"Sociología barata y Paul McCartney de goma"
Las ciencias sociales usan el método comparado para analizar todo tipo de temas. Tanto para la ciencia política, las relaciones internacionales, la economía o la psicología, como para otras sub ciencias que se desprenden de las sociales, ésta ciencia blanda, a menudo, compara una variable con otra para así obtener hipótesis tentativas. La sociología también usa el método comparativo para observar coincidencias y diferencias entre culturas, por lo que es interesante comprar el comportamiento social en las congregaciones masivas de gente –léase, conciertos– entre México y Argentina.
Mucho se dice sobre las diferentes formas de vivir el fútbol de ambas sociedades. Pero trasladar la comparación a un concierto, y a lo que se manifiesta como una forma de comportarse masivamente de cada sociedad, hace que el prisma de la comparación se pueda afinar. El caso es el de Paul McCartney, que a sus 68 años dio dos magistrales conciertos de tres horas cada uno, en la Ciudad de México, los pasados jueves y viernes 28 y 29 de mayo.
Para empezar, y al igual que en un juego de fútbol, en Argentina no se venden bebidas alcohólicas; en México, sí se venden. (En los estadios de fútbol de la Argentina las “barras bravas” son todo un fenómeno cultura y, muy a menudo, las barras terminan agarrándose a los golpes. En cambio, en México, las “porras” no son un fenómeno cultural propio, sino que ha empezado a crecer en los últimos años, de la mano de la televisión y, en cierto sentido, de la influencia argentina –que involucra a buena parte del continente–. Así, entre México y Argentina sí existe una diferencia a la hora de ponderar qué rasgos o patrones culturales se pueden encontrar en la experiencia de ir a un juego de fútbol en uno y otro país).
El concierto fue masivo, porque a cada fecha asistieron alrededor de entre 55 mil y 60 mil personas. A eso hay que sumarle los seguidores en Internet –a través de un sitio subido por Coca-Cola– y la multitud que se agolpó en el zócalo capitalino, en donde se instaló una pantalla gigante y sonido para transmitir en vivo el concierto. Así, el Foro Sol, el estadio al aire libre más importante de la capital mexicana, estaba divido como en todos los conciertos de cualquier lado del mundo, plateas, populares, palcos, VIP, campo y sub secciones. Pero a diferencia de Argentina, el campo del Foro Sol estaba numerado y había asientos. En este sentido, mucho se comenta que en Argentina la gente es directa, hasta a veces grosera, en su forma de comportarse, mientras que en México la gente es más amable. Con eso en mente, en un concierto como el de Paul McCartney el público de Buenos Aires hubiese saltado todo el evento, pero en el Distrito Federal la gente no saltó.
Para ampliar el caso, cuando en 1992 Paul McCartney tocó en el estadio de River, en la canción “Live and Let Die”, la gente se fundió en un solo cuerpo para saltar de un lado al otro del campo del estadio, con todo y los señores y señoras que, al no poder contra ellos, se terminaron uniendo al montón. En cambio, este 2010 en el Foro Sol, en la misma canción la gente se fijaba de no salirse de su espacio de dos centímetros que le correspondían a su numeración de asiento. Con ballets como si fuese un teatro gigante, en México a diferencia de Argentina hay gente trabajando para que la gente no se salga de sus lugares durante un concierto de rock.
Así, en México se ve la tranquilidad de la gente mientras que en Argentina se ve la euforia. Peculiaridades…
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