Varios
temas le dan mala fama al cabildeo y uno de esos es la figura del
cabildero o cabildera. Aunque lo que hacen estos agentes,
básicamente, es dialogar con los representantes o servidores
públicos, darles
información y datos de sus sectores para
tratar de convencerlos a su favor, comúnmente su reputación no es
buena. En parte porque
se los asocia, quizá en una generalización injusta, con la
corrupción y el tráfico de influencias. Esto viene a cuentas
porque, coincidencia o no, la madre del nieto del presidente López
Obrador, es cabildera de un sector estratégico para el gobierno
federal: el energético.
Carolyn
Adams es la novia de José Ramón López Beltrán, el hijo
primogénito del presidente. Ella es una profesional de origen
estadounidense, que lleva varios años trabajando como cabildera en
el sector de los energéticos. Primero lo hizo en la importante
British Petroleum, para en 2016 pasar a Cava Energy. Esta empresa es
parte de Stella Holdings, un grupo con más de 20 años de
trayectoria en México que aglomera diversas compañías en los
sectores de telecomunicaciones, alimentos, inmobiliario y energético.
Asimismo, actualmente es parte de un fondo financiero especializado
en la construcción de gasoductos y es proveedora
de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex).
Justamente
por esto, esta cabildera ha sido tildada como la nuera incómoda del
presidente. Según el periodista García Soto de El
Universal,
su relación con López Obrador es tensa. Pues él preferiría evitar
una relación que se pudiera prestar a suspicacias por un posible
conflicto de intereses, en un gobierno que trae la lucha contra la
corrupción como estandarte.
En
este sentido, cabe destacar que ni Carolyn Adams ni Cava Energy están
registradas en los padrones de cabilderos del Senado y de la Cámara
de Diputados. Tampoco, haciendo una búsqueda rápida en el sitio
QuiénEsQuién.Wiki (portal donde se pueden encontrar contratos que
el sector público genera con proveedores en general), figuran las
empresas Cava Energy ni Stella Holdings en relación a ningún
proyecto de Pemex. Así, las suspicacias pueden encontrar asidero y
la mala fama de los cabilderos se corrobora, porque sin transparencia
en los quehaceres de esta empresa ni de ella como gestora de sus
intereses, la relación personal entre el hijo del presidente y la
cabildera, pudiera conllevar a posibles conflictos de intereses.
Por
último, la relación del hijo mayor del presidente y la cabildera
Adams también llama la atención por el lujoso estilo de vida lujoso
de ella. Esto choca con el discurso de austeridad de Morena, del que
López Beltrán es miembro. Quizá por eso el perfil de ella en redes
sociales pasó de ser público a privado, y tal vez por eso también
la relación entre AMLO y Adams no es buena. Pero lo que más importa
aquí no es eso, sino que sus vínculos familiares podría conllevar
al tráfico de influencias o sospechas de corrupción, si no hay
transparencia en los trabajos de Pemex, de la cabildera y la empresa
que representa.
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