viernes, 16 de julio de 2010

FACTS: ¿Se puede mexicanizar el dicho “si llueve es un día republicano”?

Para la autora de la columna Los Conjurados, Erika Rivero Almazán, del periódico digital e-Consulta, el mal papel de las encuestadoras en la elección del 4 de julio da de qué hablar. La cuestión sí que se presta para la discusión, de eso no hay duda. Pero más allá de si los sondeos fueron fidedignos o no, y demás planteamientos de esa columna del miércoles pasado, quisiera referirme, en específico, a un tema disparado por la periodista y que hace referencia a un hecho –con dicho incluido– muy particular.

¿Puede el clima afectar el comportamiento de los electores en el día de la elección?

Rivero Almazán se pregunta por qué, en la elección reciente, los sondeos erraron de la manera en que lo hicieron. Así, sobre el yerro gigantesco de firmas como Mitofsky e Indicadores, ella se pregunta: “¿Por qué se equivocaron hasta por un margen de 20 puntos? […] ¿Acaso el hecho de que no haya llovido tuvo un impacto tan brutal en el marcador?”

Desconozco si la autora de Los Conjurados lo haya hecho a sabiendas o no; pero, con la pregunta que hace referencia a la lluvia y el resultado de la elección, aludió a un hecho (fact) curioso e interesante de la política que relaciona el clima con la participación electoral.

En los Estados Unidos hay un dicho que dice así: “Si llueve, es un día republicano” (If it rains, it’s a Republican day). Este dicho no sólo está avalado por la cultura popular estadounidense, sino por estudios como el de Brad Gómez (2005), The Effect of Bad Weather on Voter Turnout and Partisan Vote Share in U.S. Presidential Elections, 1948-2000 (“El efecto del mal clima en la participación electoral y la repartición partidaria del voto en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, 1948-2000”). Este autor muestra que, promediando las elecciones presidenciales que se celebraron entre esos 52 años de historia, el mal clima en los días electivos recortó el voto para el partido demócrata en un .5 por ciento. Como dato curioso, con todo y la victoria de Clinton en la elección de 1994, según Gómez, la lluvia llegó a costarle al partido demócrata 2.5 por ciento de los votos, por cierto inadvertidos por las encuestas.

Mientras que para el caso de Estados Unidos se sabe que, tanto en las elecciones de 1948, como en las de 1994 y en las del 2000, los resultados fueron cerrados, las encuestas no atinaron el resultado y el clima terminó perjudicando al candidato demócrata, en México no se cuenta con ese tipo de data o publicaciones –o al menos, que yo tenga conocimiento–. Así, el pasado 4 de julio las encuestas fallaron y el clima en Puebla pudo o no jugar su parte en el resultado, como lo plantea Erika Rivero Almazán en su columna; pero esto último carece de sustento científico, como en el caso de Estados Unidos. Es decir, para poder determinar si la lluvia favorece al PRI y perjudica al PAN, o si el buen clima produjo lo contrario en la elección reciente de Puebla, habría que hacer estudios, o retomar los que ya se hayan hecho, para refutar o no la hipótesis que se desprende del dicho .

Con todo, en la reciente elección el buen tiempo en Puebla fue un hecho, la alta participación del electorado también y Acción Nacional le ganó al PRI. Valdría la pena hacer las correlaciones históricas pertinentes para ver si es posible mexicanizar el dicho gringo, “si llueve es un día republicano”, y dar sustento a un dicho del presidente del PAN duranguense, Juan Carlos Gutiérrez Fragoso, “si hay cielo azul, es día panista”.

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