miércoles, 20 de enero de 2010

De izquierdas, derechas y alianzas electorales en Puebla

El año 2010 comenzó con un vendaval de asuntos políticos para discutir y opinar. Si bien el quinto informe del gobernador Marín y las comparecencias de sus secretarios son extremadamente relevantes para aquellos ávidos de leer distintos puntos de vista sobre los temas de la actualidad política, quizá las próximas elecciones locales y estatal, más las posibles alianzas partidarias, sean los temas más novedosos para este comienzo de año poblano. Por lo mismo, en este artículo se tratarán, brevemente, algunos aspectos de la alianza electoral que en Puebla –entre otros estados mexicanos– están tratando de tejer sectores del PAN y el PRD. Si bien el asunto de una alianza electoral entre la izquierda y la derecha poblana todavía está en veremos, esta novedad o posibilidad electoral del 2010, por lo visto en los últimos días, cuando menos ha levantado curiosidad.

Sin duda que el asunto en cuestión amerita hablar del significado teórico de los términos políticos “derecha” e “izquierda”. Por un lado, están quienes aseguran que hablar de izquierda y derecha, ya sea en singular o en plural, poco ayuda para la comprensión cabal del fenómeno del arco ideológico de las opciones políticas. Dentro de este conjunto, autores como Giddens dicen que ambas son palabras anacrónicas que evocan, en el significado que diera Ortega y Gasset, “lugares comunes”, a conceptos fuera de tiempo y foco propios del sentido común de la población, los cuales terminan por no explicar lo que quieren exponer como idea acabada de un fenómeno. En este sentido, la posibilidad de una alianza entre un partido de derecha con un partido de izquierda, PAN y PRD en este caso, en sí no quiere decir nada, ya que ambos partidos tienen cuadros políticos liberales, conservadores, democráticos, católicos, nacionalistas, etcétera. Es decir, para este tipo de autores los términos “izquierda” y “derecha”, o “izquierdas” y “derechas”, son fútiles para entender la complejidad de los partidos políticos del siglo XXI.

Por otro lado, están quienes afirman que sí sirve hablar de izquierda y derecha, también en plural o singular. Dentro de los autores que se encuentran en este grupo, heterogéneo por cierto, el italiano Norberto Bobbio es quien hace una analogía del arco político con una cinta métrica de diez centímetros y dice que: el número 0 es la izquierda radical –comunismo–, 5 es el centro y el 10 es la derecha radical –fascismo–. Así, para autores de este tipo es claro que una alianza entre el PAN, como partido de derecha, y el PRD, como de izquierda, es una aventura casi inexplicable, entre otras cosas porque, para ponerlo en términos generales, para esta escuela de la ciencia política la derecha es católica y la izquierda laica, o bien porque el 10 puede acercarse al 8 pero nunca al 2.

Ahora bien, resumiendo la citada discusión politóloga con acopio, hablar de izquierdas y derechas, ya sea para un grupo o para otro, es un asunto filosófica y teóricamente complicado; una odisea con final abierto. Mientras que para unos autores una alianza entre la izquierda y la derecha es un oxímoron inteligible, para otros no lo es, ya que hablar de izquierdas y derechas no es del todo apropiado para explicar las variables que actualmente componen a los partidos políticos y sus inclinaciones. Es más, para este último grupo de académicos una alianza entre la derecha y la izquierda es una alianza totalmente plausible, más teniendo en cuenta las circunstancias y lo que está en juego en Puebla. Así, en lo sucesivo valdría la pena evaluar las alianzas electorales que en Puebla y México pueden gestarse con ambos prismas, de modo tal que se tenga una idea un poco más completa y objetiva del asunto, aunque esto último sea lo más difícil de todo.

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