Resulta
curioso que, al hablar de la lucha contra la corrupción y la
necesidad de transparencia en los quehaceres del gobierno,
normalmente no se incluya al cabildeo como parte esencial de la
discusión. En momentos que la opinión pública se encuentra
perpleja, por los casos de supuesta corrupción que involucran a
miembros del gobierno federal con el hijo de Manuel Bartlett, se
vuelve más importante ligar al mecanismo de la corrupción con el
cabildeo. Es
decir, si la corrupción se define como el abuso del poder público
para un beneficio privado que, al igual que el cabildeo mal
practicado, puede llevar a la distorsión de las políticas públicas,
estamos hablando de fenómenos interrelacionados.
Uno
de los rasgos negativos más conocidos del cabildeo es que, puede ser
un medio para el
indebido tráfico de influencias.
En muchas ocasiones esto se origina en las campañas electorales,
cuando los privados recaudan fondos para la financiación de las
campañas de candidatos y partidos. Justamente, aquí hay un nexo
entre el cabildeo con el mecanismo de la corrupción, el cual es una
suerte de rueda que comienza a girar en las campañas electorales.
Este círculo vicioso prosigue con gestiones para, mediante acciones
de cabildeo, promover que personas allegadas a esos donadores de
recursos, sean designadas en puestos claves de la administración
pública. Específicamente, en las áreas de licitaciones públicas y
compras de gobierno,
auditoría y ejecución de recursos.
Baste
el ejemplo mencionado del supuesto caso de corrupción en la compra
con sobreprecios de ventiladores para los enfermos de Covid-19, para
constatar este mecanismo y ver cuan nocivo es para la calidad de la
democracia y la legitimidad de un gobierno. Asimismo, sirve para ver
que el problema de la corrupción persiste, así como la necesidad de
atacarla y contar con instrumentos para hacerlo. En ese sentido,
bastante se ha avanzado en México en la agenda contra la corrupción,
donde la
creación del Sistema Nacional Anticorrupción con las siete leyes
que lo componen, es un claro ejemplo.
Sin
embargo, entender y arremeter contra los focos de corrupción sin
relacionar debidamente este problema con el cabildeo, como
normalmente hacen muchos periodistas y organizaciones especializadas,
es un error u omisión importante. Ciertamente, los actos de
corrupción se gestan en la oscuridad y a espaldas del público, como
en el Bartlett
Gate, por
eso es necesario ligar estos temas y empujar una regulación adecuada
del cabildeo. Así, se harían transparentes todos los contactos y
relaciones que existen entre particulares y funcionarios públicos o
legisladores,. Por último, además de enlazar más estos temas,
sería deseable que todos los organismos empresariales,
organizaciones de la sociedad civil y demás actores que gestionan
intereses en todos los órdenes de gobierno, hicieran más públicas
sus gestiones y fuentes de recursos. De esta manera, no sólo
pregonarían con el ejemplo sino que acallarían críticas que,
muchas veces de manera injusta, ponen en tela de juicio sus acciones.
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