sábado, 28 de abril de 2012

La expropiación petrolera en Argentina: una interpretación

La semana pasada una noticia trascendió las fronteras de Argentina: la expropiación de la empresa Repsol-YPF. En México, como en muchos otros lados del mundo, las repercusiones se dieron en diferentes sentidos. Entre otras cosas, las manifestaciones de los distintos actores políticos mexicanos sobre la expropiación de la empresa Repsol YPF, trae a colación un tema quizá olvidado para muchos: la falta de actualización de la doctrina de política exterior mexicana.

Como introducción, vale decir que Yacimientos Petroleros Fiscales (YPF) fue la primera empresa estatal de petróleo del mundo, en 1922. Después de décadas de ser estatal, mutar a un esquema mixto y volver a ser estatal, el expresidente Menem la vendió a Repsol, una empresa multinacional con base española. Entre otras cosas, los despidos que generó la privatización de YPF impactaron fuertemente en un país poco diversificado como Argentina, lo cual apuntaló la negatividad con que se perpetuó la privatización.

Después de una década de privatizada, y tras la crisis económica, política y social que estalló en 2001-2002, Néstor Kirchner apareció en la escena pública como un candidato presidencial remoto, que se proponía como una alternativa al modelo neo-liberal; el tema de la privatización de YPF fue un tema de campaña muy popular que Kirchner encarnó exitosamente. Lo curioso de la trama es que, Kirchner, cuando era gobernador de la provincia de Santa Cruz, apoyó la privatización de la empresa estatal de petróleo, ya que las provincias se convertían en accionistas de la nueva empresa Repsol-YPF. Es decir, como gobernador, Kirchner prefirió ser accionista de una empresa privatizada que defender lo público de este preciado bien.

Dicho esto, la expropiación de YPF ocupó las primeras planas de buena parte del mundo y México no fue la excepción. Coincidentemente con la cumbre de países americanos –en la que, entre otras cosas, Brasil puso en jaque a Estados Unidos al sostener que si Cuba no es reintegrada a estas reuniones interamericanas, el país carioca no volverá a asistir a las mismas–, Argentina dio el batacazo con la expropiación de YPF. Entre paréntesis: Fernández de Kirchner se reunió con Obama en dicha cumbre, pero, aparentemente, la primera no le comunicó al segundo nada del asunto. Así, aunque el actual gobierno de Argentina ya había hecho embargos, la expropiación petrolera tomó resonancia mundial por tratarse de un bien estratégico.

Por eso, países de diferentes lados del mundo se expresaron: el petróleo y los energéticos constituyen la razón de varias de las guerras actuales y de mucho de lo que se expresa en las relaciones internacionales. YPF, entonces, no es un tema de un Estado, es un tema global, estratégico y geopolítico. En ese sentido, y dado que PEMEX era accionista con un 9 por ciento de las acciones de esa empresa multinacional de energéticos, no es descabellado que el presidente mexicano se exprese públicamente, al igual que sus pares de Colombia y Chile. Cabe resaltar que estos países se expresaron, al igual que otros, en un sentido negativo, pero que también se dieron los casos de países que se expresaron públicamente en un sentido positivo. Los criticados por expresarse de este tema fueron los gobiernos que reprobaron lo hecho y no los que lo aprobaron, pero: ¿no estarían incurriendo ambos bandos en lo mismo, es decir, entrometerse –positiva o negativamente– en los asuntos internos de un Estado soberano como la Argentina?

El tema, visto desde el lado mexicano, se relaciona con la doctrina de política exterior. Esta, entre diferentes puntos, establece que México está en contra de la intervención en los asuntos internos de otros Estados. Por lo mismo, el candidato del PRI a la presidencia y el Jefe de Gobierno del D.F. se manifestaron en c ontra de las declaraciones del presidente Calderón, quien criticó la medida del gobierno argentino por perjudicar los intereses mexicanos. Si bien es cierto que la doctrina de la política exterior mexicana establece que los priistas y perredistas están en lo cierto al objetar que no hay que opinar públicamente sobre la expropiación petrolera que llevó a cabo el gobierno argentino, porque constituye un asunto de otro país, también es cierto que el petróleo es un asunto global y que PEMEX formaba parte de la empresa expropiada.

Así, valdría la pena pensar en que la doctrina de la política exterior mexicana está un tanto anacrónica, puesto que no contempla lo global de asuntos como el presente. Si bien es una doctrina ejemplar, habría que reflexionar en una teoría mexicana de las relaciones internacionales, que actualice a esa doctrina que fue creada mucho tiempo atrás, cuando los Estado-Nación eran los actores más relevantes de las relaciones internacionales. Al tiempo…

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