Pasadas las elecciones locales en Puebla así como en otros trece
estados mexicanos, llega la hora del análisis. Pensar en lo que vendrá en la
política local y nacional, requiere reflexionar a fondo sobre la política en sí.
Para ello, en este artículo se expondrá brevemente una noción sobre la propia política
en relación a El Príncipe, misma que
sirva para plantear escenarios posibles en el ajedrez del poder.
Siempre que se va a analizar el
estado de las cosas en la política y plantear escenarios, antes que nada es
preciso definir qué se entiende, justamente, por política. Aunque existen
diferentes conceptos de la política, escoger una definición de ésta que la
emparente estrechamente con el poder, es una opción válida para entablar un
análisis coyuntural realista. Así, la ineludible selección es la concepción de
la política fundada por la escuela de Nicolás Maquiavelo, cuya definición dice
algo así: la política es el medio para hacerse, llegar o conquistar el poder, construir
y cimentarlo, para luego afianzar y preservarlo. Por último, llega la etapa de
ampliar o expandir el poder. Es decir, la política es un medio y el poder el fin
o suceso.
En términos generales y en razón
de la definición expuesta, la actividad política tiene tres momentos clave. Al
principio está la conquista del poder; puesto que los vacíos de poder son muy
raros, en todo caso muy breves en el tiempo, y por regla general el poder está
siempre ocupado por alguien que jamás lo entregará gratuitamente. A la
conquista le sigue la construcción política, mediante la cual el poder
conquistado se afianza y avanza sobre los objetivos que su poseedor se ha
propuesto. Por último, casi como corolario del primer momento, el poder
necesita ser consolidado y defendido, ya que siempre será disputado por otros
que también aspiran a ejercerlo. Aquí es donde se llega al punto de ampliar el
poder, en la lógica que la mejor manera de defender lo obtenido y construido es
a través de la expansión o el ataque.
Por lo anterior, se puede
apreciar que el momento central, trascendente, de la actividad política llega con
el momento de la construcción. Ese momento, el de la construcción de poder, es
en realidad el que justifica –o no– a los otros dos. Es precisamente el
momento, también, al que de alguna manera se refiere Maquiavelo con su famosa y
casi siempre mal citada frase: “el éxito justifica los medios”. El “éxito”, no
el “fin”. Es decir, el fracaso no justifica los medios, pero el éxito sí. Así,
con el éxito que tuvo en Puebla la alianza de partidos encabezada por el PAN, se
justificaron los medios empleados desde que la alianza llegó al poder, lo cual
le da espacio para seguir construyendo y afianzando su poder, obvio en cánones
de legalidad y legitimidad democrática. Eso es lo que hará, sobre todo el
gobernador Moreno Valle, si se entiende a la política como se expone en este
artículo, en sintonía con El Príncipe.
En resumen, analizar asuntos
políticos y la coyuntura después de una elección requiere reflexionar en la
política y entender de qué se trata. Así, pensando la política en los términos
expuestos en este artículo, se pueden trazar escenarios políticos plausibles.
En tal sentido, es factible que Moreno Valle y el PAN –como principal partido
dentro de la alianza Puebla Unida– van a ir por todo el poder que la democracia
permite. Es decir, llegaron al poder hace tres años por la vía electoral,
construyeron poder y el éxito reciente en las urnas refrenda los medios
utilizados, con lo cual afianzó su poder ante sus contrincantes. Ahora resta
ver cómo el PAN y Moreno Valle buscarán expandir su poder local para llevarlo al
tablero nacional. Es lo que les toca, sobre todo al gobernador que es, ya, uno
de los referentes más prominentes del PAN a nivel nacional.
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