miércoles, 13 de mayo de 2020

Corrupción y cabildeo: la necesidad de más transparencia.


Resulta curioso que, al hablar de la lucha contra la corrupción y la necesidad de transparencia en los quehaceres del gobierno, normalmente no se incluya al cabildeo como parte esencial de la discusión. En momentos que la opinión pública se encuentra perpleja, por los casos de supuesta corrupción que involucran a miembros del gobierno federal con el hijo de Manuel Bartlett, se vuelve más importante ligar al mecanismo de la corrupción con el cabildeo. Es decir, si la corrupción se define como el abuso del poder público para un beneficio privado que, al igual que el cabildeo mal practicado, puede llevar a la distorsión de las políticas públicas, estamos hablando de fenómenos interrelacionados.

Uno de los rasgos negativos más conocidos del cabildeo es que, puede ser un medio para el indebido tráfico de influencias. En muchas ocasiones esto se origina en las campañas electorales, cuando los privados recaudan fondos para la financiación de las campañas de candidatos y partidos. Justamente, aquí hay un nexo entre el cabildeo con el mecanismo de la corrupción, el cual es una suerte de rueda que comienza a girar en las campañas electorales. Este círculo vicioso prosigue con gestiones para, mediante acciones de cabildeo, promover que personas allegadas a esos donadores de recursos, sean designadas en puestos claves de la administración pública. Específicamente, en las áreas de licitaciones públicas y compras de gobierno, auditoría y ejecución de recursos.

Baste el ejemplo mencionado del supuesto caso de corrupción en la compra con sobreprecios de ventiladores para los enfermos de Covid-19, para constatar este mecanismo y ver cuan nocivo es para la calidad de la democracia y la legitimidad de un gobierno. Asimismo, sirve para ver que el problema de la corrupción persiste, así como la necesidad de atacarla y contar con instrumentos para hacerlo. En ese sentido, bastante se ha avanzado en México en la agenda contra la corrupción, donde la creación del Sistema Nacional Anticorrupción con las siete leyes que lo componen, es un claro ejemplo.

Sin embargo, entender y arremeter contra los focos de corrupción sin relacionar debidamente este problema con el cabildeo, como normalmente hacen muchos periodistas y organizaciones especializadas, es un error u omisión importante. Ciertamente, los actos de corrupción se gestan en la oscuridad y a espaldas del público, como en el Bartlett Gate, por eso es necesario ligar estos temas y empujar una regulación adecuada del cabildeo. Así, se harían transparentes todos los contactos y relaciones que existen entre particulares y funcionarios públicos o legisladores,. Por último, además de enlazar más estos temas, sería deseable que todos los organismos empresariales, organizaciones de la sociedad civil y demás actores que gestionan intereses en todos los órdenes de gobierno, hicieran más públicas sus gestiones y fuentes de recursos. De esta manera, no sólo pregonarían con el ejemplo sino que acallarían críticas que, muchas veces de manera injusta, ponen en tela de juicio sus acciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario