que ejercieron la denuncia constante durante sus gestiones provinciales han relatado la odisea que significó convencer a la prensa nacional de publicar unas líneas sobre un caudillo riojano, un excéntrico matrimonio sureño o un anodino senador radical.
Por una u otra razón, por todas y por ninguna, lo cierto es que habiendo podido saber quiénes eran los hombres y mujeres que se proponían gobernar el país después de haber gobernado sus provincias, elegimos sorprendernos. Jugamos a las escondidas sin taparnos los ojos. Y, cuando la ola nos rompe, nos preguntamos qué pasó, cómo pasó, dónde estábamos mientras se gestaba(n) semejante(s) fenómeno(s).
Frente a este planteo, los últimos cuatro presidentes podrían tranquilamente sacudirse parte de la responsabilidad, pararse frente al electorado y decirle: “Yo te avisé...”.
Campañas: lo que ves es lo que hay
Ni veinte ni uno. Dos son los caminos que puede recorrer un candidato rumbo a la Casa Rosada: o confecciona un personaje a medida del elector, o muestra un ser más o menos parecido a lo que realmente es. Después será el tiempo de los creativos, de los equipos de campaña, de los cráneos de la publicidad, de los gurús del marketing político que importan fórmulas ganadoras desde Lima o Washington.
Pero la decisión primigenia sobre qué, cómo y cuánto va a revelar un candidato acerca de sus intenciones una vez que se recueste en el sillón de Rivadavia es íntima, privada e irreversible.
Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Néstor Kirchner se pararon en sus posiciones de largada para las sucesivas carreras presidenciales con lo que tenían puesto: años de gestión en La Rioja, Santa Cruz y la Capital.
Convencidos de que eran los mejores exponentes para ganar la competencia, soberbios incorregibles, ninguno de los tres consideró necesario reinventarse para conquistar electores. ¿Para qué? Cuando llegó a las preliminares de la interna pejotista con Antonio Cafiero en el ’88, Carlos Menem traía de La Rioja un poncho, patillas y 16 años de función y exposición públicas. Fernando de la Rúa ostentaba el récord de siete elecciones ganadas y se consideraba (y lo consideraban precisamente por eso) el candidato natural de la Unión Cívica Radical.
Néstor Kirchner ganó en el ’87 la intendencia de Río Gallegos y después la gobernación, una, dos y una tercera vez más. Menem, De la Rúa y Kirchner estaban convencidos de que, con algunas pequeñas modificaciones de forma, el país caería rendido a sus pies tal como lo hicieron el norte, el sur y el centro de la Argentina con cada uno de ellos durante casi dos décadas.
Durante la campaña electoral los candidatos que después se consagraron presidentes se expusieron con apenas un poco de tapaojeras para disimular imperfecciones. Callaron poco. Escondieron algo.
Gritaron mucho. Acomodaron sus discursos a las necesidades de la coyuntura: uno encarnó al superhéroe que llegaba para combatir los estragos de la corrupción menemista, otro propuso un país en serio cuando los argentinos estábamos exhaustos tratando de aprendernos los nombres de los cinco presidentes que se calzaron la banda presidencial en una semana, no faltó el que propuso que lo siguiéramos para salir del laberinto imposible de la hiperinflación. Pero, además de establecer empatías inmediatas y populares, durante las respectivas campañas adelantaron sus planes de gobierno. Los reales. Los más sensibles. Lo manifestaron a veces en discursos, en entrevistas periodísticas, en acciones concretas.
Durante el año ’88 y aun antes, Carlos Menem no escondía sus encuentros con la cúpula de Bunge y Born o su afán privatizador. Fernando de la Rúa legitimaba el poder del grupo “Sushi” poniéndolo al frente de la comunicación de la campaña en un piso de la avenida Rivadavia y Néstor Kirchner esgrimía su gestión en Santa Cruz como su carta de presentación. ¿Por qué la sorpresa del electorado, entonces, seguida de indignación o decepción o ambas, según hubieran depositado o no sus nombres en las urnas? ¿El electorado estaba distraído?
En el ’88, pocos creían que Carlos Menem resultase un oponente serio en la interna contra Cafiero, que entonces dominaba el aparato del PJ. La caída de Alfonsín dejaba poco espacio para la atención sobre este nuevo emergente político, folclórico y apenas decorativo en el escenario político nacional. “Veníamos trabajando con Bunge y Born hacía tiempo, jamás fue secreto. El problema es que nadie nos preguntaba. Menem venía hablando de las privatizaciones y del perdón en la campaña. Lo que pasa es que, como nadie creía que podía ganar, no le prestaban atención. Cuando lo empezaron a escuchar seriamente, era tarde... el ‘Turco’ ya era presidente”, dirá Alberto Kohan, ex jefe de Gabinete y hombre fuerte del menemismo.
El tendal de casos de corrupción que dejó el menemismo se convirtió, sin proponérselo, en los cimientos sobre los cuales la Alianza construiría su discurso: a De la Rúa le sobraron dos manos limpias y un creativo que aggiornase un poco su imagen para transitar la campaña sin sobresaltos. De Néstor Carlos Kirchner, los focus groups arrojaban la poca información que existía en el electorado finalizando ya el año 2002: que era bizco, gobernador de una provincia petrolera y que su mujer no estaba mal. Poco, pero lo suficiente como para trabajar una campaña basándose en la gestión provincial y hacerse así del 22 por ciento de los votos que lo convirtieron en presidente. “Argentina, un país en serio”, proponía Kirchner, que venía de gobernar una provincia durante tres períodos consecutivos.
Perplejos, los argentinos que veían desfilar presidentes cada veinticuatro horas apostaron a la propuesta de estabilidad cuasi eterna. ¿Para qué preguntarse cómo la había conseguido? A pesar de la poca liturgia peronista que usó el candidato de Río Gallegos, una frase de Perón allanó el camino: “No es que nosotros fuéramos buenos, los que vinieron atrás nos hicieron óptimos”. En campaña, los candidatos contaron poco. Y el electorado preguntó menos.
Ante la elección de hoy
Campaña desvaída
Ninguneo K para Filmus. Macri hizo la plancha. Y Pino parece pincharse. Lo que hará el Gobierno.
Por Nelson Castro
10/07/11 - 02:24
"A por Él". Pino Solanas y Daniel Filmus.
Las decisiones que bajan desde el poder van confirmando la concepción absolutista con que la Presidenta no sólo gobierna sino que también delinea su futuro político. Los efectos colaterales que ha dejado en el peronismo el cierre de las listas de candidatos a cargos legislativos comienzan a manifestarse en forma paulatina y progresiva. La renuncia a la candidatura a gobernador de La Pampa del senador Carlos Verna constituye sólo la punta de un iceberg. En su interior y en su profundidad subyace una situación revulsiva que cruza a todo el peronismo oficialista. Nadie puede afirmar con certeza cuál será la dimensión de ese oleaje que hoy sacude las aguas del kirchnerismo.
La reunión que durante la semana mantuvo Daniel Scioli con integrantes de La Cámpora habla de la determinación presidencial de ir limitando aun más el margen de acción del gobernador bonaerense. Quedó allí expuesto que uno de sus caballitos de batalla, el de la lucha contra la inseguridad, ya no podrá manejarlo a su libre albedrío. ¿Implicará ello el cese de su actual ministro de Seguridad, Ricardo Casal? En los planes que el Gobierno nacional tiene para Gabriel Mariotto está el de que sea un vicegobernador activo que actúe a manera de comisario político.
Las broncas en el Conurbano siguen siendo muchas. Los ahora denostados barones del Gran Buenos Aires, elogiados en el pasado hasta lo sublime por Néstor Kirchner, han interpretado lo de las listas como una venganza de parte de la Presidenta. Es la consecuencia de la derrota electoral de 2009. En la superficie nadie parece dispuesto a irse. En lo subterráneo, en cambio, las cosas pueden llegar a ser distintas. Los vasos comunicantes con Eduardo Duhalde están abiertos y se registra allí un intenso ir y venir.
El otro ámbito de disconformidad hacia el Gobierno se expresa en el sindicalismo. La reunión que organizó Hugo Moyano con la mesa directiva de la CGT fue tensa. En ella, el líder de los camioneros bajó línea pidiendo a sus compañeros de conducción disciplina partidaria y dar por terminado el episodio que los ha malquistado con la Presidenta. La tarea de Moyano no fue nada fácil. Hay en ese universo heridos de variada consideración, empezando por él mismo. Uno de los que han quedado más dolido es Juan Carlos Schmid, el jefe del Sindicato de Dragado y Balizamiento, quien decidió bajarse de la lista de candidatos a diputados nacionales por Santa Fe, al ser relegado a una posición que le auguraba la nada. En el reportaje que le concedió a Página/12, Amado Boudou dijo que era un lujo tener a un dirigente como Moyano. En los hechos, la realidad parece ser otra. Eso es kirchnerismo puro.
En el peronismo en general se está respirando un clima muy especial. Tanto los que están con el kirchnerismo como los que se inclinan por Duhalde tienen la percepción de estar asistiendo al fin de un ciclo. Los gestos políticos de la Presidenta han dejado en claro que muchos de los que hoy la acompañan desde el peronismo habrán de ser reemplazados inexorablemente por integrantes de La Cámpora. “Muchos que ahora están saben que después del comienzo del segundo mandato de Cristina, no tienen futuro político”, señala una voz del peronismo bonaerense equidistante de las dos fracciones. Está claro que CFK busca destruir a ese peronismo. “Este es el último turno de ustedes”, les espetó a varios de esos jefes comunales uno de los poquísimos funcionarios que hablan con ella y que tuvo injerencia en el armado de las listas. Lo que no se sabe, en cambio, es qué tipo de construcción política quiere emprender la jefa de Estado si, como lo predicen las encuestas serias, es reelecta.
Por lo pronto, en estas horas la atención se centra, obviamente, en la elección a jefe de Gobierno porteño que se realiza hoy. En verdad, julio es un mes de preocupación para el Gobierno, debido a los comicios de hoy y los que dentro de dos semanas se llevarán a cabo en Santa Fe. En este distrito el candidato a gobernador por el Frente para la Victoria, Agustín Rossi, viene llevando una campaña en medio de una evidente orfandad de apoyos oficiales. Boudou había sido despachado a esa provincia el último viernes pero las cenizas volcánicas impidieron el viaje. Esta circunstancia no es casual: hasta el momento, a Rossi las encuestas no lo favorecen y nada detesta más la Presidenta que aparecer al lado de un candidato con pocas chances de triunfar.
La desvaída campaña en la Capital ha dejado al descubierto, una vez más, las contradicciones del kirchnerismo. En efecto, el eje central de lo que desde la Presidencia se aportó a la estrategia proselitista de Daniel Filmus fue la seguridad.
Curioso contraste para un gobierno cuyo jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se ufanó en decir, alguna vez, que la inseguridad era una sensación. El nivel de ninguneo al que desde el poder se lo sometió a Filmus ha sido notable. De ganar, no es improbable pensar que su destino sea bastante similar al de Daniel Scioli, ya que muchas de sus promesas, como el traspaso de la Policía Federal y la ampliación de la red de subterráneos, deberán contar con la aprobación y el sostén económico de la gestión nacional.
La campaña de Mauricio Macri, por su parte, ha distado de ser brillante. Se limitó a hacer la plancha. Debería estar agradecido con varios de sus adversarios que con sus pobres propuestas lo han ayudado bastante. Se reproduce así una situación similar a la que se observa a nivel nacional, ya que nada ayuda más a la imagen positiva de la Presidenta que las incongruencias que orondamente exhibe la oposición.
Si los resultados de hoy confirman lo que vaticinan las encuestas, uno de los grandes derrotados será Fernando “Pino” Solanas. Su decisión de bajar a la Capital parece haber sido un error y su exclusión del Frente Progresista una equivocación incomprensible de sus compañeros de ruta.
En medio de todo ello, el hecho institucional más interesante de la elección de hoy es el concerniente a los comuneros, que tendrán a su cargo la dirección de cada una de las 15 comunas en las que ha quedado dividida la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa es muy buena y su rol en la vida comunitaria dependerá de cuán buena sea su implementación, razón por la cual debió haber tenido otra presencia en el debate político de cada uno de los candidatos. Como se aprecia, lo institucional ha quedado relegado a un segundo plano. ¿Alguien puede sorprenderse por ello?
Producción periodística: Guido Baistrocchi.
A 100 días
Por Jorge Fontevecchia
10/07/11 - 02:21
El 23 de Octubre son las elecciones nacionales.
Los resultados que se conocerán hoy a la noche no van a deparar grandes sorpresas para los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires. Lo mismo sucederá en Santa Fe y luego en Córdoba (como también sucedió la semana pasada en Tierra del Fuego): el candidato oficialista es reelecto, o electo uno del mismo partido. Pero sería un error concluir que si en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba no ganan sus candidatos, esto representa un problema para Cristina Kirchner. Sería todo lo contrario, porque el “efecto continuidad” la incluye a ella como principal protagonista. Muchos, y en algunos casos la mayoría, de quienes votan por Macri, por el Socialismo santafesino o por De la Sota (hoy peronista no kirchnerista) votarán por la Presidenta para que sea reelecta.
A cien días –104 para ser precisos– de las elecciones nacionales, el ya preanunciado resultado de las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires más las últimas encuestas en los otros distritos y a nivel nacional permiten sacar conclusiones sobre qué país surgirá de las urnas el 23 de octubre próximo.
1) Que el crecimiento de la economía es el factor electoral más determinante. La sensación de bienestar produce que la mayoría de los votantes quiera que nada cambie desplazando ese beneplácito –salvo excepciones– a todos sus gobernantes, sean nacionales o locales. Algo así como “que se queden todos”.
En las elecciones de 2009, cuando el crecimiento económico tuvo el bajón de la crisis financiera internacional, la tendencia general fue que los oficialismos perdieran o sacaran menos votos que en las elecciones de 2007.
Esto no sólo le pasó a Néstor Kirchner, que perdió en la provincia de Buenos Aires con De Narváez, sino simultáneamente al partido de Macri, que pasó de 46% de los votos en 2007 a sólo 31% en 2009. El PRO, además de perder una tercera parte de los votos obtenidos dos años antes, terminó teniendo un ajustadísimo triunfo de apenas 7% sobre Proyecto Sur, de Pino Solanas. Y también le pasó al Socialismo que, tras el triunfo de Hermes Binner en 2007, perdió en 2009 ante el Peronismo Federal de Carlos Reutemann.
Ahora, todo es al revés para los oficialismos y en 2011 tanto el PRO como el Socialismo en Santa Fe o el Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires, con Scioli compitiendo directamente contra De Narváez, sacarán muchos más votos que en 2009. Ganarán aquellos oficialismos locales que fueron derrotados hace dos años o aumentarán la cantidad de votos aquellos que habían ganado por poco.
Otros ejemplos de oficialismos elevados por la marea del bienestar económico son el del peronismo no K de De la Sota/Schiaretti, que en 2007 apenas le ganó raspando a Juez con acusaciones de fraude y hoy lo aventaja por una diferencia indiscutible.
Ni que hablar de Misiones, donde recientemente el gobernador Maurice Closs, adherente al kirchnerismo pero de origen radical, fue reelecto con el 75% de los votos, más del doble de los que obtuvo cuando fue electo cuatro años atrás.
Una historia muy similar es la de Urtubey en Salta, que hace cuatro años compitió también contra el vice del gobernador saliente y le ganó. Pero en 2007 le había sacado apenas tres por ciento al segundo mientras que en las elecciones de hace dos meses ganó sacando diez veces más diferencia: 57% contra 25% de su competidor.
2) Que la corrupción no es una prioridad para los votantes argentinos en este ciclo de la vida política nacional. Si el caso Schoklender, con sus increíbles características –un matricida administrando las Madres de Plaza de Mayo al que le aparecen una Ferrari, aviones y propiedades supuestamente obtenidas con dineros públicos destinados a construir casas para personas que viven en la pobreza–, no afectó la intención de voto o la imagen de la Presidenta, casi no habría hecho que pudiera torcer el romance que ella hoy vive con la sociedad.
En escala mucho menor está el caso del Inadi, donde directamente uno de los involucrados es candidato en las listas de Filmus y tampoco afectó la evolución de la intención de voto del Frente para la Victoria en la Ciudad de Buenos Aires.
3) Que no ha surgido en la oposición un candidato a nivel nacional que polarice con la Presidenta, o que cada vez que emerge alguno termina siendo erosionado tras su momento de mayor esplendor. Que la intención de voto que hoy reflejan las encuestas para Alfonsín, Duhalde y hasta Rodríguez Saá son bastante comparables. Y aunque en un rango algo menor, también están dentro de magnitudes similares las intenciones de voto para Carrió y Binner. Si todos los opositores se ubicaran entre el 5% y el 15% en octubre, pasaría a retiro buena parte de los principales políticos argentinos de la oposición.
4) Que el kirchnerismo está transformando la matriz con la que llegó al poder. Entrega un poco menos del veinte por ciento de votantes peronistas clásicos, más conservadores y viejos, que se reparten entre Duhalde y Rodríguez Saá, para conquistar votos progresistas que en el pasado no estaban en su mayoría en el peronismo sino en el radicalismo, sus retoños y otros partidos.
Un ejemplo es la Ciudad de Buenos Aires: en 2007 Carrió fue la candidata más votada para presidente, con 38%. Y en las elecciones legislativas de 2009, Solanas obtuvo 24%. Mientras que en las elecciones presidenciales de octubre, Cristina Kirchner podría obtener en la Ciudad de Buenos Aires la misma cantidad de votos que Macri, lo que significa cuatro veces más que lo que el Frente para la Victoria obtuvo en la Capital en las elecciones de hace dos años.
Reforzaría la idea de que Cristina cede votos peronistas clásicos en la derecha (Duhalde, Rodríguez Saá e incluso Macri) y absorbe en mayor proporción votos progresistas, si en el sur de la Ciudad de Buenos Aires Macri hace mejor elección que en 2007 y peor en el norte.
5) Que el kirchnerismo no debería sentirse seguro aun ganando en octubre por más diferencia sobre el segundo que ningún otro presidente desde la llegada de la democracia. Hace sólo dos años perdió hasta en Santa Cruz. Las mareas son irresistibles, pero van y vienen. Cuando la economía cambie, tendrá que agarrarse fuerte.
EL VOTO EN LA CIUDAD
Motivos e ideas
Por Manuel Mora Y Araujo
10/07/11 - 02:51
El análisis del voto en términos de dimensiones ideológicas “clásicas” –izquierda-derecha, por ejemplo– va perdiendo crecientemente vigencia. Sin duda, hay fuerzas políticas cuya identidad se sostiene todavía en algunos de esos términos.
Pero eso sucede, sobre todo, en la mente de los dirigentes; sus propios votantes a menudo los votan por otras razones, y por eso las corrientes del voto tienden a alejarse de esos dirigentes que no alcanzan a establecer un diálogo sustantivo con quienes podrían votarlos. Cuando eso sucede, algunos dirigentes optan por la fidelidad a sus principios de identidad ideológica; pasan a representar ideas en lugar de representar a ciudadanos.
La elección en la Ciudad de Buenos Aires este domingo ha sido bañada, de tanto en tanto, por esos conceptos. Ante todo, porque desde ya hay algunas candidaturas que se ofrecen en términos duramente ideológicos. Tienen pocos votos; más bien se diría que hacen más ruido que los votos que consiguen, pero persisten fieles a las ideas que quieren representar. Más allá de esos casos minoritarios, el baño de análisis ideológico es más frecuente en los comentaristas y críticos de la política que en los candidatos. No es raro leer en algún comentario periodístico que, por ejemplo, si Filmus llega a la segunda vuelta va a obtener votos que en la primera vuelta fueron a Solanas porque los aproxima la afinidad ideológica. Desde esas perspectivas parece inconcebible que votos que fueron a Solanas se vuelquen después a Macri. Y lo contrario ocurriría si fuese Solanas quien llega al ballottage.
Sin embargo, eso que ideológicamente parece inconsistente es lo que, según los fríos números, puede suceder; que votos de Solanas en la primera vuelta terminen en Macri en la segunda. Del mismo modo, algunos votos que fueron a Estenssoro o a López Murphy en la primera vuelta podrían ir a Filmus en la segunda. En estos votantes, por caso, predomina el “anti macrismo” antes que cualquier consideración ideológica, del mismo modo que en otros votantes (por caso, los de Solanas) predomina el “anti kirchnerismo” y no las preferencias de izquierda.
Los estudiosos norteamericanos Sniderman, Brody y Tetlock, en su libro Reasoning and choice, analizan el fenómeno que denominan “razonamiento ideológico”. Una de sus conclusiones es que algunos norteamericanos se definen a sí mismos como de “izquierda” o de “derecha” (liberal o conservative, en la jerga de su país); pero otros (muchos otros) no se sienten ni lo uno ni lo otro y, más interesante, algunos son un poco de las dos cosas. Esos votantes, ironizan los autores, no saben que si uno es un poquito más de derecha tiene que ser un poquito menos de izquierda, y al revés.
La imaginación política argentina se anticipó a esos análisis. Hace más de sesenta años, Perón inventó una dimensión que cortó al electorado por otro lado: peronismo, que podía cobijar tanto a populistas como a corporativistas, a conservadores, nacionalistas acérrimos y marxistas convencidos; y enfrente de eso la Unión Democrática, que incluía a radicales, conservadores y comunistas, todos mezclados. A juzgar por cuanto duró, fue un invento político genial, hasta el punto que al día de hoy uno de los grupos aparentemente más ideológicamente de izquierda del gobierno de Cristina de Kirchner adoptó como nombre propio el del legendario dirigente conservador Cámpora, sumado a las filas de Perón en la primera hora y ungido décadas más tarde presidente (provisional, en los planes del general) acompañado por otro conspicuo conservador de los primeros tiempos, Solano Lima, quien no se había sumado al peronismo originario, pero lo abrazó años después. Con aquella fórmula de Perón los peronistas siguen cosechando victorias electorales de tiempo en tiempo, hasta el día de hoy.
Lo que sucederá en las urnas este domingo en la Ciudad Autónoma tendrá poco y nada que ver con las ideologías de origen decimonónico ni con sus remedos folclóricos de este siglo. Tendrá más que ver con que mucha gente quiere votar a quien está en el Gobierno –como vemos que está sucediendo en casi todos los distritos donde se ha votado hasta ahora este año–, alguna gente quiere votar para introducir sangre nueva en la política y en las administraciones, alguna está enojada con el Gobierno local; otra está enojada con el Gobierno nacional y alguna gente está indignada con casi todos y con casi todo el mundo y hasta ultimísimo momento no sabrá a quién votar o si votar en blanco o si quedarse en su casa.
*Profesor de la Universidad Torcuato Di Tella.
La Nación
Elecciones 2011 / Se vota hoy al futuro jefe de Gobierno de la Ciudad
La batalla que define el rumbo porteño
Macri busca la reelección en una contienda que se polarizó con el kirchnerista Filmus. Solanas sueña con ser la sorpresa y entrar en el ballottage. El resultado desvela a la Casa Rosada y a la oposición nacional por su eventual impacto en la carrera presidencial
Domingo 10 de julio de 2011
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Martín Rodríguez Yebra
LA NACION
Cuatro años y mil conflictos después, Mauricio Macri y Daniel Filmus vuelven a ser hoy protagonistas centrales de las elecciones para elegir el proyecto político que gobernará la ciudad de Buenos Aires hasta 2015.
Macri intentará la reelección, después de haberse resignado a postergar su sueño presidencial. Filmus llega a la batalla después de haber sido designado otra vez por la Casa Rosada para representar al kirchnerismo en un terreno que casi siempre le fue hostil.
Ya lanzada a buscar un nuevo mandato, la presidenta Cristina Kirchner mira con ansiedad, pero a cierta distancia, la primera gran definición electoral del año: atenta a que las encuestas no le garantizan un desempeño triunfal apenas participó de la campaña porteña y espera al resultado de la primera vuelta para determinar cuánto arriesgará ante un eventual ballottage, previsto para el domingo 31.
Todos los sondeos de los últimos días reflejan una marcada polarización. El macrismo y el kirchnerismo parecen haber relegado a Fernando "Pino" Solanas, el candidato de Proyecto Sur, que igual mantiene ilusiones de ser la sorpresa y entrar en la segunda vuelta. Solanas fue un exponente novedoso en la ciudad en 2009, cuando salió segundo en las elecciones legislativas que coincidieron con el peor momento del kirchnerismo, cuarto en aquella pelea. Pero después de la muerte de Néstor Kirchner, la Presidenta consiguió un fuerte repunte en su imagen que se notó también a la ciudad.
¿Alcanzará para impulsar lo suficiente a Filmus? El senador apostó fuerte a ese efecto, aunque tuvo una campaña accidentada, sobre todo por el impacto del caso Schoklender, que demoró su instalación y puso al kirchnerismo porteño a la defensiva. A Filmus lo había elegido la Presidenta después de una suerte de casting en el que testeó también a los ministros Amado Boudou y Carlos Tomada. Filmus se quedó con la postulación pese a que estaba "en capilla" por su actitud de 2009, cuando se negó a ser candidato testimonial a diputado, y por promover en 2010 la ley de glaciares, resistida por la Casa Rosada. Tomada es su compañero de fórmula.
Macri sueña hoy con un resultado similar al de 2007 (cuando obtuvo 46% en la primera vuelta y dejó encaminado el ballottage, en el que sacaría el 60%). Puso a su ministra María Eugenia Vidal como candidata a vicejefa. Si consigue la ratificación le dará un significado simbólico al triunfo: busca mostrar que los porteños lo apoyan en su áspero enfrentamiento con el gobierno nacional, que tiene enormes atribuciones en una ciudad cuya autonomía permanece incompleta 15 años después del estreno de su actual estatus constitucional.
La gestión de Macri estuvo cruzada por los conflictos con la Casa Rosada, desde la discusión por el traspaso de la policía (que derivó en la creación de la Metropolitana) hasta los tironeos por el transporte y las denuncias de un boicot financiero a su gobierno.
El actual jefe porteño había iniciado su carrera electoral 2011 con un objetivo concreto: unificar las elecciones en octubre y pelearle a Cristina Kirchner la presidencia, mientras un delfín competía por la continuidad de Pro en la ciudad. Cambió sobre la marcha, acorralado entre las encuestas y la carencia de un sucesor que le garantizara la victoria. Se concentrará en la defensa de su distrito y en quedar en pie como un opositor presidenciable de cara a 2015.
Navegó con intencionada calma por una campaña de escaso vuelo, en la que en lugar de debatir propuestas se debatió quién tenía la culpa de que no haya habido un debate televisivo.
La Legislatura y las comunas
Para el futuro de la ciudad hay otras dos decisiones de peso en manos de los 2.482.868 porteños habilitados para votar hoy: se renueva la mitad de la Legislatura y se eligen por primera vez los delegados de las 15 comunas en que fue dividida Buenos Aires.
La disputa por la Legislatura es clave para todos los aspirantes al sillón de Bolívar 1. Macri pone en juego 14 bancas y aspira a ganar con un porcentaje alto para no desinflar el bloque actual de Pro. Su lista es encabezada por el rabino Sergio Bergman. El kirchnerismo sumará diputados desde tres listas, una encabezada por Juan Cabandié, referente de La Cámpora; otra, por el ex jefe porteño Aníbal Ibarra y la tercera, por la legisladora Gabriela Cerruti. De ganar, Filmus tendrá que gobernar con un Poder Legislativo adverso o al menos obligado a pactar.
La definición de los delegados comunales (que tendrán atribuciones de control y gestión en los barrios) entusiasma sobre todo al macrismo y al kirchnerismo, que aspiran a quedarse con casi todos los cargos en juego (son siete bancas por comuna).
Detrás de Macri, Filmus y Solanas, ansían con retener algo del caudal de votos que cosecharon en el pasado María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica (ganó, de la mano de Elisa Carrió, la elección de senadores de 2007) y Jorge Telerman, ex jefe de gobierno que sacó 20 puntos hace cuatro años. Otros siete candidatos están inscriptos. La UCR lleva a Silvana Giudici. La izquierda presenta tres postulantes: Luis Zamora, Myriam Bregman y César Rojas. Mudado de la provincia a la Capital, Ricardo López Murphy apunta a rescatar una porción del voto macrista. Y desde el PJ disidente compiten Jorge Todesca y Javier Castrilli, que se reparten el apoyo de dos compañeros de fórmula a nivel nacional: al primero lo impulsó Eduardo Duhalde y al segundo, Mario Das Neves. Todos sueñan con el cuarto puesto, que podrá darles legisladores y un precio alto a la hora del ballottage que todos suponen inevitable.
MAURICIO MACRI
PRO
Edad : 52
Profesión : ingeniero
Candidata a vice : María E. Vidal
El jefe de gobierno busca la reelección después de descartar una candidatura presidencial. Tuvo una larga carrera en el grupo empresario que fundó su padre, presidió Boca Juniors entre 1996 y 2007, y desde 2003 entró en la política como líder de Pro.
DANIEL FILMUS
FRENTE PARA LA VICTORIA
Edad : 56
Profesión : sociólogo
Candidato a vice : Carlos Tomada
Va por su segundo intento por gobernar la ciudad. Actual senador nacional, tuvo una larga carrera como funcionario en el área educativa: llegó a ser ministro nacional con Néstor Kirchner y, en la ciudad, con Aníbal Ibarra. Antes fue director de Flacso.
FERNANDO SOLANAS
PROYECTO SUR
Edad : 75
Profesión : cineasta
Candidato a vice : Jorge Selser
Fue la sorpresa de las últimas elecciones legislativas porteñas, cuando salió segundo y se convirtió en diputado y líder de un bloque de centroizquierda. Ya había ocupado ese cargo en los 90, como parte del Frente Grande. También fue constituyente.
MARIA EUGENIA ESTENSSORO
COALICION CIVICA
Edad : 53
Profesión : periodista
Candidato a vice: Fernando Sánchez
Hizo carrera en el periodismo en el país y en Estados Unidos, antes de empezar su militancia en organizaciones no gubernamentales. Entró en la política nacional de la mano de Elisa Carrió. En 2007, ganó las elecciones para ser senadora por la Capital.
JORGE TELERMAN
FRENTE PROGR. POR BUENOS AIRES
Edad : 55
Profesión : periodista
Candidato a vice : Diego Kravetz
Gobernó la ciudad (2006-2007) tras la caída de Ibarra por el caso Cromagnon. Tiene una larga trayectoria en el peronismo, fue embajador en Cuba en los 90 y asesoró a Duhalde en su primera campaña presidencial. Busca también una banca en la Legislatura.
SILVANA GIUDICI
UCR
Edad : 46
Profesión : abogada
Candidato a vice: Claudio Augugliaro
Como diputada preside la Comisión de Libertad de Expresión. Fue funcionaria en varios cargos durante la primera gestión de Aníbal Ibarra. Luego, en 2003, se mudó al Congreso (fue reelegida en 2007). Su candidatura tiene el respaldo de Alfonsín.
RICARDO LOPEZ MURPHY
PARTIDO AUTONOMISTA
Edad : 59
Profesión : economista
Candidata a vice: Ana Paulesu
Después de su fugaz paso por el Ministerio de Economía con De la Rúa empezó una carrera política alejado de la UCR. Salió tercero en las presidenciales de 2003; se alió y se peleó con Macri; se postuló sin éxito en la provincia y ahora debuta como candidato porteño.
MYRIAM BREGMAN
FRENTE DE IZQUIERDA
Edad : 39
Profesión: abogada
Candidato a vice: José Castillo
Actuó como querellante en causas emblemáticas de derechos humanos, como el caso que terminó en la condena a Etchecolatz. Es militante del PTS, que presenta una alianza trotskysta que integran también el Partido Obrero y la Izquierda Socialista.
JAVIER CASTRILLI
ACCION CIUDADANA
Edad : 54
Profesión : árbitro
Candidata a vice: Leda Di Si
En los 90 se ganó el mote de "Sheriff" por su recio estilo en el arbitraje futbolistico. Tras su retiro fue funcionario de Kirchner en el área de seguridad deportiva. Ahora se presenta por un frente que contó con el apoyo inicial de Mario Das Neves.
JORGE TODESCA
MID
Edad : 64
Profesión : economista
Candidato a vice : Lisandro Yofre
Presidió el Banco Provincia, fue viceministro de Economía en la gestión nacional de Duhalde y hoy dirige una consultora que integra la lista de las que multó Guillermo Moreno por difundir datos de inflación que difieren con los del Indec. Lo apoya Duhalde.
CESAR ROJAS
MAS
Edad : 41
Profesión : docente
Candidato a vice: Rubén Saboulard
Es activista por los derechos de las minorías sexuales y por el aborto legal. Trabajó como contratado en el área cultural de la ciudad (acusa a Macri de haberlo echado). El partido que integra se quedó fuera del frente trostkista que encabezó Bregman.
LUIS ZAMORA
AUTODET. Y LIBERTAD
Edad : 63
Profesión : abogado
Candidata a vice : Cecilia Paul
En 1989 fue el primer diputado trotskysta del país. Luego dejó la política activa y se dedicó a vender libros. En 2001 reapareció con un resultado electoral sorprendente y volvió al Congreso. Tuvo otra buena elección en 2003, pero su fuerza se desmembró pronto.
CRONOLOGIA
Desde 1996, la ciudad tuvo cinco jefes de gobierno distintos
Agosto de 1996 - Diciembre de 1999
De la Rúa, el primer jefe de gobierno
Buenos Aires se convirtió en ciudad autónoma en 1996, de acuerdo con la reforma constitucional de 1994, y Fernando de la Rúa fue elegido jefe de gobierno. Obtuvo el 40% de los votos.
Diciembre 1999 - Agosto de 2000
Enrique Olivera reemplaza a De la Rúa
El vicejefe de gobierno asumió el mandato en la Capital cuando De la Rúa ganó las elecciones presidenciales de 1999 y renunció a su cargo. Olivera no se presentó a la reelección en 2000.
Agosto de 2000 - Marzo de 2006
Dos gobiernos de Aníbal Ibarra
El primer mandato de Ibarra duró hasta diciembre de 2003. En las elecciones de ese año fue reelecto pero, tras la tragedia de Cromagnon, la Legislatura lo destituyó el 7 de marzo de 2006.
Marzo de 2006 - Diciembre de 2007
Telerman asume en la ciudad
Tras la destitución de Ibarra, Jorge Telerman, el vicejefe hasta entonces, se hizo cargo de la administración hasta la finalización del mandato. Se presentó para la reelección, pero salió tercero.
Diciembre de 2007 - Actualmente
Mauricio Macri, jefe de gobierno
Macri ganó las elecciones de 2007 tras disputar el ballottage con Daniel Filmus. Ganó la primera vuelta con 46% de los votos, con 23 puntos sobre Filmus. En el ballottage obtuvo el 60%.
Elecciones: hoy comienza la recta final
Mariano Grondona
Domingo 10 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
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Faltan sólo catorce semanas para la elección presidencial del 23 de octubre. Con la primera vuelta que se realizará hoy en la Capital Federal para elegir al jefe de gobierno se inicia un intenso proceso electoral cuyo rasgo central será la aceleración de las decisiones colectivas que rematarán, al fin, en la elección presidencial. Esta "aceleración" del proceso electoral vendrá marcada por la rápida sucesión de los pronunciamientos parciales que nos acompañarán de hoy en adelante. El 24 de julio será elegido el próximo gobernador de la provincia de Santa Fe, donde no hay reelección ni segunda vuelta. El 31 de julio se realizará, si es necesaria, la segunda vuelta en la Capital. El 7 de agosto la provincia de Córdoba elegirá su nuevo gobernador, también sin reelección ni segunda vuelta. El 14 de agosto, en fin, todo el país votará en elecciones primarias y obligatorias. En esta última fecha, sólo nos quedarán diez semanas para decidir quién habrá de ser nuestro próximo presidente.
Al recorrer este apretado calendario no hemos tenido en cuenta los distritos menores que han concurrido o concurrirán a las urnas porque, en ellos, el monopolio de la "caja" que maneja el Poder Ejecutivo Nacional es decisivo. Véase si no lo que acaba de ocurrir en Tierra del Fuego, donde la competencia por la gobernación quedó reducida a dos candidatas kirchneristas: la "hiperkirchnerista" Rosana Bertone, favorecida por Cristina Kirchner, y la "semikirchnerista" y actual gobernadora Fabiana Ríos, que logró su reelección pese a no ser la predilecta de la Presidenta. ¿Ha sido ésta, entonces, una derrota de Cristina? No necesariamente. Lo que indica esta elección, en todo caso, es que Cristina no es omnipotente.
La decisión popular sobre el próximo presidente tendrá lugar, por lo visto, en los cuatro distritos mayores , donde sufraga el 70 por ciento de los ciudadanos. Tres de estos distritos, Capital, Santa Fe y Córdoba, votarán dos veces este año: la primera en sus elecciones provinciales y la segunda en la elección presidencial. Sólo la provincia de Buenos Aires votará una única vez, ya que sus ciudadanos concurrirán a las urnas el 23 de octubre para cubrir tanto la elección provincial como la elección nacional. En tren de completar esta cronología, sólo nos falta agregar que, de no resolverse la elección presidencial en la primera vuelta del 23 de octubre, habrá una segunda vuelta el 20 de noviembre.
Anticipaciones
De ahora en más el proceso se acelerará no sólo por el vertiginoso calendario electoral que nos aguarda sino también porque los ciudadanos, concentrando por su cuenta los votos, harán que la primera vuelta se anticipe, en los hechos, hasta desplazar a la segunda vuelta. Esto podría ocurrir hoy mismo si Mauricio Macri , a quien las encuestas le dan el 45 por ciento de los votos en la Capital, sobrepasa esta cifra hasta llegar al 50 por ciento requerido por la ley. Si Macri no logra sortear esta exigente valla, tendrá que concurrir a una segunda vuelta, probablemente contra Daniel Filmus , el 31 de este mes. Esta concentración de los votos en Macri y Filmus, que sumados llegarían al 75 por ciento del total, no refleja la intención original de los legisladores de la ciudad. Estos suponían en efecto que, en tanto que la primera vuelta debería ser "auténtica" por cuanto los votantes podrían escoger libremente en ella al candidato de su íntima preferencia, recién en la segunda vuelta reinaría forzosamente el voto útil porque sólo habrían de quedar dos finalistas entre los cuales optar.
Siguiendo el espíritu de los legisladores de la ciudad, hoy se presentan nada menos que once candidatos a la Jefatura de Gobierno. De estos once, sin embargo, solamente dos o tres -Macri, Filmus y eventualmente Pino Solanas- obtendrán un respaldo significativo. Lo cual quiere decir que, si las encuestas no mienten, en la primera vuelta de la Capital los ciudadanos ya votarán concentrados, casi como si estuvieran en la segunda vuelta, anticipándose a la ley electoral.
La otra anticipación ciudadana ocurrirá probablemente en las elecciones primarias, nacionales y obligatorias del 14 de agosto, de aquí a cinco semanas. Siempre se dijo que la debilidad de la oposición consistía en su dispersión frente al "unicato" de Cristina. Hoy subsisten, todavía, diez candidatos a presidente. Pero también es probable que el 14 de agosto los votantes no kirchneristas hagan por su cuenta lo que no supieron hacer los políticos de la oposición: concentrarse en unos pocos candidatos sobresalientes. Imaginemos que estos dos candidatos fueran Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde (lo cual, por supuesto, está por probarse). De agosto a octubre, entonces, a la luz de esta nueva "anticipación" ciudadana, la primera vuelta del 23 de octubre podría parecerse más a una "segunda vuelta" en la cual Alfonsín, Duhalde o algún "tapado" conjuraran en las urnas la dispersión de los opositores. Todo lleva a pensar, pues, que el 14 de agosto ocurrirá de facto la primera vuelta de la elección presidencial, quedando en tal caso el 23 de octubre como una real y definitiva segunda vuelta.
Cristina, ¿ganará?
Todo induce a pensar que en las elecciones parciales de tres de los cuatro distritos mayores que irán a las urnas entre julio y agosto, Cristina perderá. ¿Bastará esta sucesión de derrotas parciales para anticipar la victoria de la oposición el 23 de octubre? Sólo si se verificara, además, otra condición: que la derrota de Cristina en aquellos tres distritos provinciales, que es casi segura, se traduzca además en una derrota "nacional". Si Macri le gana a Cristina en la Capital, si el "binnerista" Antonio Bonfatti hace lo mismo en Santa Fe y si José Manuel de la Sota o Luis Juez triunfan en Córdoba, ¿estas victorias opositoras se trasladarán a la elección nacional? ¿Cuál es la proporción de los votantes macristas, binneristas, delasotistas o juezistas que, votando contra Cristina en estas tres provincias, pese a ello podrían apoyarla en el plano nacional? ¿Una proporción sustantiva o deleznable?
Al formular estos interrogantes, también hay que notar que, para Cristina, ganar significaría en octubre dos cosas: la primera, por supuesto, ganarles a sus opositores; la segunda, adelantarse asimismo a sus propios candidatos. Esta "segunda victoria" sería vital para la Presidenta porque su intención es probar que los votos del Gobierno le pertenecen únicamente a ella.
Pero esta doble pretensión de ganarles a los opositores y de superar al mismo tiempo a los propios aliados quedará supeditada al gran distrito del que aún no hemos hablado: la provincia de Buenos Aires. En ella, recordemos, el candidato a gobernador Francisco de Narváez es el único opositor que venció a Kirchner en 2009. De Narváez ha recibido el respaldo de Ricardo Alfonsín, pero no el de Eduardo Duhalde, quien ha consagrado su propio candidato a gobernador, dividiendo así las fuerzas no kirchneristas en la provincia. Este desdoblamiento debilita a la coalición opositora. ¿Están Duhalde y De Narváez a tiempo, todavía, para enmendar este despropósito? Cristina ha procurado por su parte "limar", "esmerilar" a Daniel Scioli en Buenos Aires, lanzando las candidaturas cristinistas pero "antisciolistas" de Martín Sabbatella y de Gabriel Mariotto, para que Scioli no vuelva a derrotarla "indirectamente" como lo hizo con Néstor Kirchner en 2009. Cristina o Scioli, Duhalde o De Narváez, ¿quién de ellos cederá antes? Sólo aquel que se bañe en las aguas del realismo se llevará el premio final.
Opinión
El desarrollo gradual de la autonomía porteña
Andrés Gil Domínguez
Para LA NACION
Domingo 10 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
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La consagración constitucional de la autonomía de la ciudad de Buenos Aires generó múltiples consecuencias jurídicas, institucionales, políticas, sociales y culturales para sus habitantes.
Si bien no es una provincia, la Ciudad -definida como una "provincia urbana"- ocupa un lugar similar a éstas en la estructura del sistema federal argentino, aunque lamentablemente la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia no lo reconozca.
La Constitución local es un ejemplo de cómo se puede consagrar derechos y políticas especiales de forma expansiva, respetar la forma de gobierno histórica evitando los vicios insanables del Pacto de Olivos respecto del ejercicio del poder, pero sin incorporaciones extravagantes de elementos parlamentarios, establecer un moderno mecanismo de selección y designación de los jueces e incorporar un sistema de control de constitucionalidad sumamente novedoso y efectivo.
En este plano, las Comunas se destacan como una forma de descentralización política y administrativa (aún en un ejido urbano) de materias que hacen al devenir cotidiano de las personas, como las vías secundarias, los espacios verdes, la decisión y ejecución de obras públicas, el cumplimiento de las normas sobre usos de los espacios públicos. Indudablemente, una vez en funcionamiento, las Juntas Comunales serán una herramienta vital para la plena eficacia del sistema de derechos y las políticas especiales.
La consolidación de la autonomía es un proceso gradual cuyo punto máximo de culminación se verificará cuando se observe la plena igualdad entre los habitantes de las provincias y los de la ciudad de Buenos Aires. Necesita de la acción mancomunada del Estado federal y del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, aunque existen situaciones en donde es la propia ciudad -como en el caso de la venta de medicamentos de venta libre fuera de las farmacias- la que inexplicablemente retacea la expansión autonómica y coloca en una situación de desigualdad a sus habitantes.
Desde su conformación, la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires sancionó numerosas leyes que razonablemente regularon materias que en el orden federal ni siquiera se debaten. De igual manera, la justicia local dictó fallos de suma trascendencia en torno a la tutela de los derechos de las personas, siendo un icono singular el que sirvió de disparador para la sanción de la ley de matrimonio igualitario.
Quedan materias pendientes, como la conformación de una policía local con las mismas atribuciones facultativas y territoriales que las provinciales, el pleno traspaso de la justicia nacional civil, comercial, laboral y penal, que posibilitará que en dichos ámbitos se aplique la Constitución local, y el dominio público del Puerto de Buenos Aires.
Los recursos que genera la ciudad de Buenos Aires -más allá del unitarismo económico que padecemos- permiten desarrollar un modelo de integración y desarrollo social a gran escala en materia de salud, educación y acceso a la vivienda. La Constitución local es clara y taxativa: los derechos (y especialmente los económicos, sociales y culturales) no son plebiscitables, solamente se pone a la consideración popular los medios para hacerlos realidad.
Las decisiones legislativas, administrativas y judiciales que adopta la ciudad de Buenos Aires se proyectan con fuerza en las provincias argentinas, lo cual marca la importancia político-institucional que emerge de los contornos autonómicos.
En cada elección se renueva el anhelo de los votantes y la obligación de los votados de seguir bregando por la autonomía en todas las instancias políticas y judiciales como un mandato constitucional expreso, permanente e irrenunciable del pueblo de la ciudad de Buenos Aires.
El autor es profesor de Derecho Constitucional en las universidades de Buenos Aires y de Salamanca
Elecciones 2011/ La campaña porteña repercute en los comicios nacionales
Macri aspira a ser el gran elector de octubre
El jefe de Gobierno, que no pierde en su distrito desde 2003, quiere fortalecer su liderazgo y ya piensa en 2015
Domingo 10 de julio de 2011
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Jaime Rosemberg
LA NACION
Mantener la hegemonía y retener el poder en un distrito en el que no pierde una elección desde 2003. Convertirse en el indiscutido y gran elector opositor para las presidenciales de octubre. Comenzar desde una posición inmejorable el trabajoso armado para intentar llegar a la Casa Rosada en 2015.
Mauricio Macri buscará hoy su reelección en la ciudad de Buenos Aires con esos objetivos al alcance de la mano, luego de una campaña breve y sin sobresaltos, en la que debió superar la depresión inicial por postergar sus sueños presidenciales. Lo hizo, según cuentan miembros del comité de campaña de Pro, con su pragmatismo de ingeniero, casi sin mirar hacia atrás. Por eso, aseguran en Bolívar 1, el de hoy (y el del casi seguro ballottage del 31) será el primer paso del jefe de gobierno porteño para apuntar a lo más alto, de aquí a cuatro años.
Hace dos meses, la situación era bien diferente. Luego de fomentar la interna entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, Macri se convenció: ni una ni el otro garantizaban la continuidad de su proyecto, y vencer a Cristina Kirchner era una quimera. Contra su voluntad, según fuentes de Pro, optó por hacer caso a su mesa chica, y archivó por tercera vez consecutiva su candidatura a presidente.
"La piloteó bastante bien. En la campaña ni se habló de su candidatura a presidente", comentó a La Nacion un dirigente de Pro. Macri se concentró en un discurso local: pocas referencias al kirchnerismo y nulas conexiones con los otros candidatos presidenciales afines, como Eduardo Duhalde o Ricardo Alfonsín. La ilusión de una fórmula compartida (Michetti y Felipe Solá, una de las que más chances tuvo) se desvaneció poco antes del cierre de las listas.
"El votante porteño es muy libre, no le gusta que lo subestimen y le digan a quién tiene que votar", afirman en el búnker de Pro, para explicar por qué ningún candidato presidencial opositor acordó su apoyo a Macri en estas últimas semanas. El gurú Jaime Durán Barba también habló al oído del candidato: no acercarse a nada que huela a peronismo y no polemizar con Cristina Kirchner, con la que Macri comparte una buena franja de votantes porteños, fueron dos de los consejos más escuchados.
De todos modos, en Pro ya se imaginan un escenario nacional soñado: triunfo en Capital (en segunda vuelta, cree la mayoría) y en Santa Fe el 24 de este mes, con Miguel del Sel como estandarte. "Si eso pasa, lo van a venir a buscar. Va a ser el gran elector opositor en agosto, y ni que hablar en octubre", se ilusionan desde el armado nacional.
A Macri también lo benefició el silencio inicial de Daniel Filmus , que no hizo campaña agobiado por los escándalos que sacudieron al gobierno nacional. "No cambiamos la estrategia por el caso Schoklender, en todo caso los que la cambiaron fueron ellos", explicó a La Nacion el vocero de la campaña macrista, Marcos Peña.
El combo utilizado en la campaña fue destacar los logros de la gestión, hacer promesas concretas hacia el futuro y algún golpe de efecto mediático. Quedan, como en todo proceso político, heridos y magullados. Los encargados del armado en todo el país, que estallaron al saber que no tendrían un proyecto presidencial propio, se consuelan con futuros cambios en la construcción, y lugares en un eventual nuevo gabinete, "más político" que el actual, pensando en construir una alternativa nacional. Algunas figuras locales, como Gabriela Michetti y sus dirigentes de confianza dentro y fuera del gobierno porteño, intentarán reacomodarse luego de una interna feroz de la que no salieron bien parados.
Si Macri logra revalidar laureles en su principal distrito, quizá los pases de factura queden para una mejor ocasión. Por lo menos, hasta después de una hipotética segunda vuelta.
La reunión que parecía imposible
Del frío saludo entre Macri y Filmus a las risas cómplices y el aplauso por la llegada tardía de Solanas
Domingo 10 de julio de 2011
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Foto: LA NACION / Fernando Gutierrez
Jesica Bossi
LA NACION
El saludo se concretó exactamente a las 16.50. Mauricio Macri ingresó a paso rápido y, apenas lo vio, extendió su brazo para ofrecerle un apretón de manos, más que frío, al senador Daniel Filmus, su principal rival en las elecciones de hoy. Los flashes registraron ese instante, gélido, que el legislador kirchnerista propuso sin éxito repetir para una mejor captura de las cámaras. Fue el primero y único acercamiento que los unió durante toda la campaña, en la que no se cruzaron ni en programas de TV ni en debates.
Esa fue una de las postales que dejó la convocatoria que hizo La Nacion a los candidatos que compiten por la jefatura de gobierno con el fin tomar una imagen que ilustre la portada. En plena batalla electoral, nunca habían accedido a juntarse en ningún ámbito. La cita fue el viernes, a las cuatro y media, pero la negociación para lograr asistencia perfecta había comenzado dos días atrás. Todos cumplieron con su palabra y compartieron una tarde que arrancó distante, pero terminó con sonrisas y un aplauso cerrado al culminar la sesión fotográfica.
Pino Solanas, de Proyecto Sur - Foto: LA NACION
Daniel Filmus, pasó por LA NACION - Foto: LA NACION
TELERMAN SUPERSTAR. Histriónico como nunca, Jorge Telerman logró distender a sus rivales durante toda la sesión de fotos. Repartió abrazos, posó como un modelo y consiguió incluso que Macri y Filmus, algo más incómodos, se rieran al mismo tiempo en un par de ocasiones - Foto: LA NACION
La izquierda fue puntual. Arribaron primeros Myriam Bregman (Frente de Izquierda y los Trabajadores) y César Rojas (Nuevo Más). Comenzaron a desfilar para una seguidilla de fotos individuales. Sorprendió la coquetería del candidato trotskista, que llevaba en la solapa de su abrigo un prendedor con la esfinge de Lenin. "Esperen que me pongan un poco de maquillaje para tapar las ojeras", explicó Rojas antes de someterse al lente.
A medida que llegaban, se fueron concentrando en la sala de la redacción donde cada día se diseña la tapa del diario. Allí las encuestas dominaron la charla informal y la primera en quejarse por los resultados que la mostraban rezagada fue María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica, enfundada en un trajecito terracota que combinaba con sus stilettos color visón.
Asesores y voceros de los candidatos que aún estaban en camino llamaban por teléfono para atribuir el retraso al intenso tránsito. El propio Macri fue víctima del caos vehicular y debió resistir las chicanas que el resto de sus colegas le propinó no bien apareció. El jefe comunal, vestido de elegante sport, anunció que tenía una reunión y debía irse pronto. Lo mismo dijo Filmus .
A esas alturas, la tensión tenía nombre y apellido: Fernando Solanas. "Pino" brillaba por su ausencia. Para evitar fugas, los fotógrafos propusieron armar la escena. Los fueron ubicando delante de un fondo blanco. En el centro, astuto, se colocó Jorge Telerman, convertido en un verdadero showman . A su derecha, estaba Macri y, a su izquierda, Filmus. Las tres mujeres -Estenssoro, Bregman y la radical Silvana Giudici- quedaron sentadas, en un primer plano.
"Finalmente, «Pino» nos plantó", descomprimió Telerman y despertó risotadas. Macri luchaba en la foto, codo a codo, con Jorge Todesca, el postulante del Peronismo Federal. "Apuren que se me tira encima", exclamó el líder de Pro, que lo tenía cada vez más cerca. "Ojo que se le cae el duhaldismo arriba a Macri", retrucó Todesca, de estridente corbata colorada. Los gags eran, además, una excelente pintura política.
"«Pino» está subiendo", informó un cronista. "Eso dicen las encuestas", se rió, pícaro, Telerman. Filmus, dispuesto a no dar ventajas, replicó: "Denuncio a Telerman porque está violando la veda". El ex árbitro Javier Castrilli estaba impaciente. Se salía de cuadro para picar algo de la mesa de catering servida a un costado. Y ahí apareció él, 45 minutos después de lo previsto: se lo distinguía por su cabellera blanca, el polerón verde y un saco marrón, saludando a la distancia con los brazos en alto, al estilo Perón. Hubo aplausos al ingreso triunfal de Solanas.
Minutos después recaló el último, Ricardo López Murphy. El "Bulldog" creía que el encuentro era al día siguiente. Entonces sí las cámaras apuntaron para conseguir esa imagen inédita a lo largo de la campaña porteña. Telerman no dejó nunca su rol de animador. "Otro chiste, Jorge", imploró Estenssoro. "Entra un hombre al consultorio?", llegó a hilvanar, justo en el lamparazo final. Quedó el cuento trunco, pero el objetivo se había logrado. Todos se despidieron y se desearon suerte para la prueba de fuego de las urnas.
APOSTILLAS - Chicanas por el debate que no fue
La discusión por el debate entre los candidatos promete no terminar. En broma, un cronista sugirió que después de la sesión fotográfica los postulantes intercambiaran ideas para una nota. "No digan la palabra debate que hay uno que se va a querer ir", se despachó Daniel Filmus, en obvia referencia a Macri. El jefe de gobierno no recogió el guante y marchó directo para el set ubicado en el centro de la redacción. Después del saludo inicial, sólo cruzaron palabra para despedirse.
El "polémico" aproach entre Macri y Todesca
Jorge Todesca, el candidato de Eduardo Duhalde, estuvo encendido y picante para los chistes. "Más adentro por favor, como entrando", pidió un fotógrafo, en referencia a que se acercara a Mauricio Macri. "Epa", exclamó Todesca, entre carcajadas y la mirada asustada del jefe de gobierno porteño. Sagaz, Jorge Telerman lanzó el comentario más subido de tono de la tarde. "Esa imagen y la de Silvina Escudero van a ser las dos más polémicas del fin de semana", ironizó, en referencia a la provocativa foto que trascendió de la famosa vedette.
ZAMORA SE EXCUSO DE PARTICIPAR EN LA FOTO
Ausente con aviso, Luis Zamora fue el único candidato que no participó en la convocatoria de La Nacion. Como abogado querellante en el juicio de la ESMA, el líder de Autodeterminación y Libertad debía participar de los alegatos que la fiscalía realizó el viernes en los Tribunales de Comodoro Py. Se disculpó tres horas antes de que se concretara la reunión que, de todos modos, no figura entre sus costumbres. "No podía irme del juicio. Igual, hay encuentros sociales con algunos candidatos que no quiero tener, para ser coherente", explicó. El miércoles había evitado esa misma foto en el debate de la UBA. El jueves sí lo permitió, antes de una participación en el canal TN.
La Presidenta, ante el primer test relevante
Espera que Filmus quede posicionado para el ballottage; sólo entonces podría empezar a jugar fuerte en la ciudad
Domingo 10 de julio de 2011
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Cristina, ayer, en el acto por los festejos del 9 de Julio en TucumánFoto: DPA
Mariana Verón
LA NACION
Se la vio poco en la campaña. Pero estuvo. Cristina Kirchner llamó cuantas veces quiso a su candidato Daniel Filmus : lo recibió en tres ocasiones a solas en la quinta de Olivos, y, en los últimos 15 días, rearmó su propia agenda de gestión para regalarle anuncios que lo hicieran levantar en las encuestas.
La Presidenta no quiso quedarse fuera del armado electoral. Es el primer gran test que deberá sortear antes de ir ella misma a las urnas el 14 de agosto, en las elecciones primarias que comenzarán a delinear la grilla de candidatos para el futuro gobierno.
En la Casa Rosada, no sobra el optimismo ante la primera elección de alta repercusión que el kirchnerismo deberá pasar hoy. Los números todavía les son desfavorables, y no hay sondeos de opinión encargados por el propio Gobierno que muestren que el senador logre dar vuelta el resultado en el casi seguro ballottage que deberá disputar con Mauricio Macri dentro de 20 días.
El clima es de mansa espera. La jefa del Estado intentará capitalizar el resultado de hoy como una muestra de que, a pesar de salir segundo, el kirchnerismo habrá dejado atrás la crisis que, hace apenas dos años, lo ubicó apenas con el 12% de los votos entre los porteños. Para un distrito que ha sido históricamente reacio a la letra K, en la Casa Rosada dicen que es más lo que la Presidenta tiene para ganar que para perder.
Si se cumplen las encuestas, la Presidenta festejará hoy en el búnker del hotel NH Tango, donde se montó el comando de campaña del oficialismo. La esperan para que ella dé el primer empujón a lo que será la segunda etapa de la campaña. Lo mismo hizo en 2007, cuando Filmus se metió segundo, también detrás de Macri. Entonces, Cristina todavía no había siquiera oficializado su candidatura presidencial. Esta vez, sus propias cartas ya están jugadas.
Con su propio estilo, la jefa del Estado no dejó de meterse en el armado del mensaje electoral de Filmus. Vieron juntos los spots de la campaña, autorizó cada uno de los afiches que se pegaron en las calles, en los que ella aparecía, y conversaron sobre cómo encarar el debate del no debate en TV. "A pesar de que no hizo actos, estuvo muy presente", dijo a La Nacion un colaborador del senador.
De todas maneras, Cristina Kirchner no se mostró demasiado. Está claro que su estilo es bien diferente del que tenía su marido cada vez que tenía que pelear en las urnas. La campaña de 2009, para la que Néstor Kirchner se postuló como diputado bonaerense, la consumió caminando como nunca el conurbano. Si los votos, como sostienen en Balcarce 50, son ahora de Cristina, ella no los explotó en las calles porteñas.
Un ministro y dos funcionarios nacionales sostienen que, a partir de mañana, si Filmus logra entrar al ballottage, la campaña tomará otra fuerza. "La segunda vuelta va a quedar a 15 días de su elección, y ella ya va a estar en campaña. Habrá más presencia", apuntó un colaborador presidencial. El mensaje que vendrá, dicen en la Casa Rosada, es dejar en evidencia que Macri no tuvo una opción electoral a nivel nacional, y desde allí intentarán estructurar el nuevo mensaje.
Consciente del impacto que el resultado porteño dejará para su propia prueba electoral, en los últimos 15 días la Presidenta readecuó sus medidas de gobierno y apuntaló a Filmus. Presentó el plan de seguridad para la zona sur y anunció el traslado de la cárcel de Villa Devoto a la ciudad de Mercedes. Misterioso, un alto funcionario dijo que hay en carpeta nuevos anuncios para los 20 días que faltan para la segunda vuelta.
Cristina sabe que el cronograma electoral le juega en contra. Tiene la elección en Santa Fe, el 24; el ballottage porteño, el 31, y el comicio en Córdoba, el 7 de agosto, justo una semana antes de las primarias. En ningún lado tiene garantizada la victoria. La Casa Rosada espera festejar, aunque sea algo, esta noche.
OPOSITORES NACIONALESELISA CARRIO
Coalición Cívica
Su principal apuesta es que María Eugenia Estenssoro, su candidata a jefa de gobierno porteña, se constituya en la sorpresa de la elección. Sería prescindente en un eventual ballottage Macri-Filmus.
RICARDO ALFONSIN
Unión por el Desarrollo Social
Consciente de que Silvana Giudici no tiene chances, confía en que un triunfo de Macri sea leído como una fuerte derrota del gobierno kirchnerista en el principal distrito.
HERMES BINNER
Frente Amplio Porgresista
A pesar de no haber mantenido un acuerdo nacional, apoya la postulación de Fernando "Pino" Solanas. Es equidistante frente a Macri y Filmus.
EDUARDO DUHALDE
Unión Popular
Tiene un candidato: Jorge Todesca, pero apuesta a un triunfo de Mauricio Macri. En un eventual ballottage, podría hacer explícito el respaldo al actual jefe de gobierno.
ALBERTO RODRIGUEZ SAA
Compromiso Federal
El gobernador de San Luis, candidato a la reelección en su provincia, no apoya a ningún postulante porteño ni tiene preferencias en las listas para la Legislatura.
Página 12
EL PAIS › OPINION
La Ciudad por quinta vez
Lo que hay en juego. Lo que arriesga Macri, su caudal y sus límites. El kirchnerismo procura elevar su techo y llegar a una segunda vuelta con chances. Las claves para leer el resultado. La ilusión de Solanas, su futuro. Ocho fórmulas que compiten con pocas ilusiones. La Legislatura y las flamantes comunas. Mirada previa para un día con sol.
Por Mario Wainfeld
Los porteños elegirán hoy, por quinta vez en su breve historia como distrito, a su jefe de Gobierno. Según el “sentido común” de las encuestas de todo pelaje, el actual mandatario Mauricio Macri (PRO) obtendría el primer puesto y el senador Daniel Filmus (Frente para la Victoria) el segundo. El diputado Fernando Solanas, tercero en discordia, asegura que tales sondeos falsean la realidad y que dará el batacazo, saliendo segundo para disputar el ballottage con Macri. Todos los protagonistas dan por hecho que nadie alcanzará la exigente marca del 50 por ciento más uno de los votos.
En las elecciones precedentes sólo Aníbal Ibarra en 1999 pudo prescindir de la segunda vuelta, superando con comodidad a Domingo Cavallo. El primer jefe de Gobierno, Fernando de la Rúa, fue consagrado antes de que rigieran la Constitución de la Ciudad Autónoma y el régimen de doble vuelta.
Si no se corroboran los sondeos y las especulaciones previas, consultores y formadores de opinión deberán poner las barbas en remojo. Si se ratifican, el interés estará centrado en la diferencia entre el primero y el segundo. También en la comparación de sus desempeños con los del año 2007, cuando ya se enfrentaron. Y, por último, habrá que mirar cuántos votos “disponibles”, esto es, no absorbidos por los dos punteros, quedan para la segunda vuelta. Con bajo porcentaje de votos flotantes y amplia diferencia se consolidarían las perspectivas del primero. Con más votos a capturar y un gap corto, el segundo mejoraría sus chances.
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Las marcas del pasado: El electorado de la Capital es tradicional o hasta atávicamente refractario a todas las vertientes del peronismo, abarcando al kirchnerismo (ver asimismo nota aparte).
Macri, en cambio, conserva desde su primera irrupción en 2003 un piso muy alto.
Pino Solanas sorprendió con su cosecha en 2009, corriendo de atrás, en una elección expresiva, de medio mandato.
El horizonte más deseado hoy por el jefe de Gobierno sería volver a sacar más del 46 por ciento, como en su anterior competencia con Filmus.
El del aspirante kirchnerista, elevar el techo de su fuerza, que jamás traspuso el 24 por ciento del padrón, y acortar la brecha con el jefe de Gobierno.
El sueño de Solanas sería probar que su proeza de dos años atrás no fue una flor efímera. Suelen germinar en la Capital, acogedora con terceras fuerzas, en especial con sesgo de izquierda y centroizquierda, pero chúcara para sostener ese favor largo tiempo. Sólo el Frente Grande se mantuvo presente durante más de una década. Otras figuras marcaron hitos o tendencias pero no crecieron o perduraron poco: el democristiano Augusto Conte (en 1983), los socialistas Alfredo Palacios y Alfredo Bravo (a principios del siglo pasado y en esta etapa reciente), Luis Zamora en 1999.
Solanas y Macri depusieron sus candidaturas presidenciales, ya instaladas, para buscar la Jefatura de Gobierno. Dos casos de frazada corta, que desmantelaron sus espacios nacionales. Uno de ellos, cuanto menos, se equivocó en la jugada. Hoy se sabrá quién.
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Mauricio y la Rosada: El líder de PRO amaga desde 2003 con ser candidato a presidente, por un espacio que remixe un centroderecha asumido con retazos de peronismo. A la hora de la verdad, se retrae y opta por el terruño porteño. El impacto de esas decisiones dista de ser menor. No hay una opción precisa de derecha para los comicios de octubre. Y se destartaló el Peronismo Federal, que siempre lo espera para paliar su ausencia de liderazgos. Cabe dar por hecho que su caudal de votos porteños, aun en el caso de ser superado, es estimable. Cuesta imaginar cuál será el destino nacional de esos sufragios. Macri no expresa a ningún partido que apunte a la Rosada. El capital electoral de Macri, que hasta ahora ha sido policlasista y con implantación relativamente pareja en toda la Capital, se diluye más allá de la General Paz. Su fuerza y su debilidad, dialécticamente, se cifran en esos datos. Su accionar poco audaz potencia el fenómeno.
El jefe de Gobierno es el favorito para ganar la primera vuelta. Arriesga mucho: el único distrito que conduce su fuerza y casi todo su capital político. Si llegara a perder la Ciudad, su futuro se ensombrecería. Si fuera reelecto recrearía el horizonte para empezar a construir un espacio nacional. Hace ocho años que no afronta en serio ese desafío, lo que acota sus márgenes cuando, con los comicios encima, debe resolver si salta a ligas mayores.
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El candidato K: Filmus es candidato por tercera vez, las dos anteriores llegó segundo (contra Macri y contra los senadores cívicos María Eugenia Estenssoro y Samuel Cabanchik, ambos en 2007). Entre los kirchneristas es quien sostiene la mejor intención de voto. De cualquier modo en la coyuntura está por debajo de Cristina Fernández de Kirchner. Cero novedad porteña en esta situación, recurrente en casi todas las provincias.
El ideal de Filmus sería arrimar sus votos a la masividad que –da la impresión– congrega la Presidenta y generar un escenario de ballottage diferente al de 2007, a 23 puntos de Macri.
Los apoyos que consiga expresarán el piso (acaso el subsuelo) de Cristina Kirchner del Frente para la Victoria (FpV) en el arisco feudo porteño. Es cantado que la Presidenta tiene mayor aceptación que su paladín local.
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Pino y sus amigos: Solanas tuvo conflicto con sus aliados de estos dos últimos años, a los que agregó una insólita ruptura con el Frente Amplio Progresista, apenas acabado de conformar. El éxito condona las tácticas electorales y sutura las heridas que abre el personalismo. El castigo electoral se duplica, en tales casos. Pino no sólo pone en juego su porvenir vecinal, también su armado nacional. Los guarismos, por otro lado, traducirán si fue justo en colocarse a la par del gobernador Hermes Binner o del senador Luis Juez o si su patrimonio debía inducirlo a ser más modesto y orgánico.
“Ganar” es una expresión polisémica en política. Para Solanas equivaldría a mantener su caudal de 2009, máxime si ingresa en segunda vuelta. Si venciera, ejercería una fuerza centrípeta sobre compañeros de ruta y aliados. Si perdiera, es cantada la exacerbación de la diáspora que ya comenzó.
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Las cuartas fuerzas: Catorce fórmulas se postulan, varias hueras de esperanza. Otras las conservan, en proporciones menudas. Referencia llamativa, hay partidos que dominaron la Capital, como el radicalismo que fue hegemónico hasta la aparición del Frepaso y luego recuperó bríos con la Alianza. La Coalición Cívica de Elisa Carrió, otra protagonista que concitó altos consensos, está en el pelotón. Tanto como Ricardo López Murphy, cuya resonante elección presidencial en 2003 es un recuerdo borroso. Jorge Telerman se llevó más del 20 por ciento de los votos en 2007, si lograra la cuarta parte sería un buen guarismo. Fuera del PRO, el FpV y Proyecto Sur las pretensiones, puertas adentro, se resumen a ganar la miniinterna entre ocho y conseguir una o dos bancas en la Legislatura. El sistema proporcional D’Hondt sin piso es endiablado para la predicción, no se puede aseverar qué porcentaje es preciso para conseguir un legislador. Tres por ciento sería una hipótesis a corroborar. En tal contexto, para muchos sería aceptable acceder a una banca y festejable (con sordina y moderación) si se suman dos.
En ese conglomerado que, todo lo indica, moverá poco el amperímetro están los principales rivales del FpV de octubre: el radicalismo y el Peronismo Federal, que han engarzado flojas elecciones en todas las provincias que eligieron sus autoridades. Van siete, en seis ganó el oficialismo local, un dato que seguramente traduce un clima de opinión y, relativo, conformismo.
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Legislatura y comunas: Es casi imposible que el macrismo consiga mayoría en la Legislatura. No la tiene con su excelente acopio de 2007, que es el que debe renovar. El cuerpo seguirá, más que dividido, fragmentado en esquirlas. La proliferación de bloques unipersonales o pequeños es una marca de fábrica del Parlamento porteño, no tan sospechado de corrupción como el viejo Concejo Deliberante pero sí desacreditado por ineficiente, rosquero y poco vistoso.
Debutan con el pie izquierdo las comunas, una institución tendiente a descentralizar el poder, empoderar a vecinos y enriquecer la representación política. Tal vez por esas virtudes, las comunas fueron frenadas por distintas administraciones. Se plasmaron recién diez años después de lo que fijaban las normas legales. La idea era que sus autoridades se eligieran por separado de las ejecutivas y legislativas. No se cumplió. La información en campaña fue entre escasa y nula. Se votarán comuneros presentados por los partidos, aunque se puede cortar boleta. De cualquier modo, el avance se pone en marcha y quizá vaya rindiendo frutos con el transcurso del tiempo.
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Vox populi: Se pronostica un día con sol y templado. El pueblo soberano definirá (acaso de modo inapelable, acaso con final abierto) si será un día macrista, peronista o solanista. En cualquier supuesto, una nueva instancia de participación es una buena noticia en un país que padeció dictaduras y proscripciones. Hasta acá, las elecciones provinciales fueron razonablemente limpias (excepción hecha de Chubut) y con participación elevada. Ojalá se repitan esas buenas costumbres. De todo lo demás, incluyendo algunas menciones sobre las campañas y sobre trayectorias de los candidatos que se ahorran para respetar (dentro lo posible) las difusas reglas de la veda electoral, se hablará en el diario de mañana.
mwainfeld@pagina12.com.ar
Clarín
Sancionarían a quien rompió la veda en redes sociales
10/07/11
El Director Nacional Electoral, Alejandro Tullio, aseguró ayer que “difundir acciones de campaña en Twitter o Facebook puede estar prohibido” mientras rige la veda antes de los comicios y no descartó la posibilidad de fijar multas en caso de que se viole la norma.
“Está prohibido difundir mensajes políticos, no está prohibido difundirlos en un medio en particular, sino en cualquier medio”, dijo Tullio en torno a las dudas sobre si se aplica la veda sobre las redes sociales. Según el funcionario, “lo que yo como ciudadano ponga como mensaje individual, que diga ‘yo mañana voy a votar por tal’, no puede ser considerado como acción de campaña”, pero aclaró que “se va a evaluar caso por caso” si se tiene que aplicar una sanción. A partir de las 8 del viernes, cuando comenzó la veda electoral, las redes sociales fueron utilizadas por distintos partidos políticos para difundir algunas consignas antes de los comicios de ho y, que no pudieron ser publicadas a través de otros medios convencionales.
“Difundir acciones de campaña en Twitter o Facebook puede estar prohibido”, resumió Tullio, que comentó que ahora está “estudiando” ese asunto porque el uso de las redes sociales “no está regulado” de manera específica, dijo.
Dos oficialismos enfrentados en la primera pelea fuerte del año
10/07/11
Macri emprendió un raid de inauguraciones y Filmus tomó como caballito de batalla al gobierno de Cristina.
PorIgnacio Miri
ACTO. FILMUS Y TOMADA, CON LA MINISTRA GARRE EN LA PRESENTACION DEL PLAN DE SEGURIDAD PARA EL SUR PORTEÑO.
PARA LA FOTO. MACRI Y VIDAL EN LA INAUGURACION DEL NUEVO MERCADO DE PULGAS, EN COLEGIALES, EN JUNIO.
El último martes, en un encuentro casual en un pasillo de un canal de televisión, un importante dirigente kirchnerista -de los pocos que pueden conversar cada tanto con Cristina Kirchner- cruzó el brazo sobre el hombro de Mauricio Macri. “Vos ganás seguro, te la estamos haciendo bastante fácil”, le dijo, cómplice. “Eso es lo que vos creés ... Me la están haciendo imposible. Yo inauguro una plaza y a las cinco horas me mandan una cuadrilla de diez tipos a romperme toda la vereda buscando un caño, largo con el Metrobús y al otro día rompen Juan B. Justo porque pasa un cable que supuestamente está roto”, se quejó el Jefe de Gobierno haciendo pucheros. Así terminó la campaña porteña esta semana: dos oficialismos, el de la Nación y el de la Ciudad de Buenos Aires, dedicados a mostrar cuál de ellos tiene más poder para influir sobre los votantes porteños.
Según anticipan la mayoría de las encuestas, las elecciones de hoy reflejarán esa misma pelea y podrían proyectarla incluso al balotaje previsto para el 31 de julio.
En el macrismo no disimulan que basaron su campaña en la gestión del Jefe de Gobierno, lo cual es otra manera de decir que usaron las prerrogativas de ser oficialistas en la Ciudad. Sin embargo, no piensan lo mismo de la campaña de Daniel Filmus.
“La verdad es que nosotros no vimos demasiado apoyo de la Casa Rosada a Filmus. Sí mostraron un poco en Fútbol Para Todos las obras con fondos nacionales en la Ciudad y lanzaron de apuro un plan de seguridad para el sur.
Pensamos que Cristina iba a trabajar un poco más para él, pero su soledad se vio incluso en el cierre de campaña del jueves: en 2007 lo acompañó todo el gabinete nacional y ahora no estuvo con él ni siquiera un subsecretario” , admite un funcionario macrista dedicado al armado de la estrategia electoral de su jefe.
En rigor, el jueves Filmus participó de una suerte de acto de cierre dividido en tres partes, con los tres candidatos principales -él mismo, el candidato a vicejefe y ministro de Trabajo, Carlos Tomada y el postulante a primer legislador, Juan Cabandié- situados en distintos puntos de la Ciudad. Es cierto que Amado Boudou, el ministro de Economía, no se mostró junto a Filmus sino con Cabandié, protagonista de buena parte de los afiches de la campaña porteña del Frente Para la Victoria y uno de los dirigentes preferidos de la familia Kirchner.
A pesar de que Cristina Kirchner dejó casi sin apoyo a Filmus, el aparato de comunicación del kirchnerismo dio aire a las denuncias que se hicieron contra el actual Jefe de Gobierno, que arrastra cuestionamientos de la Justicia desde antes de que comenzara la pelea electoral.
Macri, en cambio, logró alinear detrás suyo a toda su tropa y se dedicó a inaugurar y promover obras de su gobierno hasta el mismo cierre de la campaña, lo cual le valió críticas de los opositores porteños que consideraron que violó las regulaciones electorales que existen en el distrito.
Una situación similar a la porteña – el gobierno nacional enfrentado a un gobierno de signo contrario- se dio hasta ahora en dos ocasiones a lo largo de este turno electoral. De las elecciones que se hicieron en lo que va del año, sólo las administraciones provinciales de Catamarca y Chubut enfrentaron a candidatos que se promovió abiertamente desde la Casa Rosada. Tuvieron suertes diversas.
En Catamarca, la kirchnerista Lucía Corpacci derrotó al gobernador radical Eduardo Brizuela del Moral y en Chubut, después del escándalo del escrutinio provisorio, el postulante kirchnerista Carlos Eliceche no pudo desbancar al dasnevista Martín Buzzi.
Catamarca configura además otra rareza estadística: allí trabaja el único oficialismo provincial derrotado en 2011.
Esta parte escrita del híper-texto portal 1.0 fue terminada de hacerse minutos antes de las 18 horas de Buenos Aires del domingo 10 de julio de 2011, minutos antes de que finalizara la votación. Ahora sigue lo que siguió cuando se empezaron a contar los votos.
Al final de la jornada, a las 9:30 de la noche de Buenos Aires y con el 9.5 por ciento de las mesas escrutadas, según La Nación online estos eran los resultados de esta primera vuelta electoral para Jefe de Gobierno de la Ciudad:
Pro
45,35%
Frente para la Victoria
30,5%
Mov. Proyecto Sur
13%
Mesas escrutadas: 9,51%
Acá la cuestión es si Macri le saca todavía más de quince porciento de la votación a Filmus, llega al 50 y si van a segunda vuelta o no. Y, en línea, los portales de noticias seguían así el conteo de votos y los resultados de boca de urna.
La Nación online
Con los primeros datos oficiales, Macri aventaja a Filmus por 15 puntos
En los dos búnkers, aseguraron que habrá segunda vuelta; en el centro de campaña del macrismo hay optimismo y alegría; el jefe de campaña de Filmus, Luis Alberto Quevedo, dijo: "Fue nuestra mejor elección en la ciudad de Buenos Aires"; indiferencia en el búnker de Pino
Domingo 10 de julio de 2011
02:21 (actualizado a las 21:23)
Pese a que aún no hay resultados oficiales en las elecciones a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires que se realizaron hoy, en el búnker del jefe de gobierno, Mauricio Macri, se respira un clima triunfalista ante una eventual victoria frente al candidato de la Casa Rosada, Daniel Filmus. Sin embargo, según aseguran en ambos centros de campaña, habrá segunda vuelta el próximo 31 de julio.
En el búnker del macrismo todo es alegría, según pudo comprobar lanacion.com. Dos sondeos en boca de urna, uno de propio y otro de Julio Aurelio le dan a Macri una diferencia de entre 12 y 15 puntos frente al ex ministro de Educación. "Estamos muy contentos y tranquilos", señaló a este medio el rabino y primer candidato a legislador porteño por Pro, Sergio Bergman.
Sin embargo, se negó a "entrar en especulaciones" sobre los sondeos informales que ya circulan entre los colaboradores de Macri. El actual jefe de gobierno porteño se dirigiría a sus militantes a eso de las 21, según pudo averiguar este medio.
Video: Durán Barba: «Tenemos una votación mejor que hace cuatro años»
"Es la mejor elección que el Frente para la Victoria ha hecho en la ciudad de Buenos Aires en toda su historia", dijo el jefe de campaña de Filmus, Luis Alberto Quevedo, apenas cerrados los comicios a las 18. Aseguró además que, al igual que en 2007, el senador kirchnerista ya está en segunda vuelta. "Estamos muy contentos por todo lo que hicimos", agregó entre tibios aplausos.
Video: Quevedo: «Estamos orgullosos de lo que hicimos»
En el centro de campaña de Filmus se respira optimismo pero también cierta cautela. "Confiamos en el voto joven, que es el que vota al filo del cierre", dijeron a lanacion.com fuentes cercanas al ex ministro de Educación de Néstor Kirchner que aparecería frente a sus militantes cerca de las 22. El candidato kirchnerista llegó al hotel NH Tango minutos antes de las 18.
Según se indicó cerca de Filmus, todavía existen posibilidades de achicar la diferencia con Macri a diez puntos, aunque el objetivo primordial sería que el actual jefe de gobierno porteño no supere un techo de 40 puntos, lo que lo haría "casi inalcanzable".
"Nosotros vamos a hablar de los resultados hasta que lleguen datos oficiales. No hacemos análisis por boca de urna. Tengamos un poquito de paciencia", señaló con algo de nerviosismo el legislador porteño Julio Raffo, desde el búnker de Pino Solanas.
El ministro de Justicia porteño, Guillermo Montenegro, informó desde el centro de cómputos que a partir de las 21, cuando termine la veda electoral, se darán a conocer los primeros datos oficiales. Además, expresó que no hubo denuncias de irregularidades y que cerca del 75% del electorado se acercó a las urnas.
De confirmarse esa cifra, el nivel de concurrencia superaría el máximo histórico, logrado en las elecciones legislativas de 2009, cuando 73.9% del electorado porteño emitió su voto. En las últimos comicios para elegir jefe de gobierno, en tanto, sufragó el 70.4% de los ciudadanos, según detallaron desde la Dirección Electoral.
Además, precisaron que alrededor de las 20.30 habría "un importante porcentaje de mesas escrutadas para dar una tendencia firme".
Los comicios de la ciudad de Buenos Aires arrancaron en la totalidad de las mesas con una hora de demora, a las 9 de la mañana, según informaron desde el Tribunal Superior de Justicia. Desde el organismo, expresaron a lanacion.com que la jornada se desarrolló "con tranquilidad", sin denuncias de irregularidades.
La Defensora del Pueblo, Alicia Pierini, denunció en diálogo con lanacion.com algunas irregularidades que descubrió en su recorrido por algunas escuelas de la comuna 1 durante el día. "Mucha gente estaba desconcertada porque no está en los padrones, y no podían encontrarse incluso en las computadoras", expresó. Además, indicó que notó "deserción de autoridades de mesa", lo cual derivó en que el control estuviese a cargo de menos de las tres autoridades necesarias, y completado por fiscales de los partidos. Pierini fue además a la cárcel de Devoto, donde votaron 56 detenidos. "De los 305 procesados con derecho a votar, sólo 56 tenían documento que los habilitaran a sufragar", precisó.
Antes de votar, Macri compartió un desayuno en el café Tortoni junto a sus colaboradores. Durante un breve intercambio con la prensa, invitó a "todos los vecinos" a participar de los comicios. "Se vota hoy la mejor manera de organizarnos en la ciudad para ser felices", se limitó a declarar para no violar la veda. Un tiempo después sufragó en una de las mesas habilitadas en la Universidad Caece.
Si tuviste problemas para votar, enviá tu testimonio a reportes@lanacion.com.ar
En medio de una larga fila de periodistas y camarógrafos apostados en el lugar, el candidato por el Frente para la Victoria, Daniel Filmus, lo hizo en una escuela de Colegiales.
Tras una extensa espera, Filmus logró votar. Al salir, afirmó que es un día de "fiesta para todos los porteños" y dijo tener mucha confianza en esta elección. "Somos muy optimistas. Espero que haya un alto porcentaje de participación", señaló.
Por su parte, el candidato por Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas, emitió su voto minutos antes del mediodía en la sede de la Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales de Barrio Norte.
Solanas lamentó que las elecciones porteñas estén "muy desdibujadas" ante la sociedad y cuestionó a la presidenta Cristina Fernández por "hacer campaña de manera directa e indirecta". No obstante, subrayó que en Proyecto Sur existe "enorme expectativa" con este voto a pesar del "trabajo de polarización" que se realizó.
En estos comicios, unos 2.482.868 vecinos estaban habilitados. Además de elegir al nuevo mandatario del Ejecutivo porteño, deberán seleccionar 30 legisladores de la ciudad, que renovarán media Legislatura; y los representantes de las 15 juntas comunales en que se divide el distrito.
El actual jefe de gobierno, Mauricio Macri antes de votar atendió a los medio en le café Tortoni, luego se fue a una escuela en avenida de Mayo al 800 - Foto: LA NACION Silvana Colombo
El actual jefe de gobierno, Mauricio Macri antes de votar atendió a los medio en le café Tortoni, luego se fue a una escuela en avenida de Mayo al 800 - Foto: LA NACION Silvana Colombo
Maria Eugenia Vidal, candidata a vice jefa de gobierno emitió su voto en el barrio de Lugano - Foto: LA NACION
Foto 1 de 26
Comunas. Además de elegir jefe y vicejefe de gobierno, los habitantes de la Ciudad deberán escoger a los 105 representantes de las 15 comunas en que se dividió a la ciudad. El sistema para elegirlos será el D'Hont, que reparte cargos de forma proporcional y es el mismo usado en la Legislatura porteña.
Como los candidatos a comuneros provienen de los principales partidos, puede estimarse que cada comuna estará integrada por el Frente para la Victoria, PRO, y Proyecto Sur, los partidos mejor posicionados según las encuestas.
Pro
45,52%
Frente para la Victoria
29,64%
Mov. Proyecto Sur
12,97%
Mesas escrutadas: 20,38%
El Gobierno dice que "Macri no ganó" y que la elección del PJ fue "histórica"
Aníbal Fernández calificó de "óptima" la performance de los candidatos del FPV; Boudou buscó nacionalizar los resultados y Tomada confirmó que van a segunda vuelta
Domingo 10 de julio de 2011
19:18 (actualizado a las 19:53)
Comentá (327)
Foto: Archivo
A pesar de que desde el búnker de Pro y del Frente para la Victoria (FPV) confirman, sin datos oficiales, que Mauricio Macri aventaja a Daniel Filmus en la elección a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, aseguró: "Mauricio Macri no ganó, tiene que ir al balotaje".
"Estamos convencidísimos que en la segunda vuelta la gente va a votar por quien crea que tiene mas posibilidades de desarrollar la ciudad", ironizó.
Aníbal fue el primer funcionario nacional que salió a hablar después del cierre de los comicios y destacó la alta participación del electorado que, afirman, podría superar el máximo histórico de 2009, cuando alcanzó el 73,89%. "No han podido parar el aluvión de votos", expresó el ministro y calificó de "optima" la elección de la fórmula del FPV.
Luego del jefe de Gabinete, llegaron al búnker del FPV el canciller Héctor Timermann; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; la ministra de Seguridad, Nilda Garré; el viceministro de Economía, Roberto Feletti y la diputada Diana Conti. "Los candidatos de Carrió, de Duhalde, de Binner no han obtenido numeros importantes, han quedado relegados", explicó el ministro de Economía y candidato a vicepresidente por el oficialismo, Amado Boudou.
Con la idea de nacionalizar la segunda vuelta, Boudou afirmó: "El espacio de la Presidenta respecto al resto de los espacio con candidatos nacionales a muestra una ventaja muy grande".
Por su parte, el ministro de Trabajo y candidato a vicejefe del FPV confirmó que la fórmula que comparte con Daniel Filmus va a segunda vuelta, en la que competirá con Mauricio Macri.
"El Peronismo hizo su mejor elección histórica. Vamos a segunda vuelta", declaró desde su búnker.
"Estamos muy satisfechos con los números que nos van dando y vamos a esperar los resultados. EStamos manejando números que superan todos los datos de referencia histórica tanto del FPV como para el peronismo", expresó.
El Gobierno dice que "Macri no ganó" y que la elección del PJ fue "histórica"
Aníbal Fernández calificó de "óptima" la performance de los candidatos del FPV; Boudou buscó nacionalizar los resultados y Tomada confirmó que van a segunda vuelta
Domingo 10 de julio de 2011
19:18 (actualizado a las 19:53)
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Foto: Archivo
A pesar de que desde el búnker de Pro y del Frente para la Victoria (FPV) confirman, sin datos oficiales, que Mauricio Macri aventaja a Daniel Filmus en la elección a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, aseguró: "Mauricio Macri no ganó, tiene que ir al balotaje".
"Estamos convencidísimos que en la segunda vuelta la gente va a votar por quien crea que tiene mas posibilidades de desarrollar la ciudad", ironizó.
Aníbal fue el primer funcionario nacional que salió a hablar después del cierre de los comicios y destacó la alta participación del electorado que, afirman, podría superar el máximo histórico de 2009, cuando alcanzó el 73,89%. "No han podido parar el aluvión de votos", expresó el ministro y calificó de "optima" la elección de la fórmula del FPV.
Luego del jefe de Gabinete, llegaron al búnker del FPV el canciller Héctor Timermann; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; la ministra de Seguridad, Nilda Garré; el viceministro de Economía, Roberto Feletti y la diputada Diana Conti. "Los candidatos de Carrió, de Duhalde, de Binner no han obtenido numeros importantes, han quedado relegados", explicó el ministro de Economía y candidato a vicepresidente por el oficialismo, Amado Boudou.
Con la idea de nacionalizar la segunda vuelta, Boudou afirmó: "El espacio de la Presidenta respecto al resto de los espacio con candidatos nacionales a muestra una ventaja muy grande".
Por su parte, el ministro de Trabajo y candidato a vicejefe del FPV confirmó que la fórmula que comparte con Daniel Filmus va a segunda vuelta, en la que competirá con Mauricio Macri.
"El Peronismo hizo su mejor elección histórica. Vamos a segunda vuelta", declaró desde su búnker.
"Estamos muy satisfechos con los números que nos van dando y vamos a esperar los resultados. EStamos manejando números que superan todos los datos de referencia histórica tanto del FPV como para el peronismo", expresó.
Aseguran que Macri ganó en las comunas del sur
Según las estimaciones previas; hoy se votó por primera vez a los mandatarios de las nuevas unidades de gestión descentralizada; acceda al especial multimedia
Domingo 10 de julio de 2011
10:26 (actualizado a las 21:46)
Comentá (25)
Cristian RitondoFoto: Archivo
En el marco de las elecciones a jefe de gobierno, 2,4 millones de porteños eligieron hoy a los integrantes de las comunas que estarán al frente de unidades de gestión descentralizada durante los próximos cuatro años.
Antes de que se conocieran datos oficiales, el legislador macrista Cristian Ritondo afirmó esta tarde que el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri triunfó en la totalidad de las comunas del sur de la Ciudad. La tendencia se va confirmando con los primeros datos:
Comuna 1, con el 23,57 % de las mesas escrutadas
PRO: 46,72%
FPV: 28,39%
Proyecto Sur: 12,69%
Comuna 2, con el 6,2% de las meses escrutadas
PRO: 58,72%
FPV: 13,61%
Proyecto Sur: 9,31%
Comuna 3, con el 20,37% de las meses escrutadas
PRO: 42,03%
FPV: 30,57%
Proyecto Sur: 14,44%
Comuna 4, con el 30,89% con el total de las mesas escrutadas
PRO: 43,83%
FPV: 32,59%
Proyecto Sur: 11,45%
Comuna 5, con el 16,7% de las mesas escrutadas
PRO: 40,84%
FPV: 30,65%
Proyecto Sur: 15,03%
Qué es un comunero. Desde el 10 de diciembre, las comunas llevarán adelante todas las atribuciones que actualmente tienen los Centros de Gestión y Participación Comunal.
Los 105 representantes que resulten elegidos se ocuparán de planificar, ejecutar y controlar los trabajos de mantenimiento urbano de las vías secundarias y otras de menor jerarquía: el arreglo de veredas, baches, arbolado y luminarias, además del cuidado de plazas y edificios públicos. Las avenidas de la ciudad, serán tarea de la administración central.
Para ejecutar las diferentes tareas se distribuirán unos 1200 millones de pesos entre las 15 comunas, el 5% del presupuesto anual de la ciudad.
Siete vecinos serán los integrantes de cada una de las juntas comunales : el presidente cobrará unos 8200 pesos (el 70 por ciento del sueldo bruto de un diputado porteño), y el resto de los integrantes, $ 7100 (el 60%), lo que significará una partida total de 50.862 pesos por comuna.
Los comicios en las redes sociales
El hashtag #urna2011 se convirtió en el más popular en Buenos Aires
Domingo 10 de julio de 2011
21:23 (actualizado a las 21:44)
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Por Guillermo Tomoyose
De la redacción de lanacion.com
gtomoyose@lanacion.com.ar
@tomyto
En el cierre de las elecciones porteñas, las redes sociales volvieron a tomar su protagonismo en este año electoral. Tanto los principales candidatos como los electores dieron su presente en Twitter, la herramienta por excelencia para informar al instante los detalles de acontecimientos de esta magnitud y que permite tener el pulso de las conversaciones que se generan dentro de su comunidad de usuarios.
Durante la jornada electoral, los periodistas de lanacion.com cubrieron el minuto a minuto de las elecciones porteñas desde cada uno de las sedes que cada uno de los candidatos eligieron como bunker para esperar los resultados, con actualizaciones al instante en los canales oficiales @lanacioncom y @Politica_LN .
Asimismo, #urna2011, la etiqueta propuesta por lanacion.com de forma conjunta con perfil.com y otros sitios de noticias para canalizar todos las publicaciones relacionadas con el proceso electoral, se convirtió en el hashtag más popular en Buenos Aires. Asimismo, el "trending topic" o conversaciones más candentes en Twitter tanto en la ciudad como a nivel nacional en mostraban términos como Macri, Balotaje, Filmus y Tomada, una muestra de la tendencia que comenzaba a develarse poco después de las 18, con una casi segura segunda vuelta para definir al futuro jefe de gobierno.
Cuando los primeros sondeos preliminares ubicaban a Pino Solanas en el tercer lugar, el cineasta no apareció como uno de los términos más mencionados en Twitter, pero Vilma Rippol, la candidata a diputada del MST que postuló Proyecto Sur para las próximas elecciones de la provincia de Buenos Aires.
Durante el proceso electoral, la Coalición Cívica presentó un mapa del delito electoral en Internet. Mediante un mensaje de correo electrónico, un formulario on line o una publicación en Twitter con la etiqueda #mapadeldelitoelectoral, los electores podían enviar sus denuncias e irregularidades en las elecciones porteñas.
A su vez, cada uno de los principales candidatos fueron medidos en sus comentarios en Twitter durante la veda electoral. Daniel Filmus evitó realizar declaraciones hasta el cierre de las mesas. Por su parte, Fernando "Pino" Solanas publicó una escueta actualización en su perfil. "Yendo a votar. Buena jornada para todos", dijo el director y diputado nacional de Proyecto Sur.
Un poco más locuaz, dentro de los 140 caracteres que ofrece la plataforma de microblogging, fue Mauricio Macri, que se animó a publicar su arribo a la Universidad CAECE, en Avenida de Mayo 866, en Monserrat, mediante el servicio de geolocalización Foursquare. "Un lindo domingo de sol para que todos asistamos a cumplir con nuestro deber cívico", agregó luego el jefe de gobierno, junto a una foto que lo mostraba emitiendo su voto ante la prensa.
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Para Macri todo es ganancia
Por Luis Majul
Especial para lanacion.com
Domingo 10 de julio de 2011
19:48 (actualizado a las 19:47)
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Así como la muerte de Néstor Kirchner llevó la intención de voto a presidenta de Cristina Fernández del 12 al 32 por ciento en apenas un mes, el triunfo de Mauricio Macri sobre Daniel Filmus en primera vuelta podría generar la sensación de que no todo está perdido en la oposición, y que todavía se le podría ganar al gobierno nacional en la segunda vuelta.
El envión de noviembre de 2010 fue muy bien aprovechado por el Frente para la Victoria y a partir de ese momento el crecimiento de la imagen de la presidenta no se detuvo jamás. Ahora, su intención de voto la estaría llevando a ganar en primera vuelta, con un poco más del 40 por ciento.
La única esperanza de Ricardo Alfonsín y de Eduardo Duhalde es que las primarias abiertas del 14 de agosto determinen quién alcanzará el segundo lugar y que éste, en las presidenciales de octubre, sea beneficiado por el "voto útil" de quienes ya saben que no elegirán a Cristina Fernández.
En este contexto, si Macri, como todo parece indicar, gana en la segunda vuelta y logra su reelección como jefe de gobierno de la Ciudad, sus votos y su voz lo transformarán en un gran elector para la competencia nacional.
Ya se sabe que los acuerdos de cúpula van por un lado y la voluntad de la gente por otro. Sin embargo, ¿cuánto les aportaría a Alfonsín o Duhalde el apoyo de Macri para las primarias de agosto o las generales de octubre?
El jefe de gobierno de la Ciudad ya dijo que en 2015 irá por la presidencia. Aunque todavía falta mucho, a Macri, desde el punto de vista personal, ¿le convendría que ganara Cristina o un candidato de la oposición?
Como siempre, en el Pro, las opiniones están divididas. Unos creen que lo mejor para Mauricio es que gane Cristina, porque ella no tiene reelección y la competencia interna en el peronismo lo podría transformar en el líder de la oposición. Ellos dicen que lo mejor para el Pro es que su jefe se declare prescindente, y que de paso se cobre la factura de sus peleas con Francisco De Narváez y la "mezquindad" de Alfonsín. Otros, en cambio, creen que la victoria de Fernández le haría su segundo mandato tan o más difícil que el primero, y que eso le restaría chances para presentarse como aspirante a la futura presidencia.
En todo caso, la nueva victoria de Macri le hace subir las acciones y sus hombres más políticos analizan cómo capitalizarlo.
¿Elección particular o cambio de tendencia?
Por Rosendo Fraga
Especial para lanacion.com
Domingo 10 de julio de 2011
21:08 (actualizado a las 21:09)
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El triunfo de Macri en la primera vuelta de la elección para jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, tras siete elecciones provinciales adelantadas donde el kirchnerismo ganó la mayoría, plantea la cuestión de si se trata de una elección particular que no indica una tendencia nacional o si puede ser un punto de inflexión a favor de la oposición.
La historia muestra que los porteños suelen votar en contra de la tendencia electoral nacional, sin que ello altere su predominio.
El conflicto histórico entre el interior y Buenos Aires y las derrotas electorales que tuvieron en la Capital los grandes líderes políticos nacionales lo confirman. Desde que la reforma constitucional de 1994 estableciera el voto directo para elegir el jefe de gobierno, el candidato de Menem fue derrotado por De la Rúa en la primera elección y el de Kirchner por Macri en 2007.
También históricamente, la Ciudad de Buenos Aires ha sido el distrito cuyo electorado se ubica por lo general a la izquierda de la tendencia nacional. Pero ahora sucede a la inversa: cuando el kirchnerismo (o quizás ya cristinismo) predomina con un discurso de centro-izquierda, los porteños vuelven a votar por segunda vez a favor de un empresario que en cualquier país sería percibido como un hombre de centro-derecha.
El eje de la publicidad del oficialismo, fue que debía ganar para alinear al distrito con el modelo nacional, pero los porteños parecen haber votado por lo contrario.
La historia en consecuencia dice que lo sucedido hoy en la ciudad de Buenos Aires no anticipa lo que sucederá el 23 de octubre en la elección presidencial.
Pero las elecciones anticipadas si bien no anticipan resultado, crean clima político.
Las elecciones realizadas en siete provincias chicas y medianas en los últimos meses crearon, al imponerse en la mayoría de ellas el oficialismo nacional, un clima político favorable a él y desfavorable para la oposición.
La cuestión es que la elección porteña inicia un ciclo de elecciones en distritos grandes que seguirá con Santa Fe el 24 de julio y Córdoba el 7 de agosto. Ambos distritos probablemente serán también desfavorables para el kirchnerismo, ya que en la primera ganaría el Socialismo de Hermes Binner y en la segunda un peronista enfrentado con la casa Rosada como Juan Manuel De la Sota, un aliado del candidato socialista (Juez) o eventualmente el candidato radical (Aguad).
Si se llega a las internas abiertas y obligatorias del 14 de agosto con tres derrotas sucesivas del kirchnerismo en tres distritos grandes, el clima político a favor de la oposición va a aumentar.
En este marco, resulta relevante para el kirchnerismo la segunda vuelta de la elección porteña que tiene lugar el 31 de julio. Si en ella se impusiera, rompería la secuencia de triunfos opositores resonantes por el tipo de distrito en que tienen lugar. Si fuera derrotado, serían cuatro domingos con resultados electorales amargos para el oficialismo nacional.
Por este motivo, el triunfo de Macri en la primera vuelta de la elección porteña no anticipa el resultado nacional, pero sí puede iniciar un ciclo de victorias opositoras en distritos grandes que influya en el clima político a favor de la oposición en las internas abiertas y obligatorias del 14 de agosto.
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El candidato que no pudo votar y otras curiosidades
Javier Castrilli se quedó fuera de los padrones; "No llegó a tiempo con el cambio de domicilio", explicó uno de sus voceros; por primera vez, las mesas son mixtas
Domingo 10 de julio de 2011
14:43 (actualizado a las 18:28)
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"Votése a sí mismo, vote a Castrilli" es el slogan de la campaña del candidato a jefe de Gobierno por Acción Ciudadana, el ex arbitro Javier Castrilli. Sin embargo, la realidad lo contradijo. El candidato de Mario Das Neves se desayunó con que no figuraba en los padrones para votar en las elecciones de la ciudad de Buenos Aires, según confirmaron sus voceros a la agencia DyN.
"No llegó a tiempo con el cambio de domicilio. Javier nació en Capital Federal, de hecho vive en Floresta, pero hace dos años, por un tema particular, cambió su domicilio a la provincia de Buenos Aires", explicó uno de sus voceros.
Para no perder la posibilidad de aparecer cerca de una urna en la jornada electoral, Castrilli acompañará a uno de los voceros a votar a una escuela en Moldes 1102, en el límite entre Belgrano y Colegiales.
El debut de las mesas mixtas
Hombres y mujeres ahora votan juntosFoto: DyN
En la elección de hoy, se votó por primera vez en la ciudad en mesas mixtas, la misma modalidad que se aplicará para las elecciones nacionales. El cambio afectó considerablemente a la distribución de los votantes. Sin embargo, no fue la única innovación de estos comicios: hoy se inauguran un tercer campo en la boleta porteña, la de los jefes comunales. Además, ya decidió que si un elector llega al cuarto oscuro con una boleta propia con candidatos a comuneros de una comuna diferente de la que debe sufragar, el voto se considerará válido y se computará para el partido de la boleta, pero en la comuna a la que pertenece la mesa. Por eso se estima que el escrutinio tardará más que en elecciones pasadas, y que los resultados comenzarán a hacerse conocidos cerca de las 22.
Macri, entre las medialunas y el deporte
Macri eligió un desayuno masivo y ante los flashesFoto: DyN
Mauricio Macri comenzó el día con un mediático funcionario en le café Tortoni, muy cerca del lugar donde debía sufragar. El jefe de gobierno, que busca la reelección desayunó con medialunas ante la presencia de varios fotógrafos en la histórica cafetería. Pero no estaba solo: lo acompañaban la candidata a vicejefa de gobierno, María Eugenia Vidal, los postulantes para ocupar una banca en la Legislatura Sergio Bergman y Cristian Ritondo, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, entre otros funcionarios de Pro.
Después del encuentro, Macri se despidió de su gente para ir a votar a la Universidad CAECE, a metros del Tortoni. Pero los nervios del día electoral no le permitieron quedarse quieto a la espera de los resultados. Por eso, después de sufragar y antes de ir a su búnker de Costa Salguero, el jefe de gobierno fue a jugar un partido de tenis.
Mauricio Macri calmó los nervios jugando al tenisFoto: GCBA
Un ejemplo cívico
Roberto Cedro tiene 97 años y ya no tiene la obligación de concurrir a las urnas. Sin embargo, se acercó hasta una escuela de Palermo con su libreta de enrolamiento para cumplir con derecho.
"Toda la vida voté. Desde 1946 hasta la fecha", contó el anciano en declaraciones televisivas a c5n. Entre risas, contestó que "está todo cada vez peor. Mucho chorro hay". Le habían preguntado qué cosas fueron cambiando durante todos estos años.
Video: Votar a los 97 años
López Murphy, fiscal general
López Murphy fiscaliza en una escuela de RecoletaFoto: DyN
El candidato que encabeza el Partido Autonomista, Ricardo López Murphy, decidió dar un ejemplo de ciudadanía y, de paso, encontró una manera de estar cerca del electorado durante todo el día. "Mañana voy a ser fiscal general. Trabajemos todos para que haya elecciones limpias y transparentes. Que el resultado final no tenga sospechas", escribió ayer en Twitter.
Así fue como esta mañana, el ex ministro de Economía fue el primer candidato a jefe de Gobierno en votar, a las 8 de la mañana, en el Instituto del Carmen, en Recoleta. Allí se quedó el resto de la jornada, para cumplir con su labor de fiscal.
Tener conjuntivitis no es Pro
También a través de Twitter, el secretario general del Gobierno porteño, Marcos Peña, se quejó: "Tener conjuntivitis viral el día de las elecciones no tiene precio". A pesar de la situación, el funcionario macrista votó esta mañana en una escuela de San Telmo. "Listo, voté en la Mesa 43, poca gente aún. Con los ojos a la miseria, ¡pero sin quejas!", dijo, cuando salía de la institución.
"Pobre Marcos. ¡justo en un día como hoy!", lamentó la candidata a vicejefe de Gobierno en la lista de Pro, en declaraciones a Radio 10. Cosas que pasan.
La moda de Pino
Lejos de las cábalas, Pino Solanas abandonó las polerasFoto: DyN
La veda electoral pone a prueba a los candidatos, que hacen lo posible por no decir lo que la ley no permite. Así es como Fernando "Pino" Solanas terminó hablando con los periodistas que lo esperaban en la escuela donde fue a votar sobre su característica vestimenta. El postulante a jefe de Gobierno por Proyecto Sur contó que suele usar poleras en invierno es para evitar el uso de bufandas. Sin embargo, hoy el tiempo lo sorprendió y, como la temperatura supera los 15°, optó por una camisa y un sweater.
Del otro lado de la mesa, en primera persona
Andy Kusnetzoff, cumpliendo con su deber cívicoFoto: twitter.com/marianolla
El periodista Andy Kusnetzoff es autoridad de mesa en estas elecciones, y como fanático de Twitter que es, no privó a sus seguidores de esta experiencia. En el tiempo libre, entre sello y sello, el conductor de Perros de la calle tuiteó fotos y anécdotas en primera persona.
Pro
47,09%
Frente para la Victoria
27,78%
Mov. Proyecto Sur
12,81%
Mesas escrutadas: 99,14%
A las doce y media de la noche: una paliza.
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Lunes 11-7-11
La Nación
El análisis
Voto "anti", el gran ganador
Joaquín Morales Solá
LA NACION
Lunes 11 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
La Capital ratificó ayer su mayoría social antikirchnerista. Por izquierda o por derecha, lo cierto es que el 70% de los porteños se pronunció a favor de alternativas electorales distintas del kirchnerismo. Muy cerca del 50% de esa sociedad votó por una opción diferente (tal vez la más diferente de todas) de la que lidera la Presidenta. Mauricio Macri se llevó con él a viejos radicales, a antiguos ucedeístas y a recientes simpatizantes de Elisa Carrió, más allá de sus propios votos.
Cristina Kirchner cometería un error si no reconociera que anoche surgió un líder político nacional más importante que el probable futuro jefe de gobierno de la Capital. No hay ballottage que pueda modificar más de 19 puntos de ventaja, cifra que terminó separando a Macri de Filmus.
En la ciudad de Buenos Aires viven los argentinos más subvencionados del país, pero son los que con mayor coherencia se han negado a ese intento de canje para intercambiar favores por votos. Transporte, electricidad y gas, por ejemplo, son servicios que el Estado les provee con precios menores de los que rigen en el resto de la Argentina y de América latina.
Hay una forma de hacer política del kirchnerismo, sin embargo, que nunca conquistó a los porteños. Cierta arrogancia, una dosis no menor de autoritarismo y la confrontación perpetua son métodos que los capitalinos les reprocharon a los dos Kirchner.
Para confirmar esa percepción social, Filmus dio un discurso anoche en el que se olvidó de Macri (no reconoció su victoria ni lo felicitó) y culpó a los medios periodísticos de su derrota jamás aceptada.
El kirchnerismo tiene una extraña habilidad para vestir de fiesta una derrota. En la tarde de ayer, funcionarios y candidatos de ese sector competían para anunciar una victoria. ¿Qué victoria? El ballottage.
Ninguna información ni medición previa le había otorgado a Macri el triunfo definitivo en primera vuelta; en todas las encuestas, era el kirchnerista Daniel Filmus el que figuraba como el único candidato a disputar la segunda vuelta con el jefe del gobierno. Un extraterrestre que acabara de aterrizar en Buenos Aires habría creído que el kirchnerismo ganó las elecciones de ayer si sólo hubiera escuchado el forzado triunfalismo de los dirigentes oficialistas.
Es cierto que la Presidenta no se equivocó cuando eligió a Filmus para disputar la Capital. Cualquiera de los otros precandidatos, el ministro de Economía y candidato a vicepresidente, Amado Boudou, o el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, hubieran provocado un derrumbe del kirchnerismo en la Capital. Está claro ahora que Filmus era el único que podía llevar el resultado hasta casi el 30 por ciento de los votos.
El Gobierno subrayó ayer que fue la mejor elección del Frente para la Victoria en la historia de la Capital. Es un giro demasiado ampuloso (aunque muy en el estilo siempre inaugural de la Presidenta), porque la historia del partido kirchnerista tiene apenas tres elecciones en la Capital: las de 2005, 2007 y 2009. En 2003, el kirchnerismo fue aliado de Aníbal Ibarra, un político que entonces venía del Frente Grande y que había llegado a la conducción de la administración capitalina de la mano de Fernando de la Rúa.
Es cierto que Filmus sumó ayer casi cinco puntos a su propia elección de 2007 y que la cifra total no es desdeñable ni mucho menos. Debe consignarse, no obstante, que en 2007 competía también Jorge Telerman, entonces jefe de gobierno de la Capital después de la expulsión de Ibarra. La imagen de Telerman resultó siempre confusa para el electorado, más propenso a verlo en aquellos tiempos como un filokirchnerista.
"Nuestro principal problema en 2007 fue establecer ante el electorado que Telerman no era kirchnerista", recuerda ahora un funcionario que trabajó en la anterior campaña de Filmus. Algunos anteriores votos de Telerman fueron a parar ayer a Filmus, esta vez convertido en la única opción kirchnerista. En síntesis, si se la mide por el caudal de votos más que por la diferencia con el primero, Filmus hizo una buena elección, pero desprovista de épica histórica y de inexistentes victorias.
La Capital, quejosa y contrariada siempre por la gestión de sus jefes de gobierno, ratificó ayer también que nunca vota por los problemas de la Capital. Como sede natural del gobierno central, al final siempre se impone la disputa política nacional cuando debe ir a las urnas.
Hubo ayer muchos votos antikirchneristas y también muchos votos antimacristas. Gran parte de los viejos sufragios que perdió Fernando "Pino" Solanas beneficiaron a Filmus como un voto útil contra las ideas de Macri.
El propio radicalismo aceptó ayer, a través de destacados dirigentes, que el grueso del voto radical de la Capital, que fue abundante en la historia, se convirtió en voto útil en favor de Macri y en contra del kirchnerismo.
Filmus engordó su caudal electoral gracias al antimacrismo y Macri sacó ahora más votos que en su primera elección como jefe de gobierno, después de cuatro años al frente de la administración capitalina, con la ayuda incalculable del electorado antikirchnerista. El "anti" prevaleció más que cualquier otra valoración.
Aquella aceptación del radicalismo no fue una confesión religiosa ni una sesión de terapia psicoanalítica. Ricardo Alfonsín reaccionó personalmente en el acto y le ofreció su apoyo a Macri en la segunda vuelta, antes incluso de que se conocieran los datos oficiales. ¿Por qué debió esperar a esa segunda oportunidad cuando pudo trabar una alianza en la primera vuelta? En la primera existían límites ideológicos o políticos (Alfonsín nunca los precisó) que ayer desaparecieron abruptamente.
"Es necesario acercarnos a Macri para reeditar en octubre, en las presidenciales, la intensa polarización que existió ayer en la Capital", dijo un destacado dirigente alfonsinista no bien se conocieron las iniciales encuestas de boca de urna. Macri, a su vez, suele elogiar en la intimidad las recientes decisiones de Alfonsín que incluyeron en su propuesta a Javier González Fraga y a Francisco de Narváez. Macri, tal vez por esas influencias inasibles de la historia común, despacha más párrafos de elogios sobre González Fraga que sobre De Narváez, su antiguo aliado.
Conversiones incipientes ya habían existido entre radicales y macristas antes de las elecciones de la víspera. Ningún candidato presidencial se juega tan a fondo como lo hizo ayer Alfonsín sin antes haber tendido una red de contención. Tales escarceos quedaron en definirse después del recuento de anoche.
Duhalde lo espera a Macri con sus propias propuestas. Es probable que Macri coincida más con las ideas y el discurso de Duhalde que con los de Alfonsín. Alguna vez deslizó que se siente más representado por la clara distancia que Duhalde pone siempre con respecto al kirchnerismo. El dilema de Macri está en su propio territorio electoral: los porteños son también constantemente antiperonistas. Un giro suyo demasiado espectacular hacia el peronismo podría provocarle deserciones en el electorado independiente.
Es demasiado temprano para extraer conclusiones nacionales de las elecciones capitalinas de ayer.
Dos deducciones, con todo, resaltan. Una: la Presidenta no es electoralmente invulnerable, al revés de lo que el kirchnerismo difundió con intensidad durante los últimos nueve meses de su viudez. Cristina, por el contrario, comienza a pagar las facturas por darle tanta preponderancia a La Cámpora: la lista de legisladores de Juan Cabandié sacó sólo la mitad de los votos que logró Filmus.
La otra: existe en la Capital una minoría militante de jóvenes y no tan jóvenes (a veces fanática) que eclipsa durante los días comunes a la mayoría que decide en silencio, autónoma y segura, durante un domingo fatalmente ingrato para la agitación kirchnerista.
Elecciones 2011
Filmus dará la pelea en el ballottage
En el Gobierno se analizó dar por terminada la contienda, ante la amplia diferencia. La Presidenta ordenó seguir. Hubo desazón en el kirchnerismo, ante un resultado mucho peor del esperado. "Podemos construir una nueva mayoría", dijo el candidato
Lunes 11 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
A las 23, Filmus reconoció la mayoría de Macri y prometió dar batalla. Foto LA NACION / Maxie Amena
Jesica Bossi
LA NACION
Cerca de las 23, cuando la brecha con el primer puesto crecía y rondaba los 20 puntos, Daniel Filmus irrumpió en el escenario del auditorio del NH Tango, con lluvia de papelitos y cánticos. "Tenemos mucho para festejar", lanzó, al comienzo de un discurso de 15 minutos que tuvo como eje una convocatoria al resto de las fuerzas políticas que no ingresaron en el ballottage y apuntó a relativizar el implacable resultado electoral.
Una hora antes, el senador kirchnerista había estudiado qué hacer ante ese escenario adverso junto con su compañero de fórmula, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. De la mesa chica, participaron los secretarios de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, según pudo reconstruir La Nacion. Evaluaron todas las hipótesis, incluso la posibilidad de no competir en la segunda vuelta. Una comunicación telefónica a Olivos con la Presidenta definió la situación: seguir adelante.
"Es posible construir una nueva mayoría", afirmó Filmus, después de hacer un llamado público a otros partidos. Aunque no los mencionó, desde hoy se pondrá en marcha un operativo para seducir a Proyecto Sur, un sector de la UCR, el socialismo, GEN y el espacio que lidera Jorge Telerman, según precisó, más tarde, a La Nacion. "En esta elección eligieron un camino alternativo, pero tienen el mismo modelo de ciudad", sostuvo, en un guiño conciliador.
El búnker K fue un hervidero a partir de las seis de la tarde. Los números propios, que cargaban en centros de cómputos instalados en el hotel céntrico, marcaban una distancia mayor a la esperada. Cristina Kirchner sólo apareció en la pantalla gigante detrás del escenario: toda la tarde se reprodujeron imágenes de ella como legisladora, en su juventud, y en actos oficiales ya como Presidenta. En su nombre, desfiló la primera plana del Gobierno por el tercero y el séptimo piso, donde estaban Filmus y Tomada. Ningún ministro se quedó ni subió al escenario durante el discurso del senador.
Desde temprano, el kirchnerismo buscó instalar que había sido la mejor elección del Frente para la Victoria en ocho años (en rigor, sacó 4 puntos más que en 2007) y que estaba asegurada su participación en la segunda vuelta. Así, en apenas una hora subieron tres veces al escenario a opinar sobre la performance en las urnas. Apenas pasadas las 18, al cierre de la jornada electoral, el asesor de Filmus, Luis Alberto Quevedo, pronunció las primeras palabras de euforia ante un grupo de militantes. Volvió a aparecer 15 minutos después, de la mano de Tomada y candidatos a legisladores como Gabriela Alegre y Jorge "Quito" Aragón. "Estamos muy contentos con lo que ha sido el día de hoy", sostuvo Quevedo.
A las 19, habló el primer candidato a legislador porteño, Juan Cabandié, escoltado por Iván Heyn, también de La Cámpora. "Como decíamos en la campaña, se dio la polarización de dos modelos de Estado", aclamó. Había especial tensión por los avatares de la lista liderada por Cabandié -digitada por Cristina Kirchner- y las otras dos colectoras que tributaron al kirchnerismo, encabezadas por Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti. Anoche, la boleta del joven K alcanzaba el doble que la suma de sus rivales.
Había alivio en La Cámpora, que había arrancado el día con un asado y luego se concentró en el local sobre la calle Piedras. "Teníamos que ganar sí o sí", confió uno de los principales referentes del sello creado por Máximo Kirchner. Igual mascullaban bronca porque se sentían víctimas del robo de boletas supuestamente perpetrado por sus contendientes legislativos del Frente para la Victoria.
Anoche, cerca de Filmus aseguraban que se pondrían a trabajar en una agenda para la segunda vuelta y que rearmarían la estrategia. Pero en el gobierno nacional decían que el resultado era irremontable y no preveían un mayor involucramiento de Cristina Kirchner en la campaña.
EN VOZ ALTA
"Desde hoy convocaré a los porteños a construir una nueva mayoría"
"Vamos a ir el 31 de julio con el mismo valor que en 2003 cuando había la peor crisis"
DANIEL FILMUS
FRENTE PARA LA VICTORIA
27,8 %LO MEJOR
Más que antes. Hizo su mejor elección en la ciudad (4 puntos más que en 2007).
Legislatura. Evitó que la lista de La Cámpora perdiera con sus otras colectoras.
LO PEOR
Quedó lejos. Perdió por casi 19 puntos y sus posibilidades de remontar son mínimas.
Ni una comuna. Quedó segundo en las 15 comunas de la ciudad.
La reacción en Olivos
Cristina se despega y piensa en octubre
No prevé participar de la campaña por el ballottage
Lunes 11 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
Filmus prometió seguir adelante de cara al ballottage. Foto / Maxie AmenaVer más fotos
Mariana Verón
LA NACION
Cristina Kirchner esquivó ayer convertirse en la madre de la derrota y asistir al tímido festejo en el búnker oficialista después de que el senador Daniel Filmus se quedara con menos votos de los que el propio Gobierno esperaba.
La Presidenta envió a todo su gabinete nacional a apoyar a su candidato, y pidió instalar un único discurso: los puntos que había crecido Filmus desde 2007 hasta ahora son de ella y se replicarán para la elección presidencial.
El Gobierno ensayó rápidamente un nuevo mensaje electoral para capitalizar los números que le llegaban a la Presidenta, que se quedó todo el día en la quinta de Olivos. De todos modos, sus operadores confesaban anoche que ella no se involucrará en la campaña para el ballottage.
"El kirchnerismo subió el piso de 2007. Los porteños votaron a una fuerza de corte local, y el Frente para la Victoria quedó segundo cómodo. Esto nos ubica muy bien para las elecciones presidenciales", interpretó anoche el ministro de Economía, Amado Boudou, ante LA NACION. Como compañero de fórmula de Cristina Kirchner, el ministro quedó convertido ayer casi en el único vocero del Gobierno.
La Presidenta llamó a Boudou toda la tarde. Sólo por la noche pidió hablar con Filmus. "Da la batalla", contó un colaborador del senador que le había dicho, para descartar cualquier posibilidad de bajarse del ballottage, como se especulaba en algunos corrillos kirchneristas en el búnker del hotel NH Tango, frente al Obelisco.
El análisis más oído anoche entre los ministros era que la Presidenta evitará por todos los medios meterse en la campaña por la segunda vuelta. "Fue una muy buena elección. Estoy contenta. Subimos el techo que teníamos", eran, palabras más, palabras menos, las que les había dicho la Presidenta a quienes habían hablado con ella durante la tarde.
Cristina Kirchner le pidió a Boudou que saliera a retrucar las palabras de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que había declarado, rápida de reflejos, que en la elección porteña había resultado ganadora la oposición. Enseguida, la Casa Rosada aportó su propio análisis. "Es la mejor elección del kirchnerismo porteño en toda la historia y Cristina Kirchner fue la candidata a presidenta más votada", agregó el ministro de Economía.
La estrategia oficial será concentrarse a partir de ahora en los comicios nacionales del 14 de agosto, en los que la Presidenta se juega todo en su proyecto de poder. Según pudo saber LA NACION de altas fuentes oficiales, Cristina Kirchner mantendrá en los 20 días que quedan para la segunda vuelta la misma idea que tuvo hasta ahora de no ponerle el cuerpo a la campaña porteña. Apenas si hizo anuncios de gestión relacionados con el distrito porteño, como el plan de seguridad para la zona sur de la ciudad, pero no participó de los actos de campaña de Filmus.
El piso 3 del NH Tango se inundó de funcionarios pasadas las 19. En el salón comedor Carlos Gardel, de estilo minimalista con mesas de bar color caoba, Filmus recibía a los ministros del gabinete que llegaban a acompañarlo.
Con clima de tranquilidad, no había euforia ni caras de derrota, pero nadie en ese piso creía en la posibilidad de dar vuelta los resultados con la gran diferencia que sacaba Mauricio Macri.
La Casa Rosada esperaba que el senador superara ampliamente el 30 por ciento de los votos, pero con el correr de las horas y la aparición de los primeros cómputos ese número se había convertido en una lejana ilusión.
Lejos de allí, Cristina se mantenía al teléfono con casi todos sus colaboradores.
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, llegó junto al secretario legal y técnico, Carlos Zannini. Venían de Balcarce 50 y habían seguido desde allí los datos de las bocas de urna. "Estamos muy bien y vamos a esperar. No hay 16 puntos de diferencia como dice Macri", aclaraba apurado Randazzo, algo nervioso, al ingresar. Arriba ya estaba el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el primero en llegar.
Apenas comenzó a caer el primer cómputo oficial, todo el gabinete se retiró. Boudou, por orden de la Presidenta, delineó ante todos los medios el discurso oficial. El era el que tenía la línea central del mensaje para capitalizar como propios los cinco puntos que ganó Filmus de 2007 hasta acá.
El secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, compartía con el canciller Héctor Timerman y el ex Jorge Taiana, en un rincón del salón VIP del piso 3, los números que le llegaban. Todos salían y entraban, teléfono en mano, conectados con el secretario de Inteligencia e integrante de la mesa chica de Olivos, Héctor Icazuriaga, que se había instalado con un grupo de militantes en el barrio de Villa Lugano para supervisar los comicios. Los únicos que no llegaron al búnker fueron Alicia Kirchner y Julio De Vido.
Según dijo un alto funcionario a LA NACION, en apenas cuatro días comienza la campaña nacional de cara a las primarias y la Presidenta se mantendrá concentrada en sus anuncios de gestión, pensando más en sí misma que en lo que queda de la elección porteña . Su ausencia en el búnker K fue una señal de lo que vendrá. "Esto va a quedarse como hasta ahora. No va a sumarse a la campaña", insistían los colaboradores presidenciales.
Anoche, la retirada de los ministros fue sorprendente. Se fueron todos en masa y ninguno se quedó a acompañar a Filmus en el escenario, cuando debía reconocer que Macri le había sacado una muy amplia ventaja.
Un resultado que recuerda el de 2007
Lunes 11 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
El actual jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, alcanzó el sillón de Bolívar 1 tras ganar en la segunda vuelta el 24 de junio de 2007 con el 60,94 por ciento de los votos (1.0007.729 votos) sobre la fórmula kirchnerista que también encabezaba Daniel Filmus, entonces acompañado por Carlos Heller, quien obtuvo el 39% de los votos (645.779), según datos oficiales.
Macri, acompañado en aquella fórmula por Gabriela Michetti, quien renunciaría a su cargo un año y medio más tarde para presentarse como candidata a diputada nacional, logró obtener en la primera vuelta del 3 de junio de aquel año el 45,75 por ciento de los votos (798.292 votos). Y Filmus-Heller consiguieron 23,75% (414.205). En el podio también estuvo Jorge Telerman, que compartió la fórmula con Enrique Olivera (Frente Más por Buenos Aires): logró un 20,68% de los sufragios, seguido por la fórmula Patricia Walsh-Héctor Bidonde (Movimiento Socialista de los Trabajadores), con 2,94%.
En 2007 se habilitaron 2.572.326 electores; en primera vuelta votaron el 70,4% y en segunda vuelta, 68,38%. Y hubo muy pocos votos en blanco o anulados, que promediaron el 3% (en 2000 se había alcanzado un récord con un 27%).
Entonces, Pro consiguió 15 cargos en la Legislatura; el ibarrismo logró cinco legisladores sobre los tres que alcanzó el kirchnerismo cuando ambos espacios apoyaban la candidatura de Daniel Filmus. El telermanismo consiguió tres legisladores (con el tiempo se separaron); la Coalición Cívica, dos; el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), uno, y el candidato de la CTA, Claudio Lozano, uno.
Macri ganó en todos los barrios de la ciudad en la primera vuelta. El mayor porcentaje de votos que consiguió provino de los barrios de Palermo, Recoleta, Belgrano y Puerto Madero, donde obtuvo más del 50 por ciento. En tanto, Telerman y Filmus estuvieron parejos en cuanto a la cantidad de votos conseguidos en los barrios de Belgrano y Palermo.
En la segunda vuelta, Macri sacó una abrumadora ventaja en la zona norte. Tras la elección, lo primero que hizo público fue solicitar una audiencia con el entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, para pedir por cuestiones vinculadas a la autonomía de la ciudad, que fueron sus ejes de campaña.
45,75%
Macri, en la primera vuelta de 2007
Fue un porcentaje muy similar al que obtuvo ayer. Luego, en la segunda vuelta, triunfaría con el 60% de los votos.
23,75%
Filmus, en la primera vuelta de 2007
Sacó menos votos que ayer. Pero en la segunda vuelta, con poco apoyo nacional, no pudo pasar del 40%.
Opinión
Un escenario desalentador para el kirchnerismo
Sergio Berensztein
Para LA NACION
Lunes 11 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
La fragmentación de las fuerzas de la oposición impide que un candidato presidencial competitivo pueda capitalizar el triunfo de Pro. Por eso, el triunfo de Macri es menos una buena noticia para el antikirchnerismo (algunos de sus votantes podrían eventualmente apoyar a Cristina Kirchner el 23 de octubre próximo) que una mala nueva para la Presidenta.
En efecto, el primer dilema que debe resolver es si participará de manera más activa y visible en la campaña de su candidato en la segunda vuelta. Hasta ahora se cuidó mucho de poner en juego su prestigio e imagen. Envió a funcionarios de su gobierno a entrometerse en los asuntos de la ciudad, pero lo hizo de forma tardía, improvisada y con resultados muy magros. El ejemplo más evidente fue la "nueva" política de seguridad anunciada por la ministra Nilda Garré, incluyendo el traslado de la cárcel de Devoto y el envío de tropas de la Gendarmería y la Prefectura a la zona sur de la ciudad. ¿Se comprometerá la Presidenta en el desarrollo de la campaña o dada la abultada diferencia que separa al actual jefe de gobierno del senador Daniel Filmus hará un clásico "control de daño" y lo dejará librado a su suerte?
Como se mire, el escenario de segunda vuelta es desalentador para el kirchnerismo. La amplia diferencia obtenida por Macri obliga a Filmus a convencer a casi cuatro de cada cinco porteños que votaron por otras fuerzas de decidirse por su candidatura y no por la Macri. La tarea es prácticamente imposible.
Otra pregunta importante es si el resultado de ayer tendrá influencia en las elecciones de Santa Fe (24 de julio) y Córdoba (7 de agosto). Un rasgo de la crisis política argentina es que los distritos clave que compiten en julio y agosto tienen culturas políticas, configuraciones y actores muy peculiares. Pro es fuerte en Buenos Aires, una fuerza emergente en Santa Fe y casi inexistente en Córdoba. El Frente para la Victoria tuvo un tercio del voto en esta ciudad, pelea por el segundo lugar en Santa Fe y no tiene candidato a gobernador en Córdoba. Y el socialismo santafecino tiene una asociación competitiva con Luis Juez en Córdoba, pero las idas y venidas con Pino Solanas debilitaron aún más sus chances. Finalmente, la UCR aún tiene peso en Córdoba, donde José Manuel de la Sota (que no sucumbió a las presiones de la Casa Rosada) aparece como el candidato a vencer. Pero los tres distritos tienen algo en común: el kirchnerismo se encamina a tener resultados de modestos a malos. Por eso, tal vez el impacto de estas elecciones se advierta el 14 de agosto, en las elecciones primarias.
Muchos se preguntan cómo jugará ahora Macri a nivel nacional. ¿Se definirá a favor de alguno de los candidatos presidenciales o será prescindente tanto en agosto como en octubre próximo? Tampoco Macri tiene decisiones sencillas en ese plano: apoyar candidatos por ahora débiles y con chances acotadas le generaría algún costo político (algo de eso ocurrió en 2007 con su respaldo a Ricardo López Murphy). Pero prescindir de tomar partido y correr el riesgo de ser visto como un líder indeciso y no comprometido con la elección nacional puede afectar su reputación, justo ahora que su conversión en potencial candidato presidencial lo obligará a involucrarse en debates de jerarquía nacional.
En efecto, estas elecciones marcan el comienzo del fin tanto de Pro como de Macri como un partido y un dirigente de alcance local. Ahora se requieren otra construcción y otro estilo de conducción. A la sazón, también resurgirán las tensiones por la sucesión de Macri en la ciudad.
Los principales candidatos presidenciales de la oposición tienen bastante que aprender de estas elecciones, sobre todo en relación con la dinámica y las características de la campaña. Es cierto que Macri es el jefe de gobierno y que en todas las elecciones hasta ahora los oficialismos provinciales ganaron siempre, con la excepción de Catamarca. Pero la combinación de un obsesivo trabajo de base con un barrido de las demandas de los vecinos y una publicidad relajada y con mensajes abiertos, convocantes y no confrontativos resultó particularmente exitosa en esta elección porteña. La estética, la estructura y los recursos disponibles para organizar campañas competitivas también serán factores de peso en el aún largo y sinuoso camino que separa esta realidad de hoy de las elecciones presidenciales de octubre.
La izquierda, dispersada y lejos de tener protagonismo
Con el 1,4%, Zamora fue el mejor de los postulantes
Lunes 11 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
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Con tres candidatos a jefe de gobierno y una incesante fuga de partidarios a las filas de Proyecto Sur, la izquierda sufrió ayer la dispersión de sus fuerzas y lamentó una elección que no la tuvo como protagonista. Es más, su mejor referente fue Luis Zamora, de Autodeterminación y Libertad, que se ubicó séptimo, con el 1,4 por ciento de los votos.
Con vistas al ballottage, desde la Izquierda Socialista, que postuló a la abogada Myriam Bregman, llamaron a no votar a Mauricio Macri ni a Daniel Filmus. "No hay ningún voto útil. A ninguno de los dos", dijo Bregman, que finalizó en la décima posición, con 0,77%, aproximadamente.
Por medio de un comunicado, José Castillo, compañero de fórmula de Bregman, explicó las razones de no respaldar a ningún candidato. "Macri representa a la centroderecha y viene haciendo un gran negocio en la ciudad. Y el falso progresismo de Filmus-Cristina [Kirchner] es más de lo mismo", criticó.
El tercer candidato de la izquierda fue César Rojas, un docente del MAS. Rojas fue 13°, con 0,15%.
La caída de los sectores de la izquierda encuentra una válida explicación en el surgimiento de Proyecto Sur, la fuerza de Fernando "Pino" Solanas. Allí se agruparon dirigentes que solían traccionar votos para los tradicionales partidos de la izquierda. La dirigente Vilma Ripoll es un buen ejemplo para tomar como muestra. Anoche, Ripoll criticó la polarización de la elección porteña y dijo que "fue una batalla desigual de recursos".
A pesar de la pobre cosecha de resultados, los dirigentes de la izquierda se mostraron optimistas "por hacer oír la voz de sus seguidores", como planteó Bregman. Desde Autodeterminación y Libertad, el sector del trotskista Zamora, destacaron "la vigencia" y "la coherencia" de su candidato, que se excusó anoche de hacer una lectura de lo que fueron los comicios. Ayer, el ex diputado nacional Zamora estuvo lejos del protagonismo que supo conseguir en 2001.
Desde el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) denunciaron irregularidades en la Comuna 15. "Cuando me presenté a votar, me dijeron que yo ya había votado. Es decir, votaron por mí", denunció la candidata Sol Bajar.
No fue una buena cosecha de la izquierda y sus votos no alterarían el rumbo del ballottage.
LOS NUMEROS DE LA IZQUIERDA
• Luis Zamora
Autodeterminacion y libertad
1,47%
• Myriam Bregman
Frente de Izquierda
0,77%
• Cesar Rojas
Nuevo más
0,15
Con el 99,25% de lAs mesas escrutadas
Los ganadores y perdedores de la jornada
Lunes 11 de julio de 2011
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Marcos Peña. Foto LA NACIONVer más fotos
GANADORES
MARCOS PEÑA
Sec. de Gobierno Porteño
El joven secretario de gobierno de la ciudad fue uno de los más insistentes en la necesidad de que Mauricio Macri renunciara a la carrera presidencial para buscar la reelección. Durante meses mantuvo una sorda disputa con otros dirigentes macristas, que impulsaban una interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti para definir el candidato a jefe de gobierno.
JAIME DURAN BARBA
Consultor político de Macri
El gurú y asesor externo del jefe de gabinete porteño siempre aconsejó a Macri para que permaneciera en la ciudad de Buenos Aires. Su argumento era que si competía por la Casa Rosada podría llegar a perder todo el capital político porque ninguno de sus posibles sucesores le garantizaba la victoria en las elecciones porteñas.
PERDEDORES
CRISTINA KIRCHNER
Presidenta de la Nación
La presidenta Cristina Kirchner terminó eligiendo a Daniel Filmus para competir en la ciudad, a pesar de que su preferido para ese cometido era el ministro de Economía, Amado Boudou. Si bien no hizo campaña por Filmus, la Presidenta quedó involucrada directamente con la suerte del candidato kirchnerista al haberse nacionalizado la elección.
RICARDO ALFONSÍN
Candidato a Presidente UCR
El diputado nacional y candidato a presidente por la Unión Cívica Radical sabía que las posibilidades de su partido en las elecciones eran escasas. Intentará disimular la mala performance de su candidata Silvana Giudici con la derrota del kirchnerismo. Para eso, ayer ya anticipó, sin decirlo claramente, que apoyará a Mauricio Macri en la segunda vuelta.
JORGE TELERMAN
Ex Jefe de Gobierno
El ex jefe de gobierno porteño compitió con doble candidatura en las elecciones de ayer y no consiguió ningún cargo. Quedó sexto en los comicios y no consiguió ingresar en la Legislatura. Su compañero de fórmula, Diego Kravetz, también se quedará fuera de la Legislatura en diciembre próximo, luego de ocho años de mandato.
El escenario
Operativo maquillaje
Claudio A. Jacquelin
LA NACION
Lunes 11 de julio de 2011
Publicado en edición impresa
Apenas terminaron los comicios y cuando todavía faltaban más de tres horas para que se conocieran datos oficiales confiables, el kirchnerismo ocupó el centro de la escena mediática. Fue una decisión inteligente. Cualquier demora hubiera impedido intentar siquiera el operativo "maquillemos el luto", puesto en marcha para tratar de convencer a la ciudadanía de que su fórmula había hecho "una elección histórica" y que podía ganar en la segunda vuelta.
Si hubiera trascendido en ese momento que Filmus no llegaría al 30% de los votos y que Macri le sacaría más de 19 puntos de diferencia, probablemente hasta a sus voceros mejor pagos les hubiera costado abordar una tarea tan cercana al ridículo.
Pero el discurso no tenía como destinatario sólo a un electorado en el que logró tan poco nivel de aceptación. Estaba claro que el objetivo era quien manda y decide en el espacio oficialista. Por eso, fue una decisión inteligente de los asesores de Filmus salir a decir, a pesar de saber cuál sería el resultado final, que la de ayer era la mejor elección de la historia del kirchneriismo en la Capital y, sobre todo, que no se bajarían del ballottage.
Después del desamparo al que sometió la Presidenta al binomio oficialista en la campaña, semejante traspié podía prenunciar que para Filmus el destierro del poder era un destino más que probable, pero sobre todo que podrían imponerle la renuncia a participar de una segunda vuelta, para evitar otra derrota igual o peor.
Por eso, Cristina Kirchner también fue la principal destinataria del discurso de Filmus, que de tanto reiterar el "buen resultado histórico" parecía que imploraba ser escuchado. También esa fue una decisión inteligente. Era una manera de recordarle que si bien él no había sido su preferido para esta elección, ella no contaba con nadie que le garantizara un mejor resultado. Por eso, Filmus, no felicitó a Macri y culpó a los medios. Lo contrario hubiera sido su fin.
Pero habrá que ver cómo procesa la Presidenta este resultado electoral, que implica para ella una doble derrota: perdió cuando no pudo imponer a su candidato y volvió a perder ayer cuando lo mejor que tenía fue arrasado en el primer gran distrito que va a elecciones. Hará falta mucho maquillaje para disimularlo.
Página 12
EL PAIS › OPINION
Más allá de lo esperado
Por Mario Wainfeld
Imagen: Pablo Piovano.
Mauricio Macri ganó la primera vuelta con un porcentaje muy elevado, con amplia diferencia sobre el segundo, y tiene notables perspectivas para ser reelecto jefe de Gobierno el 31 de julio. El senador Daniel Filmus tuvo una cosecha decorosa pero inferior a las expectativas, cuyo mayor encanto es superar algo el techo histórico del kirchnerismo en un distrito refractario. El diputado Fernando Solanas sucumbió a la polarización, no fue competencia para Filmus (su principal objetivo en campaña) ni, más vale, Macri.
El líder de PRO tiene sobrados motivos para festejar, entre otros haber superado su exorbitante marca de 2007.
En el Frente para la Victoria (FpV) pueden alegrarse porque el guarismo de ayer, en el escenario actual, está por abajo del mínimo de sufragios que puede alcanzar la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la esquiva Capital.
Solanas no tiene nada para festejar, perdió casi la mitad de su caudal.
Por debajo, con porcentajes irrisorios, la Coalición Cívica, el radicalismo y el duhaldismo buscarán encontrarle una moraleja edificante a la derrota del kirchnerismo, pero ese supuesto consuelo es un autoengaño. Les fue mal, como en las provincias que eligieron autoridades antes. El logro de Macri no trasvasa a granel sus votos a los rivales de Cristina Kirchner en la presidencial de octubre. Es una derivación evidente de la avaricia de “Mauricio” al presentarse solo a nivel local y abstenerse de participar en la disputa nacional.
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Buscar las razones: Macri es un mimado del padrón porteño. Desde 2003 fue batido una sola vez, en la segunda vuelta contra Aníbal Ibarra. Prevaleció en todas las demás contiendas. Desde hace rato prima en todas las comunas (aunque con magnitudes diferentes) y en un vasto espectro social. El castigado Sur también lo avala, un dato que sus contendientes tienen que analizar con más profundidad que la que suele dedicársele. Un gobernante de centroderecha popular no es lo mismo que la derecha tradicional argentina y como tal debe leerse.
Es válido preguntarse, asumiendo la precariedad de una mirada hecha el día mismo del comicio, por qué mantiene Macri tamañas adhesiones, evitando simplismos o desprecio a los ciudadanos. A título tentativo, el cronista propone varios elementos que, a su ver, ayudarían a un análisis de un fenómeno sin duda multicausal.
El primero es su aptitud para congregar el voto antikirchnerista en un territorio, destreza que comparten unos pocos gobernadores (usualmente no tan antagónicos con la Casa Rosada) y que no parece adornar a los presidenciables que están en carrera. Este capital se conjuga, posiblemente, con la tendencia de los porteños a ser generosos en las urnas con sus jefes de Gobierno. Como se repasó en el diario de ayer, para Fernando de la Rúa la jefatura fue trampolín a la presidencia. Ibarra fue reelecto. Jorge Telerman, sin conocimiento público previo ni partido, capitalizó un montón de votos tras su interinato. La referencia no es fácil de explicar pero es un hecho, para tomar en cuenta.
El segundo factor es que las etapas de crecimiento económico y consumo benefician a los oficialismos de todo pelaje, en tanto las crisis ponen en jaque a los más pintados. El viento de cola entona a todos, la caja robusta facilita la gobernabilidad, la relativa estabilidad desalienta los afanes de cambio. Si Macri corona, serán siete de ocho las provincias en que venció el local. La malaria activa la bronca, los relevos. El fenómeno no es un hallazgo argentino como el dulce de leche. Obsérvese, vale la pena, la crisis europea, que induce al socialista español José Luis Rodríguez Zapatero o al derechista italiano Silvio Berlusconi y arrincona contra las cuerdas al francés Nicolas Sarkozy o al inglés David Cameron.
Esa conducta de una ciudadanía (siempre hay que matizar) relativamente sosegada y conforme “con lo que hay” puede formar parte de la explicación de un intríngulis que deja perplejos a muchos intérpretes. ¿Cómo es posible que parte de los votantes de Macri tengan preferencias firmes por Cristina Kirchner? La respuesta es que el voto basado en el interés económico cotidiano (una suerte de oficialismo ecuménico) tiene un sentido conservador, no ideológico, sí pragmático.
En esos tiempos, también, muchos porteños no se sienten interpelados por varias de las máculas de Macri, empezando por la condición de procesado por un delito penal, la ineficiencia manifiesta de su gestión, las idas y vueltas de sus medidas.
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Un pasito p’alante: El desempeño del FpV fue el mejor de su corta historia, pero quedó por debajo de las expectativas no delirantes de sus dirigentes y militantes. Nadie soñaba, en serio, con el primer lugar. Pero sí se especulaba con una diferencia de diez puntos o menos. Y con achatar el techo de Macri. Era un horizonte difícil, pero (acaso) construible. Se especula con que hechos de la agenda nacional (Schoklender, rencilla interna en el Inadi) limaron a la propuesta porteña. Es factible, aunque el cronista supone que la reiteración, con retoques, del resultado de cuatro años atrás habla de condiciones menos coyunturales.
Se puede añadir que la campaña (que tuvo dos comandos y, por momentos tres) fue imprecisa e imperfecta. Su gran logro fue, desde la instalación de la fórmula, polarizar con el Jefe de Gobierno, relegando a Pino Solanas. Su segundo mérito, ya se comentó, mejorar el caudal histórico, sobre todo después de la caída libre en 2009 (apenas ayer) que ya se recuerda poco, El PRO mantuvo una trayectoria pareja en la ciudad desde 2003, con una mengua lógica pero no brutal en 2009, cuando “la oposición” primaba en la escena, sin Macri en la boleta y con la clásica mayor dispersión de una legislativa. En cambio, el FpV hace dos años sufrió en este territorio una paliza histórica, concordante con la padecida a nivel nacional, pero más acentuada. El candidato cabeza de lista de entonces, el diputado Carlos Heller, distaba de ser el ideal. Pero había un clima adverso al oficialismo nacional que lo trascendía. En dos años, el kirchnerismo casi triplicó su cosecha, lo que no es suficiente pero, de nuevo, cabe subrayar.
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Pino y los otros: Solanas renunció a su ambición presidencial, dejando de garpe a sus compañeros de ruta desde 2009. Midió mal su potencial, en ese trance, y cuando rompió el armado del Frente Amplio Progresista (FAP) por juzgar injusto el reparto en las listas. Con los números delante y pensando en las expectativas de sus principales aliados en el FAP (el gobernador Hermes Binner en Santa Fe y el senador Luis Juez en Córdoba) se percibe que sobreestimó su legitimidad política y su aporte al Frente. La diáspora en su derredor comenzó con esa ruptura y se acentuará en los meses que vendrán, la imagen de su comando electoral rodeado solo de sus compañeros de años (no de los que congregó en estos años recientes) lo anticipa.
Los demás partidos, que al cierre de esta nota buceaban los cómputos para ver si colaban un legislador sobre treinta, hicieron un papelón electoral, incluidas fuerzas o figuras que picaron muy alto en Capital: el radicalismo, la Coalición Cívica, Jorge Telerman, Ricardo López Murphy.
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El ballottage, en cuestión: Nada es imposible en política, pero hay lógicas o tendencias muy difíciles de torcer. Alterar el destino de la elección en la segunda vuelta sería una proeza con casi nulos precedentes. El caso de la gobernadora Fabiana Ríos en Tierra del Fuego no sirve como comparación: la diferencia que repechó fue menor, tanto como el acumulado de su desafiante, Rosana Bertone.
Buceando en su archivo, este cronista encuentra un caso en Portugal, en 1988, en una elección nacional. El dirigente socialdemócrata Mario Soares salió segundo en la primera vuelta, con el 25,4 por ciento Su rival, Freitas de Amaral, trepó a más del 46,6 por ciento. En segunda vuelta la situación se invirtió: Soares accedió al 51,2 por ciento y a la presidencia. Es una aguja en un pajar. Filmus convocó a esa gesta, con gallardía. No le cabía otra conducta en la noche de ayer.
La pregunta acerca de si debe cumplirse con la regla constitucional, como alguna vez le puntualizó a este cronista el asesor presidencial brasileño Marco Aurelio García, es casi exclusiva de la cultura política argentina. Las reglas se establecen para cumplirse y, bien mirado, Filmus no está facultado para quebrarlas en nombre de quienes los votaron. En rigor, si se retirara también resolvería en nombre de los que se pronunciaron por terceras fuerzas, lo que es aún menos razonable.
Como de cultura política argentina hablamos, de todos modos, no es posible decretar imposible ningún horizonte ahora, en la medianoche del domingo.
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Una jornada más: El día fue agradable, se votó con tranquilidad, el recuento se informó de modo ordenado, con demoras admisibles. No hubo denuncias serias y el nivel de asistencia (que se calcula sobre el padrón completo, esto es incluyendo a mayores de 70 años dispensados de la obligación de concurrir) fue razonablemente alto.
Las dos fuerzas más votadas y los canales de televisión burlaron las normas sobre difusión de boca de urna. Para los parámetros domésticos es un pecado venial.
La respuesta acerca del impacto nacional del veredicto porteño dista de ser lineal o simple. Amerita un abordaje más largo, en días que vendrán. Si Macri formara parte de una coalición o fuera él mismo candidato a presidente (mediando una victoria de otro candidato PRO), la respuesta sería sencilla, tajante y más preocupante para el kirchnerismo.
Quiénes ganaron, quiénes perdieron
Mauricio Macri y el PRO, los grandes ganadores. El kirchnerismo consiguió su mejor elección en un distrito hostil. Las listas que apoyaron los principales candidatos presidenciales de la oposición –Alfonsín, Duhalde y Carrió– sumadas no llegaron ni al 6 por ciento.
Los que ganaron
- Mauricio Macri
Les hizo caso a sus asesores, abandonó su quimérica ambición presidencial para volver a candidatearse en la Ciudad y le salió bien. El triunfo obtenido ayer fue por un porcentaje incluso superior al que consiguió cuatro años atrás, lo que da cuenta de un liderazgo consolidado en el distrito: el PRO se impuso en todas las comunas y por amplio margen en la lista de legisladores. Si gana el ballottage, volverá a quedar posicionado como el referente de la derecha nacional y su apoyo volverá a ser anhelado por los opositores que competirán por la presidencia en octubre. Macri, ya lo anticipó, tiene su mira colocada en 2015.
- Daniel Filmus
Se quedó con la candidatura a jefe de Gobierno luego de ganarles una larga pulseada a sus adversarios internos y no decepcionó. Su cosecha de ayer fue superior a la de cuatro años atrás, lo que lo ratifica como uno de los candidatos del kirchnerismo más taquilleros para la Ciudad. Con todo, torcer el resultado en el ballottage del 31 de julio aparece demasiado complicado. En principio, necesitaría, en estas dos semanas, poner en marcha una campaña más aguerrida e imaginativa.
- Cristina Kirchner
En un distrito tradicionalmente hostil al peronismo en general y al kirchnerismo en particular, el Frente para la Victoria tuvo la virtud, en este comicio, de traspasar ese techo y hacer su mejor elección desde 2003. La Presidenta eligió la fórmula y la modalidad de sumar las listas de adhesión de Nuevo Encuentro y de Aníbal Ibarra, estrategias que se demostraron exitosas. Por otro lado, el caudal de votos obtenido viene a confirmar las encuestas que la ubican, con comodidad, como la candidata a la presidencia con mayor intención de voto en la Capital.
- Juan Cabandié
Cumplió en el primer test electoral que lo tuvo como protagonista encabezando la boleta para la Legislatura del Frente para la Victoria. La campaña sirvió para hacerlo conocido entre los porteños y, tal vez, posicionarlo para futuras candidaturas. La cosecha de ayer ampliará el bloque propio del kirchnerismo en la Legislatura de la ciudad. Por otro lado, ganó con amplitud –obtuvo casi el doble de votos– la competencia con las otras listas que acompañaron la fórmula Filmus-Tomada.
- María Eugenia Vidal
La ministra de Desarrollo Social debutó con éxito en plan electoral como compañera de fórmula de Mauricio Macri. Se sobrepuso a las denuncias que debió sufrir en plena campaña por su gestión en el ministerio y buscó mostrarse segura en sus apariciones televisivas, incluyendo los debates. Con su performance –y los votos que consiguió el macrismo– dejó en el olvido a Gabriela Michetti, quien en la anterior elección ocupó su lugar y hasta hace poco parecía una candidata irremplazable para el PRO.
Los que perdieron
- Pino Solanas
Cuando todos imaginaban que se candidatearía en la Ciudad, se lanzó a la presidencia. Cuando las encuestas dejaron en claro que eso no caminaba, bajó a la Ciudad, aunque sin antes elaborar un discurso acorde con las preocupaciones de los porteños. Para redondear el cuadro, se peleó con buen parte de sus aliados y se abrió del armado nacional del Frente Amplio Progresista. Se podría decir entonces que por mérito propio Solanas perdió la mitad de los votos del segundo puesto obtenido en las legislativas de hace apenas dos años y quedó ayer muy lejos de la pelea por el ballottage.
- Ricardo Alfonsín
La ciudad de Buenos Aires vino a sumarse ayer a la lista de elecciones provinciales de este año en las que la cosecha radical resultó desastrosa. En este caso resulta más llamativo porque la UCR supo ser gobierno en la Capital y tuvo entre la clase media porteña un núcleo sólido de adherentes. Alfonsín participó del cierre de campaña de Silvana Giúdici sin modificar el destino negro de la postulación de la diputada. Al cierre de esta edición, el radicalismo no conseguía consagrar ni siquiera un legislador porteño.
- Elisa Carrió
Se reservó para pelear la presidencia y designó a la senadora María Eugenia Estenssoro como su candidata para la Jefatura de Gobierno.
Pese a los afiches en conjunto (“Ok, estamos locas”), nada pudo detener la debacle de la Coalición Cívica en el mismo distrito en el que Carrió supo imponerse en las presidenciales de 2007 con casi el 38 por ciento. En apenas cuatro años, la CC descendió al 3 por ciento. Al igual que Alfonsín, anoche se mostraba feliz por el triunfo de Macri, ambos con ganas de hincar el diente al electorado macrista.
- Eduardo Duhalde
Promovió como candidato a Jorge Todesca, que no sólo no alcanzaba ni el 0,4 por ciento de los votos, sino que ni siquiera consiguió superar el umbral del desconocimiento absoluto luego de la campaña. Como ya había quedado claro en las elecciones provinciales, en su interna frustrada con Rodríguez Saá y en sus recorridas por el interior, la postulación de Duhalde no enciende pasiones. Le queda de consuelo que algunas encuestas lo muestran segundo como candidato a presidente en la Capital, aunque a años luz de CFK.
- Gabriela Michetti
Presionó por una candidatura a jefa de Gobierno que finalmente no pudo ser. Esa pelea tensó su relación con Macri, quien le perdió la confianza y la sacó del cuadro de sus dirigentes favoritos. Para más, la reemplazó en la vicejefatura por María Eugenia Vidal, quien supo desenvolverse durante la campaña y ayer fue la coestrella en el multicolor escenario del triunfo. Michetti recién se sumó en los últimos actos y anoche fue una más entre los que festejaron en Costa Salguero.
Macri ganó, pero Filmus ofrece pelea
El ex ministro de Educación anunció que confrontará con Macri en el ballottage porteño del 31 de julio. El Pro ganó en las 15 comunas. Solanas, tercero lejos.
Por Martín Granovsky
En un marco de polarización extrema, solo dos candidatos sobre once se repartieron el 75 por ciento de los votos porteños y Mauricio Macri ganó por el 47 por ciento en primera vuelta las elecciones contra Daniel Filmus, del Frente para la Victoria, que alcanzó la mayor cifra para su fuerza desde 2003: el 27,8 por ciento con el 98 por ciento de las mesas escrutadas. El jefe de Gobierno ganó en las 15 comunas.
El tercero, lejos, fue Fernando Pino Solanas, que no llegó al 13 por ciento. Y luego se produjo otro bache hasta el 3,31 por ciento de María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica. La radical Silvana Giúdici obtuvo el 2,07 por ciento y el ex jefe de Gobierno Jorge Telerman, el 1,76 por ciento.
A las 11 de la noche Filmus habló en la sede del FpV y anunció que se presentaría en el ballottage del 31 de julio. “Vamos a recorrer cada comuna para ofrecer el proyecto de una ciudad mejor”, prometió. “Vamos a convocar a los mejores de las fuerzas políticas y a quienes son los mejores y no están en ninguna fuerza política, pero quieren actuar por la positiva, porque toda la ciudad tiene que ser digna”, dijo.
Ahora su arduo desafío es no solo ganar los votos que fueron a Solanas o a Jorge Telerman sino también los que ayer votaron por Macri y en las encuestas para octubre afirman que votarán por Cristina. Si esa franja representara el 20 por ciento de los votos de Macri, la cifra a rebanar sería casi de un 10 por ciento del universo de 47 ganado por Macri.
El nivel de participación fue alto, superior al 75 por ciento.
Si en un ballottage descendieran la asistencia o los votos válidos, por motivos no solo políticos sino matemáticos el beneficiado sería el primero.
Nada es por definición imposible, pero las chances de Macri parecen hoy definidas. El jefe de Gobierno necesita sumar solo un 3 por ciento frente al 22 por ciento que le falta a Filmus.
El voto por Cristina
Atento también a que las elecciones de ayer tienen un componente local, pero a la vez uno nacional, el macrismo apuntó anoche mismo a retener sus votos presidenciales cristinistas y, quizás, a ampliar los sufragios entre quienes votarán a Cristina y ayer no votaron a Macri. “Hay gente que nos vota a nosotros y dice que votará por la Presidenta”, declaró el jefe de Gabinete porteño Horacio Rodríguez Larreta. La diputada nacional del PRO Gabriela Michetti lo refrendó.
La nacionalización de lo que viene fue compartida por el kirchnerismo. “Los candidatos de (Elisa) Carrió, (Eduardo) Duhalde y (Ricardo) Alfonsín no obtuvieron números importantes”, dijo el ministro de Economía y candidato a vicepresidente Amado Boudou. “En la anterior elección presidencial, el FpV sacó el 23 por ciento en la ciudad de Buenos Aires y ahora la sola candidatura de Filmus es mayor que ese número.”
De ese modo, Boudou hizo una constatación y además deslizó, sin decirlo con todas las letras, una picardía: ayer ganó quien no es candidato nacional, Macri, y además quien carece por el momento de un candidato nacional. Sin embargo, es probable que los votantes de Macri alimenten en octubre no solo el caudal de Cristina sino, sobre todo, el de Ricardo Alfonsín o Eduardo Duhalde.
La estrategia de Macri
A diferencia del resto de la oposición, Macri no insistió en la interpretación inicial de las elecciones de 2009 y la derrota de Néstor Kirchner a manos de Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires como la debacle final del kirchnerismo. En especial, no sobreactuó su propia importancia cuando advirtió la notable recuperación de la imagen y la intención de voto de Cristina en el último año y medio.
Ayer decidió hablar de las elecciones de octubre quizá como un modo de darse por electo o de presentar el ballottage como una confrontación de hecho con el kirchnerismo. “Asumí el compromiso de trabajar por la unidad nacional”, dijo anoche Macri en su sede, antes de invitar a que Federico Pinedo, candidato a diputado a nacional, subiera al escenario. Lo mismo hizo con Miguel Del Sel, candidato a gobernador en las elecciones santafesinas del 24 de julio.
“A veces siento que estamos enfermos de actitudes violentas, de confrontación, de intolerancia, de peleas internas, y llegó la hora de acabar con nuestros fantasmas del pasado y entusiasmarnos con nuestro futuro”, dijo Macri.
“La pobreza no es una cuestión ideológica, sino concreta”, señaló en otro tramo.
Pino vs. Lozano
Pino Solanas evaluó que la contienda fue “macrismo versus kirchnerismo”, se quejó de que “en estas elecciones se enfrentaron los aparatos de dos gobiernos”, cosa que ocurrió también en 2009 y sin embargo permitió una gran elección de Proyecto Sur, y anunció que dejaría en libertad a sus electores en la segunda vuelta. Como ya están en libertad, eso puede leerse de un solo modo: Solanas no recomendará de manera explícita un voto para el 31 de julio. “Con Macri ni a la esquina”, dijo en cambio Claudio Lozano, de Buenos Aires para Todos y primer candidato diputado nacional por el Frente Amplio y Progresista que lleva en la fórmula de octubre a Hermes Binner y Norma Morandini.
“El mejor resultado”
El kirchnerismo buscó instalar de entrada un concepto que inauguró ayer el sociólogo Luis Alberto Quevedo, jefe de campaña de Filmus, a las 18.01: “Fue el mejor resultado del Frente para la Victoria en toda su historia”.
El candidato a vicejefe Carlos Tomada agregó que los resultados superan no sólo el registro histórico del Frente para la Victoria sino también los del peronismo en la Ciudad.
“El PJ siempre tuvo dificultades en este distrito, y hay muchos referentes del PJ que se integraron al PRO y no al Frente para la Victoria”, matizó la ministra Nilda Garré, de origen peronista pero integrante del Frente Grande.
El voto para legisladores porteños acaso sirva para completar indicios en un primer análisis. Del total de votos a jefe de Gobierno del FpV, la lista de legisladores que encabezó Juan Cabandié obtuvo la mitad. La otra mitad se repartió entre Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella, con Gabriela Cerruti a la cabeza, y el Frente Progresista y Popular de Aníbal Ibarra.
En 2007, Filmus obtuvo en primera vuelta el 23,75 por ciento. Jorge Telerman consiguió el 21 por ciento. La novedad de ayer no fue la suma de votos típica de la segunda vuelta sino la amalgama de fuerzas en la primera. Esa amalgama, en un marco de polarización aguda, se dio con un vértice kirchnerista como Filmus. La pregunta es si el adelanto de la segunda vuelta que se dio ayer favorece o no a Filmus para el ballottage. En la segunda vuelta de 2007 alcanzó el 39,6 por ciento y fue derrotado por el 60,94 por ciento de Macri.
La comparación con 2009 es más difícil, en parte porque aquélla fue una elección legislativa y no ejecutiva-legislativa como la del 2007 y la de ayer y en parte porque se produjo en medio de la peor imagen del kirchnerismo. Los fenómenos más notorios fueron la caída del FpV y la aparición con fuerza de Pino Solanas con el 25 por ciento de los votos.
Universal
En un voto que seguramente combinó valores, aspiraciones, ideología, condimentos nacionales y un grado importante de aprobación de la gestión local, la polarización se plasmó de manera similar en las 15 comunas porteñas.
En todas las comunas, que ayer eligieron por primera vez sus juntas, el orden fue el mismo: Macri primero, Filmus segundo, Solanas tercero. Al candidato del FpV le fue relativamente mejor en los barrios de clase media media y peor en los de clase media alta.
La mayor diferencia la obtuvo Macri sobre Filmus en la comuna 2 (que comprende Recoleta), 59 contra 18 por ciento. La menor en la 15 (la de Villa Crespo y la Paternal), 41 a 32 por ciento.
De aquí a la segunda vuelta habrá otra elección importante: Santa Fe el 24 de julio, cuando se enfrentarán el socialista Antonio Bonfatti, Agustín Rossi del FpV y el macrista Del Sel.
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